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Espectáculo

Armin Heinemann: «Solo se puede alcanzar la felicidad si uno está en paz con el dolor y el sufrimiento»

A sus 83 años Armin Heinemann (Mönchengladbach, Alemania, 1942) se ha embarcado en una nueva aventura, ‘Sueños’, un espectáculo de danza-teatro que combina tango y butoh, dos elementos presentes ya en su proyecto anterior, ‘Regreso al amor’. Este nuevo montaje, que el promotor cultural alemán ha hecho expresamente para la isla en la que residió casi medio siglo, se estrenará el 2 de noviembre a las 18.30 horas en el Palacio de Congresos de Ibiza, en Santa Eulària.

Armin Heinemann presenta en la isla el 2 de noviembre el espectáculo de danza-teatro ‘Sueños’.  |  STUART RUDNICK

Armin Heinemann presenta en la isla el 2 de noviembre el espectáculo de danza-teatro ‘Sueños’. | STUART RUDNICK

Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

¿Qué le ha motivado a meterse de nuevo en el montaje de un espectáculo?

Me ha motivado el tema del butoh y del tango, porque, en realidad, los dos nacen del sufrimiento, del dolor. Es un tema que me interesa muchísimo, lo de buscar el equilibrio entre ambos elementos. Yo estoy convencido de que la felicidad no existe si no hay dolor. Van en pareja. La gente que no ha sufrido no sabe qué es la felicidad, ni sabe qué es la vida, ni sabe qué son los otros seres humanos, ni sabe nada. Le doy muchas vueltas a este asunto porque hoy en día hay una tendencia a querer solo la felicidad, lo bueno, lo bonito y lo agradable, y lo que no lo es se lo quieren quitar de encima, y eso no es la vida.

Usted sabe de sufrimiento, porque nació en 1942, en medio de la Segunda Guerra Mundial...

Yo nací , crecí y viví mi juventud en medio del dolor y el sufrimiento en una Alemania completamente destrozada. Conozco bien esos sentimientos y estoy muy agradecido de haber podido vivir esa experiencia que no tienen los que han nacido en un lugar o en un tiempo de paz porque eso me ha permitido poder experimentar la felicidad.

Volvamos a la idea que comentaba de que la danza y el butoh han nacido del dolor...

El tango nació en los barrios pobres de Buenos Aires, rodeado de mucho sufrimiento, porque la población allí vivía en condiciones inhumanas y era muy infeliz. El butoh nació en Japón, en los años 50, después de haber atravesado una experiencia como los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. La gente se preguntaba cómo superar todo eso, igual que yo me pregunté que hacía yo en un país destruido donde más de un 80% de los hombres habían muerto en la guerra. Ante una situación así lo que hay que hacer es enfrentarse con ese sufrimiento y hacer algo con él, emplearlo como una fuente de energía y sacar de eso, por ejemplo, el tango o el butoh, algo creativo y bonito, que te proporciona felicidad, que te hace crecer y que te lleva a otro nivel. La felicidad, sin embargo, no es una gran fuente de energía para desarrollarse interiormente ni para llegar a algo en la vida.

En 2019 presentó en Ibiza el espectáculo ‘Regreso al amor’, que tenía también como ingredientes esenciales el butoh y el tango. ¿Cuénteme qué ofrece de nuevo este proyecto?

En el montaje anterior tango y butoh iban por separado, se alternaban, y ahora van juntos, los fusiono.

¿Qué cuenta a través de los ‘Sueños’?

Con ese título me refiero a los sueños de los personajes que están en el escenario, que, como en la vida real, pueden ser castillos en el aire o pesadillas. Hay una mezcla de las dos cosas. El público lo entenderá directamente a través de las emociones, porque el corazón y la cabeza se abren cuando uno pone el dolor y la felicidad juntos. El ser humano está conformado por corazón, cabeza y cuerpo. El mensaje que quiero transmitir con este espectáculo es que la base de todo es la comunicación con el cuerpo. Poner la mente como base, como si el corazón y el cuerpo no existiesen, no es humano. Que la base está en el cuerpo lo aprendí cuando llegué a Ibiza, viendo a la gente que trabajaba y sobrevivía del campo y que hacía fiestas para celebrar la recolección o para la matanza y tenía ceremonias también para el dolor cuando alguien fallecía.

Hablando de Ibiza, ¿este montaje se estrena en la isla o ya se ha visto en otros sitios?

