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Música

Montserrat Martí, soprano: «El cariño entre Freddie Mercury y mi madre fue auténtico»

La cantante, hija de la célebre Montserrat Caballé, recuerda cómo se conocieron el cantante de Queen y su madre, de la presentación de la entonces discoteca Ku de Ibiza y de la amistad que mantuvieron

La cantante Montserrat Martí.

La cantante Montserrat Martí.

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Palma

En sus conciertos incluye un tema de Freddie Mercury.

Sí, la primera canción que Freddie escribió para mamá. Mucha gente lo desconoce, porque la canción más famosa es 'Barcelona'. Esta canción lleva por título 'Ensueño' y está en el disco 'Barcelona'. La letra es de mi mamá, en castellano, pero la música la hizo Freddie y le entregó la partitura a ella, que la hizo como bis en el Covent Garden, en Londres. «Voy a interpretar una canción que ha compuesto un compatriota de ustedes que está aquí, en algún lugar del teatro», dijo ella. Freddie estaba en un palco, escondido. Mi mamá la hizo sin letra, como un vocalise, y gustó mucho. «Denle las gracias al señor Freddie Mercury», y el teatro se vino abajo. Entonces él bajó al escenario con Mike Moran, y la volvieron a cantar, juntos.

¿Cómo nació la amistad entre Montserrat Caballé y el líder de Queen?

Fue Freddie Mercury quien la buscó a ella. Recuerdo el día en que estando en casa mi mamá me dijo: «Nena, a ti te gusta Queen, ¿no?». «Sí, claro, ¿por qué?», le pregunté yo. «Porque Freddie Mercury quiere cantar conmigo», me soltó. Lo primero que me vino a la mente a mí fue el 'I Want to Break Free', con el aspirador. Y le advertí: «No sé si lo veo, mamá». «No, no, es muy interesante, nos vamos a encontrar en el hotel Ritz», me dijo. La cuestión es que cuando hablas un lenguaje y te entiendes, me refiero al solfeo, puedes hablar con alguien que sea rockero. Freddie tuvo una formación musical, era pianista, cantante, tenía voz de barítono, una voz maravillosa. Mi mamá, para él, era su ídolo. Y ella se divertía con él como una niña de doce años. Me acuerdo de la presentación en el Ku de Ibiza. Mi mamá nos llevó a mi prima Ana y a mí, que por entonces tenía 16 años. «Este chico es muy moderno, se mueve mucho en el escenario, y yo con mi cuerpo, si me empiezo a mover… no quiero pasarme de moderna. Vosotras indicadme para arriba o para abajo con el dedo y así yo sabré si lo hago bien», nos pidió (risas). Y luego están los audios, de las noches que pasaron en la casa de Freddie en Londres. En cierta ocasión le preguntaron: ¿qué hace usted en casa de Mercury hasta las seis de la mañana? «De todo menos lo que usted se imagina», contestó. El cariño entre ambos fue auténtico.

Usted también se ha divertido con las estrellas del rock.

Sí, claro, yo estuve cantando 'The Show Must Go On' con Brian May en el Festival Starmus. Encima de mi traje clásico de cantante me puse para esa ocasión una camiseta de guitarra de la colección de Brian May, con un nudo en la cintura (risas), para parecer más moderna. También tuve la fortuna de conocer a Vangelis en Grecia y pasar noches en una habitación de hotel, con todos sus teclados, hasta las tantas, improvisando con unas canciones que nunca vieron la luz porque las discográficas no se pusieron de acuerdo.

Montserrat Caballé falleció en 2018, pero usted puede seguir escuchando a su madre. ¿Lo hace con cierta regularidad?

La necesito siempre, pero también la siento conmigo. Claro que hay momentos que la escucho, evidentemente, pero es que la llevo dentro. Igual no me hace falta poner ningún audio porque se me repiten en la cabeza muchas veces, con el color de su voz. Ella cantó embarazada de nosotros con mi hermano hasta los seis meses, y conmigo hasta los siete. Hay gente que dice que el feto no escucha. Pues mi mamá me decía que cuando hacía los agudos dábamos unas patadas como diciendo «calla».

¿Hay algún consejo de su madre que siempre tenga en mente?

Mi madre fue una mujer adelantada a su tiempo, muy buena consejera. Podías hablar de todo con ella. Mi mamá fue un ejemplo de vida: voluntad, generosidad, bondad. Y luego la suerte de tener a mi padre [Bernabé Martí] a su lado, que también cantaba y me aconsejaba sobre la profesión. «No quieras correr, porque la voz, el sonido, tiene su evolución», me decían. Hay que tener paciencia y una cabeza bien amueblada, es un consejo muy bueno que me dio ella.

¿Le han dicho alguna vez que tiene la misma risa que su madre?

(Risas) Sí, por lo menos algo se me ha pegado. Me encanta que la gente me recuerde con la sonrisa, cuando ella se reía. Me hace feliz que me digan esto. Reír, como cantar, es una terapia.

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