Un adiós con lágrimas en el Mercat de Santa Eulària
Juan Luis Ruiz y Maria Guasch son los propietarios de Frutas y Hortalizas Maria. El negocio, en un pequeño puesto del Mercat de Santa Eulària, baja el telón por jubilación tras cuatro décadas de trabajo. La jornada de despedida, repleta de emociones, es un goteo constante de gente que aprovecha para despedirse de ellos y para mostrarles su gratitud.

Jubilación de Maria Guasch y Juan Luis en Santa Eulària / Vicent Marí

«Son como de la familia». Diana Bravo, aún con lágrimas en su rostro, se despide muy emocionada de los encargados de Frutas y Hortalizas Maria, Maria Guasch Guasch y Juan Luis Ruiz Fernández. Bravo compra cada semana en este comercio, que se ubica en el mercado de Santa Eulària, desde «hace unos 25 años». Y no puede ocultar su «enorme pena» tras realizar la que va a ser su última compra en este emblemático negocio local. Un negocio que cierra por la jubilación del risueño matrimonio después de cuatro décadas de trabajo en el mercado santaeulariense.
Bravo define a Guasch y a Ruiz como «gente muy bonita y apasionada por su trabajo». No es la única persona que se deshace en elogios. Otra compradora habitual es Elena Costa, que muestra su «deseo de volver a ver al matrimonio por el pueblo» y añade, con tono nostálgico: «Vengo aquí desde que soy pequeñita. Venía a comprarles acompañada de mi madre. Hoy [ayer para el lector] he venido con el propósito de despedirme de ellos. No me esperaba que se jubilaran tan pronto, ya que pensaba que aguantarían hasta final de año».
Aunque 40 años de trabajo en el mismo establecimiento da para muchas anécdotas, los compradores tienen un hueco especial en el corazón de Ruiz: «La clientela es lo mejor que tenemos y además, siempre ha sido muy fiel. Me he guardado el número de todos ellos para tomar un café juntos un día»
Ruiz, al margen de quedar para ir a tomar un café, reconoce que no tiene planes a corto plazo: « Quizás Maria me acompañe a un crucero [bromea] por el Caribe».
«No nos vamos a jubilar de golpe. No es una despedida»
Guasch y Ruiz han encontrado sustitutos para su puesto. Aunque no han desvelado el nombre de los nuevos compradores, sí que indican que «pertenecen a la tercera generación de una familia que compra desde hace muchos años en su frutería».
A pesar de la jubilación, Ruiz, en un gesto que evidencia su enorme pasión por la huerta, confiesa que no dejará de trabajar de golpe, por lo que lo de hoy «no una despedida, más bien un hasta luego». Y se explican: «Ya no atenderemos más en el mostrador a los clientes. Pero aunque dejemos de estar de cara al público, al principio ayudaremos a nuestros sustitutos hasta que el negocio empiece a funcionarles. Les sembraré el melón de Formentera, el tomate rosa o el pimiento blanco, que son productos que la gente aún valora. Eso sí, no trabajaré tanto como ahora, ya que estaré viejecito».
«Aquí nos decimos de todo»
Quedan escasas horas para que Frutas y Hortalizas Maria baje definitivamente el telón. Sin embargo, esto no es un impedimento para que el matrimonio mantenga el buen rollo que les caracteriza. Además, Ruiz aprovecha para explicar algunas vivencias en el negocio: «Antes era muy tímido y solo trabajaba en el campo, pero a partir de los 50 años perdí la vergüenza y cogí confianza con la clientela. Esto es una verdulería y nos decimos de todo. Los días son demasiado largos para pasárselos enfadados».
En una jornada tan especial, las emociones están a flor de piel. Los abrazos y las muestras de afecto son constantes. Tanta gratitud conmueve a Ruiz: «Estoy triste y me está costando mucho concentrarme. Voy a echar mucho de menos todo esto».
Guasch es de Santa Eulària, a diferencia de su marido, que es originario de Granada. Por lo que tras muchos años residiendo en la isla, afirma con una sonrisa que le ilumina la cara, ya se considera «un ibicenco adoptivo».
Ruiz explica su historia y lo que les espera a partir de ahora siempre al lado de Maria Guasch, que se mantiene en un discreto segundo plano mientras atiende, con gran simpatía, a los clientes. Incluso tiene tiempo para bromear con la prensa: «Dejadnos tranquilos de una vez. Sois muy pesados». El sentido de humor de Maria logra arrancar una sonrisa a los que son casi sus últimos clientes.
La cola para comprar en el negocio es considerable. Son muchos los que acuden al puesto para decir adiós a Ruiz y Guasch. Entre ellos, la alcaldesa de Santa Eulària, Carme Ferrer, quien entrega, como señal de agradecimiento a su trabajo, un ramo de flores al encantador matrimonio.
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