Es un proyecto que empezamos a crear hace un año y que hemos hecho para Ibiza y que, además, tiene relación con la isla.

¿En qué sentido?

El público lo descubrirá el día del espectáculo.

En el elenco de este montaje repite con dos prestigiosos bailarines de tango argentinos, Verónica Palacios y Omar Quiroga, al frente de la compañía Tango Amado. ¿Quiénes más le acompañan en esta aventura?

Al escenario saldrán Matilde Javier Ciria , un intérprete de danza butoh, y cinco bailarines de tango entre los que están Quiroga y Palacios, que se ha ocupado de las coreografías; además de Nahuel Giacone, Giovanni Corral y Florencia Hermida. Yo me he ocupado de la dirección teatral y de escena, del libreto y de los arreglos musicales. Me acompaña, también, mi equipo de toda la vida: Katia Moretti, a cargo de las luces ,y Marcos Cuevas, responsable de la parte técnica. Además, el montaje incluye proyecciones de imágenes de un fotógrafo de Barcelona muy bueno, Jordi Barón. Sin todos ellos, este espectáculo no sería posible. Les admiro. Son artistas magníficos y es un placer enorme trabajar con ellos. Es por eso que me embarco en esto a mi edad, por la satisfacción que me da vivir esta aventura con ellos.

¿Ya están disponibles las entradas para ‘Sueños’?

Sí. Ya se pueden comprar por 25 euros en internet (entradium.com/events/suenos-dreams-traume).

Ensayo con Omar Quiroga y Matilde Javier Ciria y Armin Heinemann contemplando la escena.   |  STUART RUDNICK

Ensayo con Omar Quiroga y Matilde Javier Ciria y Armin Heinemann contemplando la escena. | STUART RUDNICK

Dedicó doce años de su vida al Festival de Ópera de Ibiza, ¿qué le llevó en 2017 a bajar el telón de este ciclo anual de ópera?

Era muchísimo trabajo y sacrificio y acababa agotado después de cada montaje. Podría habérmelo montado de otra manera y delegar en otras personas trabajo, pero me gustaba estar pendiente de todo y tratar directamente con los protagonistas, el coro y la orquesta. Luego estaba todo el tema de logística y organizar los ensayos. Además, me ocupaba de la escenografía y del vestuario, porque como vengo del mundo de la moda.

Ahora que lo menciona, ¿qué recuerda con más cariño de su etapa como creador de la firma Paula’s?

Es difícil escoger. Después de llegar a Ibiza, todos los trabajos que he emprendido los he hecho con mucho amor y cariño y todos me han gustado. Piensa que hasta entonces yo había sufrido mucho en Alemania, no solo por la situación que había allí sino por mi relación matrimonial. Es por eso que salí de Alemania con mis dos niños pequeños. Cuando llegué a Ibiza me encontré en el ambiente hippie y mi vida dio un giro de 180 grados. Para mí fue llegar al paraíso, con una gente maravillosa. Los ibicencos nos recibieron como amigos de toda la vida. Era una vida muy bonita, muy básica, centrada en la realidad del campo, en la religión, en la fe y en la tradición.

¿Y no siente pena al ver lo poco que queda de aquel paraíso?

Soy consciente de la realidad de Ibiza, pero yo sigo viviendo en un paraíso. Vivo a la vieja usanza, en el campo, en una casa antigua, sin electricidad ni agua corriente.

Pero, aparte de esa burbuja paradisíaca ¿qué le parece el resto?

El resto es la locura, pero, ¿qué quieres hacer? Es el curso de la vida. Siempre hay tiempos y cambios que te pueden gustar más o menos, pero yo lo acepto tal cual es. Es lo que pasa con el dolor y con el sufrimiento, debes aceptarlo como algo normal. ¿Por qué hacer la guerra contra el sufrimiento y el dolor para llegar a la felicidad? Solo llegarás a ella si estás en paz con el dolor y el sufrimiento.

Ha mencionado en un par de ocasiones que hoy en día hay una tendencia a querer solo la felicidad, lo bueno, lo bonito, pero ¿no era esa también la filosofía del mundo hippie en el que se movió cuando llegó a la isla en 1972?

Sí, por eso puedo hablar como lo hago ahora, porque lo he vivido y lo he superado. Ese planteamiento era erróneo, pero a mí me ha ayudado muchísimo vivirlo porque digamos que la equivocación solo estaba en su filosofía, pero la vida real de los hippies era como la que yo vivo ahora en el campo, en plan sencillo y con lo básico.

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