Vivienda
Heredar: la gran salvación en la selva inmobiliaria de Ibiza
Los jóvenes ibicencos se enfrentan a la incertidumbre de su futuro habitacional: ven muy difícil poder ser propietarios en su tierra natal y algunos optan por marcharse
Para otros, heredar un piso es su salvación

Imagen de archivo de pancartas en una manifestación por la vivienda en Eivissa. / TONI ESCOBAR

Aunque la problemática habitacional no es generacional, dado que afecta a amplias capas de la sociedad, suele ser una de las principales preocupaciones de las nuevas generaciones, que a menudo ven la compra de una vivienda como un horizonte muy lejano, contemplando incluso la posibilidad de marcharse de Ibiza, su tierra natal, para conseguirlo. Si bien una parte de los jóvenes ibicencos vive fuera por oportunidades laborales, por el deseo de vivir nuevas experiencias o simplemente porque no vuelven tras terminar sus estudios universitarios, los precios de la vivienda son un factor clave para muchos a la hora de decidir desarrollar, fuera, un proyecto de vida adulta. Para varios de los entrevistados en este reportaje, la salvación en la isla ha sido algún piso propiedad de su familia.
Aurora, nacida en 1998, explica que la mayoría de los jóvenes que conoce están viviendo con sus padres o en la Península: «No conozco a nadie de mi edad, año arriba, año abajo, que tenga algo propio aquí, en la isla. Si tiene algo o ha empezado a pagar una hipoteca, es fuera de Ibiza». Esta joven vive en una finca familiar en la isla donde padres e hijas tienen sus propios espacios. Ella es la mayor de tres hermanas.
Por lo que ve a su alrededor, ¿cuál es la situación de los ibicencos de su generación? «Pues que ninguno nos podemos permitir nada», responde. «Si no llegamos a tener la suerte de que la casa de nuestros padres era muy grande y pudimos, de alguna manera, dividirla…». Y aun así, añade que el panorama no invita a pensar que las tres jóvenes vayan a poder meterse en una hipoteca en su tierra natal. «La gente tendrá que irse fuera o pagar alquileres desorbitados que no son viables para nadie (...) Claro que en algún momento me lo he planteado [marcharse para poder independizarse]. Si quiero formar una familia, no puedo quedarme aquí. Y en muchas ocasiones tienes que irte a las afueras de las ciudades» para poder pagar una vivienda. Es funcionaria desde hace seis años: trabaja como profesora de natación para un ayuntamiento de la isla. Conoce a muchos residentes que trabajan sobre todo de temporada, y que en invierno aprovechan «para estudiar algo e intentar cambiar de trabajo y tener una mejor economía». «Pero claro, esos otros trabajos no se ofrecen aquí, así que al final también piensan en irse fuera de la isla en un futuro», apunta.
Una de las consecuencias de este éxodo (por motivos laborales, por la situación de la vivienda y la carestía de la vida en las islas o, simplemente, en otras ocasiones, por una genuina voluntad de salir) es que el círculo de amistades con residencia en la isla se va reduciendo, observa Aurora.
«Me voy a Valencia»
Roberto Aroca, también ibicenco, acaba de cumplir 36 años y está a punto de terminar el proceso para entrar en una hipoteca en un pueblo de la provincia de Valencia, no muy lejos de la ciudad. En Valencia tiene a «media familia» y buenas amistades. «Conozco a muchos que han ido a Valencia; y diría que más o menos la mitad de ellos lo hicieron porque vieron que no iban a poder comprar una casa en Ibiza. El resto, por otras situaciones personales. También conozco a gente que se ha ido a algún otro sitio de la Península». Aroca explica que el motivo principal de su traslado es, también, la vivienda. «En Ibiza, entre los precios y que los bancos me decían, en su mayoría, que tenía que tener el 20% de la vivienda… Eso prácticamente equivale a una vivienda en la zona donde voy a ir a vivir. No llega, pero casi. Es así de fuerte». Para entrar en el piso de Valencia, que está reformado, le pidieron alrededor de 20.000 euros, una cifra que en Ibiza se movía, de media, entre los 70.000 y los 80.000 euros, detalla Aroca. «La vivienda de Valencia está en un pueblecito tranquilo en crecimiento, así que seguramente los servicios van a ir llegando de aquí a pocos años», añade.
Cuenta con trabajo en el aeropuerto de Ibiza y como primera opción tiene pedir el traslado a Valencia, pero eso «depende de que haya vacantes». En caso contrario, se plantearía trabajar de temporada en Ibiza y pasar el resto del año en Valencia o encontrar un trabajo allí, en la Península, «y empezar una nueva vida». «Decidí irme para tener una vida mejor y un futuro mejor», concluye. Sobre los precios de las hipotecas en Ibiza agrega que «no puede ser que todo el sueldo se vaya a pagar una vivienda y los gastos del día a día». «Se trata de no ser un esclavo», reivindica.
Néstor Huedo, de 26 años, vive con su madre en Vila, en la casa donde se ha criado. Para el corto y medio plazo, lo que tiene planeado es entrar en un piso propiedad de su padre después de que se hayan hecho este verano cuatro arreglos y alguna pequeña reforma. Para el largo plazo, un poco más adelante, tiene pensado buscar vivienda en propiedad «en algún lugar de la Península porque en Balears es prácticamente imposible tener una hipoteca», y quedarse allí con su pareja.
Lo que ve a su alrededor, de los nacidos a finales de los 90 o principios de los 2000, es a «gente que o bien está compartiendo piso con otras personas, con alquileres abusivos, o estudiantes en los casos en los que todavía estén estudiando, o, como la gran mayoría, que viven en casa de sus padres mientras trabajan y ahorran con la ilusión y esperanza de poder tener, en un futuro, un alquiler más asequible o, todavía mejor, una hipoteca y poder ser propietarios». Huedo explica que el 100% de sus amigos ibicencos vive en la isla, aunque en su momento se marchasen a la Península o a Mallorca para estudiar, y aunque no estén emancipados.
