Desprendimientos en las vías
Los taludes que han causado incidencias en Rodalies nunca habían sido sometidos a obras de prevención
Ingenieros y geólogos aseguran que un correcto mantenimiento de los terraplenes reduciría casi a cero los desprendimientos

Vista de un vehículo de mantenimiento de vias en las inmediaciones de la estación de Maçanet-Massanes en la línea R1 de Rodalies. / Enric Fontcuberta / EFE
Guillem Costa
Los deslizamientos de tierras y los desprendimientos de rocas son las dos principales causas que provocan incidencias en la red de Rodalies. De hecho, cuando los maquinistas exigen más medidas de seguridad, aunque también mencionan los baches y los árboles en peligro de caída, se centran sobre todo en reclamar soluciones para evitar deslizamientos en los taludes adyacentes a las vías.
¿Pero por qué se producen tantos derrumbes? ¿Todo se explica por la acumulación de lluvia o el origen del problema está en la falta de mantenimiento?
"En un talud en el que se hayan realizado obras, raramente aparecerá un problema grave"
Los expertos en el asunto, Adif y el Govern reconocen que, pese a que las precipitaciones incrementan el riesgo, la clave está en las obras de conservación de la infraestructura. "En la mayoría de ocasiones, un desprendimiento es el resultado de un proceso acumulado de degradación geológica en el que intervienen la meteorología, pero también el estado de los drenajes y el mantenimiento", sostiene Pere Calvet, decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Cataluña y exdirector general de los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC).
Los expertos urgen a adoptar un método sistemático para revisar todos los puntos críticos de la red
Calvet opina que es perfectamente posible poner fin a este tipo de accidentes geológicos: "Con unas buenas tareas de conservación y prevención, el riesgo se reduce prácticamente a cero". De hecho, según ha podido saber EL PERIÓDICO, casi todas las incidencias en taludes registradas por Adif suceden en zonas en las que no se había realizado ninguna actuación previa.

Afectación en la R1 de Rodalies. / ZOWY VOETEN / EPC
David Marín, propietario de la empresa Inaccés Geotècnica Vertical, especializada en la consolidación y protección contra desprendimientos, coincide con Calvet. "Cuando se actúa, se nota: en un talud en el que se hayan realizado obras, raramente aparecerá un problema grave", asegura.
"Con unas buenas tareas de conservación y prevención, el riesgo se reduce prácticamente a cero"
Su compañía, que trabaja en tres continentes pero sobre todo en España, precisamente está llevando a cabo algunos de los trabajos en marcha en los 30 puntos críticos identificados por Renfe, Adif, maquinistas y el Govern en Cataluña. "En cada talud se debe aplicar una solución diferente, aunque lo más común es utilizar redes de protección y anclajes o barreras de protección", detalla Marín.
Marín recuerda que hace 30 años, cuando se producía un deslizamiento, se retiraban las piedras o la tierra, se ponía un cartel de 'peligro' y poco más: "Históricamente, no se les prestaba mucha atención; además, existen taludes que cuando se excavaron no suponían un peligro pero cuyo estado ha ido empeorando con el paso de los años". "Ahora, sin embargo, se está trabajando mucho para reducir las amenazas en carreteras y vías de tren", afirma. "Adif invierte, pero se tendría que hacer aún más porque cuando llueve las incidencias se multiplican", añade.
La comparación con Ferrocarrils
Calvet pone el foco en la "antigüedad de algunos tramos" y pide más inversión: "Esta crisis debería servir para establecer un modelo claro de gestión de las inversiones en la red de Rodalies que fije como prioridades la seguridad, la fiabilidad y la previsibilidad". "Si no existe el mantenimiento adecuado, los taludes se degradan de forma progresiva", advierte. "Por esta razón es importante disponer de un método sistemático para controlar y actuar en todos los puntos críticos", resume. Estas políticas son costosas, pero según Calvet, a largo plazo ahorran dinero.
"El factor que activa estos fenómenos no suele ser un episodio de lluvias puntual, sino la acumulación de agua"
El ingeniero pone como ejemplo las líneas de Ferrocarrils en el Anoia y el Bages: "Se construyeron a principios del siglo XX en orografías complejas y hubo que abordar actuaciones muy contundentes para prevenir deslizamientos de tierra". Marín también destaca las obras constantes por parte de FGC. Fuentes conocedoras de la situación, de dentro del Departament de Territori, admiten a este diario que los Ferrocarrils gozan de un mantenimiento constante y pormenorizado. Aun así, cabe mencionar que la red de Ferrocarrils tiene una dimensión incomparable con la de Rodalies y Media Distancia, operada por Renfe.

Tramo degradado del túnel del Garraf. / Zowy Voeten / EPC
Las lluvias cuantiosas son el clásico detonante de los deslizamientos y los desprendimientos, porque incrementan la saturación del terreno. "El factor que activa estos fenómenos no suele ser un episodio de lluvias potente y puntual, sino la acumulación de agua a lo largo de varios días", precisa Pere Buxó, jefe de área de ingeniería y riesgo geológico del Instituto Cartográfico y Geológico de Catalunya (ICGC). Este es justamente el escenario de este invierno en Cataluña.
En los últimos 40 años el instituto cartográfico ha monitorizado, de media, unos 100 deslizamientos anuales. Esta cifra, que incluye también desprendimientos en carreteras, es solo la punta del iceberg, ya que la mayoría de estos están reportados por Ferrocarrils de la Generalitat y el Servei Català de Trànsit pero no por Adif.

Uno de los tramos del túnel del Garraf afectados. / Zowy Voeten / EPC
De todas formas, Calvet expone que es posible garantizar la durabilidad de los taludes con unos buenos drenajes y con medidas de protección para que la circulación de trenes se mantenga durante las lluvias. "Un talud en el que se han llevado a cabo estas tareas tiene un riesgo muy reducido", insiste Marín.
"Sin solución inmediata"
En los últimos días, han comenzado las actuaciones de urgencia en los lugares marcados en rojo por los maquinistas, Adif y Renfe. No obstante, el gran reto, según Calvet, es pasar de un modelo reactivo a un sistema preventivo que esté basado en la "planificación a largo plazo", el "liderazgo técnico" y en unos "presupuestos estables".
"Los problemas de Rodalies tienen solución, pero no son soluciones inmediatas ni improvisadas, sino que requieren recursos adecuados y criterio", zanja el decano del colegio.
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