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Fernando Peláez, Director en funciones del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)

Fernando Peláez: «El problema del cáncer es que no es una enfermedad, sino que son muchas enfermedades»

Todo sobre el Cáncer. APAAC Asociación Pitiusa de Ayuda a Afectados de Cáncer

Fernando Peláez.

Fernando Peláez. / CNIO

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¿En qué línea de investigación trabaja actualmente su equipo?

Es complicado porque el CNIO es un centro de más de 40 equipos, con lo cual se trabaja en múltiples líneas de investigación. Eso sí, todo lo que hacemos tiene que ver con el cáncer. Como decía, tenemos aproximadamente cuarenta y tantos grupos de investigación y cada uno tiene sus líneas de independientes, pero todos abordan el estudio del cáncer desde una u otra perspectiva. Las hay que van más dirigidas a intentar entender los moleculares que están detrás de la aparición del cáncer e investigar por qué las células normales en principio se convierten en tumorales. Eso es algo que la ciencia lleva haciendo desde hace 50 años o más y aquí seguimos investigando sobre ello. Eso sería la parte más básica. Luego, hay grupos que están más interesados en la genética del cáncer, su genómica, las alteraciones que sufre el ADN de las células, etcétera. Pero, de alguna forma, también poniendo en el contexto a los pacientes, ese tipo de hallazgos a veces tienen implicaciones no sólo para dar respuestas a preguntas teóricas, sino incluso tienen utilidad a la hora de diseñar nuevas terapias o métodos de diagnóstico, etcétera, que tienen una aplicabilidad más inmediata. También hay grupos que se dedican a estudiar procesos de cáncer del sistema inmune.

¿En qué consiste exactamente esto último?

La inmunooncología es una de las grandes líneas de investigación que está ahora mismo funcionando, ya que está ofreciendo mucha esperanza a los pacientes y lo que se intenta, digamos, es en lugar de desarrollar fármacos que ataquen a las células tumorales; desarrollar otras estrategias, no necesariamente fármacos, que, de alguna forma, hagan que sea el propio sistema inmune del paciente, nuestros glóbulos blancos, los que ataquen el cáncer y despierten esos sistemas inmunes y sean capaces de liberarse del cáncer.

¿Qué retos científicos considera más urgentes en la lucha contra el cáncer?

Los retos científicos siguen siendo siempre los mismos. El problema del cáncer es que no es una enfermedad, sino que son muchas enfermedades. Entonces, hay casi tantas enfermedades como pacientes y eso hace que las respuestas no sean tan fáciles porque intentar encontrar una terapia contra el cáncer que valga para todos es algo que no va a ser posiblemente viable. Es decir, más bien hay que intentar encontrar tratamientos que den respuestas a ciertos grupos de pacientes. El reto es diseñar y encontrar ese tipo de tratamientos para que cubran cada vez a más población de pacientes y, sobre todo, también métodos para identificar qué pacientes van a beneficiarse de una determinada terapia. Porque el problema es que hay veces que, como no se sabe si van a responder o no, les administran un determinado fármaco o una determinada solución y luego no funciona y cada vez, digamos, el paciente pierde. Entonces, el intentar encontrar formas más finas de poder predecir la respuesta de los pacientes a los tratamientos que aparecen, eso es un reto importante. Pero el reto general es intentar extender el trabajo que hay ahora mismo en los laboratorios terapéuticos, que cubren a un porcentaje importante de pacientes.

¿Cómo se decide qué tipo de cáncer o mecanismo investigar en un centro como el CNIO?

El centro contrata a jefes de grupos de investigación, que son científicos muy populares, científicos de mucha relevancia. Ellos son los que deciden cuáles son sus líneas de investigación. El CNIO, como institución, lo que hace justamente es seleccionar grupos que trabajen en las áreas que interesan al centro y le parecen importantes. Pero luego, una vez que los ha contratado, el CNIO no interviene en las decisiones sobre qué hacen esos grupos. Es cierto que el CNIO proporciona una parte de la financiación, pero el resto lo tienen que conseguir sus investigadores. Entonces, por ejemplo, el investigador al que se contrata para trabajar en metástasis es quien decide las líneas y quien pide dinero para que se pueda trabajar en esa investigación.

¿Qué avances más o menos destacaría en la investigación del cáncer a nivel mundial?