Tener hipoteca, una rareza
En el momento de hablar con este diario, no recuerda el caso de ningún joven de Ibiza que se haya embarcado en una hipoteca, ya sea en la isla o fuera. «Una chica de Mallorca, amiga de mi pareja, este mismo año comenzó a pagar una hipoteca en su isla. Diría que es el único caso que conozco. Además, un amigo mío vive con su pareja, y sin nadie más, de alquiler. Pocos casos hay más que conozca de gente que haya tenido la oportunidad de ir a un alquiler o vivir solo. Esto es casi imposible».
Otro joven de Ibiza, de 26 años de edad, explica que a principios de 2024 comenzó a vivir solo en el piso en el que hace tiempo había vivido su padre, con la familia, cuando era pequeño. Fue durante el verano de 2022 cuando volvió a la isla desde la Península, donde ya había culminado sus estudios universitarios. «Tenía ganas de volver a Ibiza y pensaba que, pudiendo vivir aquí, era una pérdida de dinero estar pagando un alquiler caro por un piso cutrillo en el centro de Barcelona».
Además, entre el verano de 2022 y principios de 2024, antes de mudarse al piso familiar mencionado, situado en Vila, pudo ahorrar bastante, ya que trabajaba y vivía en casa de sus padres. «Ese dinero que fui ahorrando me vino muy bien para luego comprar los muebles para el piso (...) De mi grupito de amigos, que tampoco es muy grande, casi todos están ahorrando porque viven con su familia en Ibiza, y dos de ellos tienen pensado mudarse más pronto que tarde a un piso y a una casita que heredarán de la familia», añade.
Trabajo fijo en Ibiza
En Ibiza, este joven tiene trabajo estable, con contrato indefinido y a jornada completa de lo suyo, como le ocurre a otro chico, de 28 años, que actualmente vive con su hermana en un piso que han comprado los padres hace unos meses, por lo que se mudaron allí hace poco tiempo. «Por suerte no tenemos que pagar alquiler. Si no nos ayudaran tendríamos que compartir vivienda con más gente para independizarnos y eso para mí no esa una opción. La gente que conozco de mi edad o está como yo o tiene que continuar viviendo con sus padres», añade este joven. «Cuando terminé el instituto, mucha de la gente de mi edad quería irse de la isla por estudios o para vivir nuevas experiencias, pero después del covid muchos volvieron porque vivían en grandes ciudades y creo que se agobiaron mucho con las restricciones, así que aprovecharon el hecho de que podían teletrabajar y volvieron» a Ibiza.
De estos, cree recordar que ninguno volvió a marcharse de la isla, en algunos casos porque aquí ya tenían pareja o porque «valoran estar más tranquilos en Ibiza». «Así que casi todos mis amigos viven por aquí».
Preguntado por este diario por cuánta gente joven de Ibiza conoce que esté pagando una hipoteca, solo se le viene a la mente una persona: «Se hace cargo del negocio de su familia, así que tiene ingresos suficientes. Creo que es la única persona que tiene casa y se la está pagando».
Otro joven residente en la isla, en este caso desde hace pocos meses y proveniente de Andalucía, explica que actualmente vive con su novia y su suegra, que son de Ibiza. La pareja está buscando casa en la isla para poder independizarse. «Vine a Ibiza para poder pasar tiempo con mi pareja, llegué el 7 de mayo. Me gustaría quedarme aquí, hay trabajo y estoy a gusto».
«Hay un problema salarial, no todo es la vivienda»
Eduard Clavell, abogado especializado en vivienda, observa que hay un aumento de los llamados pactos sucesorios: «Es una figura jurídica que permite dar en vida las propiedades, y con tratamiento fiscal muy bueno». Lo atribuye a que esta resulta ser la solución para parte de los jóvenes ante la situación actual. Señala que «el problema principal» es el crecimiento turístico «y que se sigue construyendo», de manera que «se necesita que venga más mano de obra de fuera, por lo que al final no hay casa para todo el mundo y, al aumentar tanto la demanda, los precios también suben».
Pero Clavell hace hincapié en que no se trata, solo, de un problema de vivienda: «Estamos precarizando a los jóvenes. La economía balear está dedicada al turismo, una actividad que proporciona unos salarios muy bajos. Si fueran dignos, no haría falta que los jóvenes se fueran, aunque la vivienda fuese cara. Prueba de ello es que muchos se van a Londres, por ejemplo, a buscarse la vida. O a Barcelona o Madrid, donde la vivienda es cara».
El sindicato CCOO, basándose en un estudio de la Fundación Intercoopera, estima que para cubrir los gastos básicos del día a día en Eivissa el salario bruto mensual debe ser de 2.996 euros en 14 pagas, según recogió Europa Press. En datos del Instituto Nacional de Estadística, el salario medio en Balears fue de 2.237 euros en 2023 (2.396 si solo se hace la media de quienes están a jornada completa).
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere un hombre al precipitarse por un acantilado en el norte de Ibiza
- Digno de una película de terror: así era por dentro el albergue ilegal desalojado en Ibiza
- El restaurante más caro del mundo abre las puertas este día en Ibiza
- Un coche se estampa contra el escaparate de una tienda en Ibiza
- Imágenes del interior de las infraviviendas del supermercado desalojado del centro de Ibiza
- Samuel Roig, el ibicenco que baila con la élite mundial
- La Aemet avisa de un nuevo episodio de lluvias esta semana en Ibiza y Fomentera
- Capturada una serpiente de un metro bajo un sofá en una casa en Ibiza