La decisión de elegir un grado
Medicina, Informática e Ingeniería lideran el empleo universitario, pero los expertos avisan: la carrera no debe elegirse solo por el sueldo
Los egresados en Medicina tienen una base media de cotización de 41.894 euros frente a los 22.472 euros de los graduados en Educación Infantil
"La universidad no debe adaptar su oferta únicamente al mercado laboral porque la empleabilidad depende factores cambiantes”, explica la responsable de Orientación Laboral de la UDL

Estudiantes de la facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona. / Ricard Cugat
Olga Pereda
De cara a encontrar un buen empleo, no es lo mismo estudiar una carrera que otra. Dependiendo de la titulación, puede haber una variación de más de 30 puntos porcentuales en la tasa de afiliación a la Seguridad Social y diferencias superiores a 19.400 euros en el salario medio. A pesar de esta realidad, los expertos piden a los futuros universitarios que la inserción laboral sea un factor más en la decisión de qué carrera cursar, pero no el elemento determinante. Entre otras circunstancias, porque el mercado laboral es demasiado cambiante. Lo más importante, insisten, es que los graduados amplíen conocimientos híbridos, desde las competencias transversales (saber trabajar en equipo, así como expresarse bien y salir del paso ante problemas) hasta las digitales, incluida la inteligencia artificial.
Las universidades públicas superan ligeramente a las privadas en la tasa de afiliación media: 76% frente a 74%
Los egresados en Medicina, Informática e Ingeniería -tres de los grados con notas de corte más elevadas- son los que gozan de mayor inserción laboral y sueldos más elevados. Todo lo contrario sucede con Educación Infantil, Humanidades y Comunicación. Un ingeniero o ingeniera de Organización industrial, por ejemplo, dispone de una base media de cotización 38.087 euros y un contrato indefinido en el 93% de los casos. En Medicina, la base media asciende a los 41.894 (la más elevada). Los egresados en Educación Infantil tienen una base media de cotización de 25.080 euros y los de Comunicación, 22.472 euros.
Los expertos recomiendan al alumnado de cualquier grado adquirir competencias digitales y formación en inteligencia artificial e idiomas
Elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), el informe ‘Radiografía del sistema universitario español: inserción laboral’ estudia qué ha pasado con los titulados en el curso 2018-19 a los cuatro años de salir de la facultad, ya sea pública o privada. El resultado es que casi el 75% está afiliado a la seguridad social. Es decir, tiene trabajo. Por comunidades, los valores más elevados de afiliación media a la Seguridad Social se dan en La Rioja, País Vasco y Baleares mientras que Andalucía ocupa las últimas posiciones.
Públicas y privadas
Las universidades públicas superan ligeramente a las privadas en la tasa de afiliación media: 76% frente a 74%. Los estudios que cuentan con mayor porcentaje de afiliación media -con porcentajes muy similares entre públicas y privadas- son Medicina, Informática y las ingenierías. Relaciones Laborales y Recursos Humanos, mientras, destaca por su alto rendimiento en la universidad privada.
Las diferencias más relevantes por tipo de centro se dan en Odontología (80% en las públicas frente al 35% en las privadas), Fisioterapia (76% frente a 48%) y Veterinaria (75% frente a 51%). Los técnicos de CYD explican la desigualdad por el mayor porcentaje de trabajadores en régimen de autónomo procedentes de las universidades privadas en estas titulaciones. A nivel general, las privadas doblan a las públicas en egresados que trabajan como autónomos (12% frente a 6%).
Más allá del mercado laboral
A pesar de la rotundidad de las cifras, el informe de CYD incluye la opinión de varios expertos que piden a los futuros universitarios que la inserción laboral sea un factor más en la decisión de qué carrera cursar, pero no el elemento determinante. “La empleabilidad depende de factores cambiantes, como la oferta y la demanda del mercado o el contexto económico, político y social. Por ello, la universidad debe garantizar una formación amplia y crítica, complementada con orientación profesional, sin adaptar su oferta únicamente al mercado laboral”, explica Teresa Parache, responsable del departamento de Orientación Laboral de la Universitat de Lleida (UDL). La experta insiste en que el mercado laboral es cambiante y considera fundamental apostar por la orientación a los universitarios, pero no centrada para dirigir a los jóvenes hacia los ámbitos con mayor inserción laboral sino proporcionando “información objetiva y herramientas” para que sean ellos y ellas los que tomen una decisión libre.
"Ajustar la oferta únicamente a los indicadores de inserción podría generar desequilibrios indeseados porque la universidad debe responder también a misiones sociales, científicas y culturales que trascienden las lógicas del mercado"
Luis Unceta, vicerrector de Formación Continua y Empleabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) asegura que los campus deben analizar de forma periódica “la adecuación entre su oferta académica y la demanda real del mercado laboral”, incorporando criterios de empleabilidad entre los elementos de planificación estratégica. “Sin embargo -concluye- ajustar la oferta únicamente a los indicadores de inserción podría generar desequilibrios indeseados porque la universidad debe responder también a misiones sociales, científicas y culturales que trascienden las lógicas del mercado”. Unceta concluye que los campus deben adoptar estrategias para mejorar la empleabilidad de todos los egresados, no solo de unos pocos. De ahí la relevancia de la formación permanente (ya no vale conseguir el título y no volver a pisar un aula) y las consabidas competencias transversales: trabajo en equipo, resolución de problemas y saber expresarse.
A pesar de que las 'soft skills' están muy demandadas en los departamentos de recursos humanos, ocho de cada diez universitarios no han recibido formación en comunicación oral, una competencia laboral básica. Los alumnos reconocen que no han recibido formación en comunicación oral ni en el colegio ni en el instituto ni en la facultad. Los problemas de este vacío son palmarios: el 75% afirma que se ha quedado en blanco al dirigirse a una audiencia, el 20% sufrió afonía y más de la mitad padeció situaciones vergonzosas, según una reciente investigación del Observatorio Social de la Fundación La Caixa.
Competencias digitales
El vicerrector de Empleabilidad e Internacionalización de la Universidad Nebrija, Gerardo Mochales, apuesta porque las facultades revisen su oferta de plazas, pero no con criterios mecánicos con vistas al corto plazo. “Ajustar la oferta solo por la empleabilidad coyuntural empobrecería el sistema y dañaría áreas necesarias”, subraya. En su opinión, la mejor opción es hibridar. Es decir, “más competencias digitales, formación en inteligencia artificial, idiomas, mediación, creación de contenidos y gestión de proyectos”.
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