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Entrevista | Felipe Mateos Humorista

Felipe Mateos: «Mi discapacidad me da muchísima manga con el humor negro»

El humor puede ser una tabla de salvación. Aquejado de osteogénesis imperfecta, la enfermedad de los huesos de cristal, Mateos ha convertido la discapacidad en el motor de su humor negro y ácido. Este domingo a las 19 horas presenta su show en la sala Jazztabé

Felipe Mateos, durante uno de sus monólogos. | VÍCTOR C.

Felipe Mateos, durante uno de sus monólogos. | VÍCTOR C.

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David Ventura

David Ventura

Ibiza

¿Qué espectáculo nos ofrecerá este domingo en la sala Jazztabé?

Como es la primera vez que actúo en las islas vendré con el primer show que escribí, ‘El odio viene en frascos pequeños’, que es el que estuve haciendo durante dos años por España. El espectáculo tiene dos partes. En la primera hablo sobre mí, mi discapacidad, y voy conociendo al público que ha venido a mi show. En la segunda parte hablo de todas las cosas que odio. Desde que odio cuando alguien me echa más edad que la que tengo, al comportamiento de algunos los niños o los poetas y los cantautores intensitos. Lo que sí aviso siempre es que el show tiene bastante humor negro.

¿Empezar a hacer bromas con uno mismo le permite después tener carta blanca para bromear con los demás?

Eso es. Es como la trampa de ponerle al público como un pastel para que pique y cuando ya los tengo, porque he hablado de mí, ahora toca hablar de toda la otra gente que hay allá fuera.

¿Qué le saca de sus casillas?

Las redes sociales. Debo decir que gracias a las redes puedo dedicarme a tiempo completo al humor, pero cómo las usan algunos me desquicia.

El temas del humor negro es muy delicado. ¿Cómo se vive haciendo de funambulista en ese alambre?

Es delicado. La clave está en bordearlo tantas veces que al final lo acabas conociendo como si viviera contigo. A veces cae la moneda del lado que no toca, y cuando sucede soy el primero en pedir disculpas. En algún show a veces ha ocurrido que al improvisar con la gente he patinado de más. En ese momento, paras el show, pides perdón y luego lo retomas de buen rollo. La gente suele aceptarlo.

¿Recuerdo cómo le fue la primera vez que se subió a un escenario?

Fue terrorífica. Era una gala benéfica para un colegio y una fundación de personas sordomudas. Fue en el patio del colegio, con atracciones de feria sonando, con el sol dándome en la cara y un intérprete en lengua de signos a mi lado. Era la primera vez, estaba nervioso, empiezo a hacer chistes, veo que la gente ríe un poco pero nadie aplaude, lo pasé mal. Luego bajé y me dijeron que ha ido guay. «Pero si nadie aplaude», respondí. Pero es que los sordomudos aplauden levantando las manos y no les vi. Hice el monólogo corriendo, sin las pausas. Pero luego repetí y me gustó.

¿Las personas con diferentes discapacidades tienen sus códigos de humor propios?

Seguramente deben tener su propio humor. La mayoría de personas con discapacidad que he conocido son el mejor público que he tenido, a pesar de lo polémico que pueden ser las cosas que digo y mis bromas sobre la discapacidad. A veces hablo de las paraolimpiadas, hablo de gente sin piernas y sin brazos. Un día no me di cuenta que había una persona en la primera fila a quien le faltaban las piernas, pero se estaba partiendo de la risa.

Supongo que al ser tú también una persona con discapacidad, tienes patente de corso para bromear con el tema.

Es como el uso de la palabra nigga en Estados Unidos. Entre personas racializadas está al orden del día, pero esa palabra no la puede decir un blanco. Mi discapacidad me da muchísima manga con el humor negro y me aprovecho.

Digamos que la discapacidad se ha convertido en tu superpoder para el humor.

Sí, porque a uno le tocan las cartas que le tocan, y vivir es saber jugarlas de la mejor manera posible. Lo he podido hacer así y estoy contento.

Hay quien dice que el dolor y el sufrimiento nos hacen más sabios y resilientes, pero yo creo que el dolor lo que nos hace es más tristes y amargados. Me gustaría conocer su opinión al respecto.

Soy muy feliz porque puedo dedicarme a la comedia haciendo el humor que hago y con la vida que tengo ahora mismo, pero si me ofrecen no sufrir y ganarme bien la vida con una salud de hierro, elegiría el camino fácil, el camino sin sufrimiento. Al final, pasarlo mal te hace relativizar los problemas, lo cual no significa que no sean importantes. En mi caso, con cincuenta operaciones y cuando he estado a punto de quedarme ciego en tres ocasiones, que te deje la pareja duele, pero no es una cosa de vida o muerte.

¿La realidad actual no es tan grotesca que ya se hecho indistinguible de una parodia?

Le sucede a los cómicos que se nutren mucho de la actualidad y encuentran noticias que dices cómo hago un chiste de eso si ya de por sí es ridículo. Y te ves diciendo el cliché de que la realidad supera a la ficción y es que a veces ocurre, y es muy loco.

Con el callo que da actuar en salas pequeñas, ¿qué es lo que ha aprendido del público?

He ido aprendido a detectar patrones. Veo al que es el mas chulo del gimnasio, a la que va con las amigas y tiene la risa fácil porque ya lleva dos cervezas... identificas y sabes dónde pinchar para que les des el chiste que van buscando. A veces te equivocas y en eso también está la gracia, en interactuar y jugártela. Hay público que me sorprende. Recuerdo una señora mayor, actuando en Almería, que me grababa. Y le hice la broma de que si quería, a la salida del show nos íbamos a un hotel. Pues me dijo que era la primera vez que salía desde que había fallecido su marido, hace dos años. Y la señora agradecidísima. El público siempre sorprende.

¿Se ha convertido en la inspiración de otras personas en una situación parecida a la suya?

Hace un par de años publiqué un libro en el que hablo de mi vida, mi infancia y adolescencia con la discapacidad, contando la verdad pero con un tono de humor. A raíz del libro y de la exposición en redes, me llegan mensajes de gente que me dicen que su hijo tiene una discapacidad y verme les da la esperanza de que tenga una calidad de vida óptima y no esté abocado al estereotipo de la persona con discapacidad. Y la verdad es que estos mensajes motivan un montón.

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