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Naturaleza

Medio ambiente en Ibiza: La revolución empieza con el aleteo de una mariposa en Can Puvil

La plantación de 600 plantas aromáticas en la finca ecológica de Can Puvil, en Sant Josep, busca atraer lepidópteros y sensibilizar a la población sobre el papel crucial que desempeñan estos insectos en la polinización y en la salud de los ecosistemas

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José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Sant Josep

El sifaka de oro coronado (o de Tattersall) es un pequeño lémur de Madagascar (vive en un recóndito espacio del norte de esa isla) que parece eternamente asustado. El lince ibérico es un felino que, gracias a las políticas conservacionistas, se recupera milagrosamente. Y el turón patinegro norteamericano es un mustélido paticorto cuyo menú principal, ay, son los entrañables perritos de las praderas. Estas tres especies tienen un nexo en común: primero, que están en peligro de extinción; segundo, que tuvieron la suerte de que la conservacionista y bióloga Astrid Vargas se fijara en ellas y emprendiera campañas para mejorar su situación y que no desaparecieran. Vargas, además, está detrás de ‘Inspiration 4 Action’ y de la iniciativa ‘Regenerando Mariposas’, que, a través de IbizaPreservation, han demostrado este sábado en la Finca de Agricultura Ecológica Can Puvil (Sant Josep) que Lori Meyers tenían razón cuando, en ‘Luciérnagas y mariposas’, cantaban «Eres tú quien va a cambiar el mundo,/quien destrozará las teorías de la humanidad».

Porque los lepidópteros, además de ser monísimos, son, como las abejas, las avispas y los sírfidos, indispensables para que la agricultura y este planeta no se vayan al carajo, como ha explicado (sin usar la palabra carajo) Jordi Salewski, coordinador de este programa además de apicultor, conservacionista, ciclista y edil de Vila. Y un hombre sereno que habla reposadamente y que admite, ante la veintena de interesados en esta «acción» (así la califican) promovida por IbizaPreservation, que de mariposas sabe lo justito, de manera que les pide que se abstengan de hacerle preguntas complicadas.

Población estabilizada

Salewski, como Vargas, explica la importancia que tienen estos insectos polinizadores para el campo y los cultivos. El problema es que el 60% de las mariposas, un bioindicador de diversidad que tiene un papel indispensable en la polinización, han desaparecido como consecuencia, en buena parte, del uso de productos químicos en la agricultura intensiva. El declive comenzó, cuenta, hace tres décadas, si bien ya «se ha estabilizado». No teman, que en Ibiza, al no haber agricultura intensiva, los datos no son tan catastróficos.

La acción consiste en concienciar a los participantes a través de una charla y plantando 600 pequeñas macetas de aromáticas en un pequeño espacio cedido por Marina Cardona, agricultora propietaria de Can Puvil, en cuyo suelo han dibujado la silueta de una mariposa. En las antenas plantan tomillo; en el cuerpo, lavanda; en las alas, santolina.

El propósito es «sensibilizar» y que los asistentes aporten su granito de arena como puedan, por ejemplo, plantando aromáticas («aunque cualquiera que tenga flor, ayuda») en sus jardines o, como en el caso de María del Carmen, en su terraza, donde explica, tasando a la baja, que tiene un puñado de macetas, aunque su hija alerta de que ese espacio ya tiene características selváticas. «Que cada uno, en su medida, haga lo que pueda», indica Salewski. Aunque suena a la recomendación hecha recientemente por José María Aznar, en este caso tiene como objetivo facilitar la vida a las mariposas: cuantas más plantas con flores haya, mejor para ellas, pues se alimentan de su polen. La idea es que pequeños gestos individuales pueden tener consecuencias muy positivas para la naturaleza. O que el aleteo de una mariposa en Can Puvil puede desencadenar su recuperación en todo el mundo. Quién sabe.

Por ejemplo, a la bellísima macaón (Papilio machaon), presente de febrero a octubre, le encantan el hinojo y la ruda. A la mariposa amarilla (Colias crocea) se la puede ver libando sobre guisantes, judías, algarrobos, alfalfa y tréboles, como a la ícaro moro (Polymmatus celina), que ahora, en junio, tiene su pico de población, mientras que la blanquita de la col (Pieris rapae) prefiere la crucífera que le da nombre y, sorprendentemente, el brócoli, y la mariposa parda de los prados (Maniola jurtina), las gramíneas. Otra de las mariposas habituales en la isla (y más durante las últimas semanas, pues su presencia ha sido espectacular: no se pierdan el artículo que publicamos este domingo al respecto en el Dominical) es la Vanessa cardui, que se nutre, sobre todo, de cardos y malvas.

La espiritrompa de las mariposas

Tampoco viene mal, indica Salewski, plantar perejil, pues en sus hojas les gusta poner sus huevos, fase que llega a durar 40 días. Cuando eclosionan se convierten en orugas, etapa de unas cuatro semanas en la que devoran como lobos hambrientos y dejan algunas plantas agujereadas, con sus hojas reducidas a su nervio central, para convertirse luego en crisálidas (periodo de una a tres semanas) y, nuevamente, en mariposas ansiosas por absorber el néctar de las flores con su larga espiritrompa.

No sólo consiste en cavar e introducir el plantel en el hueco: además, hay que añadir compost y un trozo de lana de oveja, local en este caso

Bajo una calima que se mastica y un sol aplastante, los veinte participantes se afanan por completar la silueta de la mariposa con las 600 aromáticas proporcionadas por la organización. Salewski les explica cómo hacerlo, pues no sólo consiste en cavar e introducir el plantel en el hueco: además, hay que añadir compost y un trozo de lana de oveja, local en este caso, dato que subraya. Al parecer, y según informó recientemente un experto en la materia en un curso promovido por la Asociación de Agricultores Ecológicos de Ibiza y Formentera (Apaeef), que colabora también con la acción de este sábado, la lana tiene un doble papel: de aislante frente al calor y para mantener la humedad. Tras colocar el compost y la lana de rumiante local, tienen que rodear la planta con un triturado de palmera, que también «ayuda a que la aromática soporte mejor las elevadas temperaturas».

Tras esta iniciativa, quizás María del Carmen se decida a llenar (aún más) su terraza de aromáticas y facilitar así la presencia de lepidópteros en la isla. Incluso es posible que su pequeña contribución al aumento de mariposas se vea reflejado en las estadísticas que Jaume Estarellas, biólogo y técnico del departamento de Gestión Ambiental del Consell de Ibiza, recoge cada semana, de mayo a septiembre, en la estación que el Grup d’Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB) gestiona en Can Toni d’en Jaume Negre (Sant Llorenç). Allí, indica Salewski, apunta cuántas observa y de qué tipo son, datos que luego se introducen en un sistema de monitorización, lo que permite evaluar cuántos lepidópteros hay, su evolución y si siguen siendo los únicos seres a los q ue les gusta comer brócoli.

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