Bueno, lo de recientes es hasta cierto punto porque si se habla de ciencia, las cosas siempre llevan tiempo. Son recientes, pero nunca salen de la nada. Son recientes por acumulación. Yo diría que una de las grandes cosas que habría que remarcar sería el desarrollo que están teniendo las terapias celulares de tipo CAR-T para el tratamiento del cáncer. Es decir, eso es una modalidad de terapia que no es exactamente un fármaco. La terapia CAR-T es una terapia que se basa en extraer linfocitos, un tipo de glóbulos blancos del paciente que están relacionados con la respuesta inmunológica. Es un tipo de inmunoterapia. Entonces, extraes los glóbulos linfocitos del paciente y los manipulas en el laboratorio para conseguir que reconozcan a las células del tumor que tiene el paciente. Los expandes, es decir, generas muchos más; los linfocitos crecen, los linfocitos proliferan y los introduces a través del paciente. Y entonces, esos linfocitos adoctrinados son capaces de reconocer el cáncer y controlarlo. Ese tipo de terapia está dando algunas respuestas absolutamente sorprendentes de cosas que no se habían visto nunca antes: resoluciones de tumores que no han vuelto a aparecer en muchísimos años. Empezó utilizándose sólo en tumores de la sangre, en el sistema hematológico, y ahora están empezando ya, cada vez más, a intentar ver la forma de que funcione también en tumores sólidos.

¿Cuánto tiempo suele pasar desde un hallazgo en el laboratorio hasta que llega a la clínica?

Muchísimo tiempo. También depende de cómo mires los tiempos, de cuándo digas que es el principio de la investigación, del tipo de abordaje. Se hablaba de una media de 15 años, pero ni siquiera yo diría que es una media, es un dato que se calculó hace muchos años en base a una serie, pero es muy variable y puede haber casos en los que realmente pueda ser de algo menos de diez años. Pero yo también conozco casos en los que puede ser más de 20. Lo que nunca es, es uno o dos años.

¿Qué peso tiene la financiación pública y la privada en el avance de la investigación?

Ambas son imprescindibles. Financiación pública tiene que haber porque en el desarrollo de soluciones, no sólo soluciones terapéuticas, sino también diagnóstico y otras cuestiones, se requiere de una investigación fundamental muy básica, que hay veces que ni siquiera estás pensando que te vaya a llevar al desarrollo de una herramienta de utilidad, pero que al final te lleva. Es decir, que de alguna manera tienes que tener sistemas de financiación. En cuanto a la financiación privada, es diferente porque el sector privado toma decisiones en base a unos retornos que estima. Es decir, no puede poner dinero a fondo perdido porque no lo tienen. Y cuando invierten dinero, lo invierten porque esperan sacar un rendimiento a cambio. Es importante el dinero público, pero en el momento en el que hay alguna oportunidad de convertir algún descubrimiento en algo tangible, el músculo financiero privado es el único capaz. Es el que puede hacer que las cosas funcionen y se hagan al ritmo que necesitan. Incluso, ya no sólo por el propio dinero, sino por el reconocimiento. Es decir, las empresas farmacéuticas son las que saben cómo gestionar ciertas fases del desarrollo de fármacos, no es algo que el sistema público controle.

¿España invierte lo suficiente en investigación oncológica en comparación con otros países europeos?

No y basta con ver las estadísticas. Nuestro nivel de inversión no está en la parte alta de la tabla. Estamos ahora peor que en épocas anteriores, pero nunca hemos conseguido cumplir los objetivos que ha tenido el país de destinar un porcentaje de su presupuesto a investigación. Claramente invertimos menos de lo que se debería. Otra cosa es que, con lo que invertimos, sacamos mucho. Cuando comparas nuestros posicionamientos internacionales a nivel de producción científica, etcétera, ahí sí estamos posicionados en donde deberíamos estar por nuestro tamaño y por nuestra economía. Lo que quiero decir, de alguna forma, es que le sacamos mucho partido al dinero que tenemos. Le sacamos mucho partido a la investigación. Pero, sobre todo, a nivel de investigación para generar conocimiento. Y estamos mucho peor cuando miras la parte de innovación, lo que es la parte en la que se trata de convertir ese conocimiento en bienes tangibles, en productos y servicios con los que que puedas realmente generar dinero. Ahí fallamos.

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