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Cine | La vision de dos cineastas

Helher Escribano, directora del festival de Ibiza Ibicine: «He construido todo desde cero»

Desde jugar con una ‘handycam’ en su infancia y trabajar como auxiliar de cámara a los 16 años, hasta dirigir festivales de cine en Ibiza. Helher Escribano ha convertido su pasión en proyecto.

La directora Helher Escribano posa en la gala de los Premios Goya de este año.

La directora Helher Escribano posa en la gala de los Premios Goya de este año.

Ibiza

¿En qué momento empezó a hacer cine independiente?

Estaba estudiando Arquitectura en Barcelona y me fui de intercambio a México, donde comenzó mi historia con el cine. Siempre me había gustado el cine, pero me daba muchísimo respeto,incluso miedo. En México entré como directora de arte en un cortometraje y fue un flechazo. Descubrí que la arquitectura me gustaba pero que el cine me apasionaba. Luego me mudé a Madrid, estudié Dirección de Fotografía y trabajé en cortos y videoclips. Siempre he pensado que para dirigir hay que entender todos los departamentos. Todo lo construí desde cero.

¿Cuándo fue el momento en que dijo: «esto es lo mío»?

El primer clic fue el rodaje en México, y el segundo en Cannes, era mi primera vez que pisaba un festival grande y un día, desde el puerto, pensé: «¿Por qué en Ibiza no tenemos algo así?». Lo soñé ahí, fue una intuición y años después lo materialicé con Ibicine. El proyecto que comenzó con una pregunta mirando al mar, el año que viene cumple 10 años como festival.

¿Qué películas le marcaron de niña o adolescente?

Le debo el amor al cine a mis padres. En casa veía Chaplin, Hitchcock, Orson Welles y Disney. De niña, grababa historias con mi hermana con una handycam. Era todo artesanal y creativo. Jamás imaginé que algún día rodaría con los medios y el conocimiento que tengo ahora, pero esa niña con la handycam sigue siendo la misma.

¿Cree que ha cambiado el cine a lo largo de los años?

Muchísimo. Rodé con celuloide en la escuela y ahora con tarjetas diminutas y efectos increíbles. La tecnología avanza a gran velocidad, pero lo que no cambia es la emoción humana; el cine nace de sentir.

¿Cree que cada vez más personas se acercan al cine?

Sí, más personas consumen audiovisual, pero nuestra misión es que el cine sea experiencia: una sala a oscuras, una historia proyectada y todos respirando juntos. Eso es insustituible. En Ibicine trabajamos precisamente eso: convertir el hecho de ver una película en un ritual compartido.

Después de esta edición, ¿qué sensación le queda y hacia dónde mira ahora el festival?

Siento un orgullo enorme. Lo que empezó como algo íntimo hoy es un festival sólido que impulsa carreras. Ibicine mira a seguir creciendo desde la experiencia compartida

¿Qué es para usted el cine?

Es emoción. La tecnología puede ayudarnos a sistematizar procesos o a optimizar tiempos, pero nunca podrá sentir. El cine nace de la intuición, la mirada y la creatividad, y eso es lo que hace que cada historia cobre vida.

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