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Gastronomía

«Las mujeres son las depositarias del saber culinario de nuestras islas»

María José Amengual, durante la lectura del discurso que ofreció tras su nombramiento.  | A. G. E.

María José Amengual, durante la lectura del discurso que ofreció tras su nombramiento. | A. G. E.

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

«Las mujeres pitiusas han sido las depositarias y transmisoras del saber culinario tradicional de nuestras islas», afirma María José Amengual minutos después de convertirse en la nueva integrante de la Academia de la Gastronomía de Ibiza y Formentera. La creadora de contenido de cocina, feliz por su nombramiento, destaca en su discurso el peso que las mujeres de su propia familia han tenido en su amor por la cocina típica de las islas: «Me ha resultado imposible dejar al margen mis propios recuerdos y vivencias de infancia y de juventud».

Amengual se dirige a los integrantes de la academia, que la escuchan atentos en uno de los salones del hotel Fenicia de Santa Eulària, donde celebran su asamblea anual. Hacen fotos, toman notas, la graban mientras lee su dircurso, que ha preparado con el mismo mimo con el que prepara las recetas con las que a través de su espacio, Ditifet, consigue que se le haga la boca agua a todos sus lectores. Un espacio en el que la literatura, otra de sus pasiones, está muy presente. Y en el que, aunque viajera en cuanto al paladar, la gastronomía tradicional es la reina. En él se pueden encontrar recetas tan típicas de las Pitiusas como el cuinat, los calamares rellenos «al estilo ibicenco», el gerret en escabeche, los panellets, la olla podrida, la ensalada payesa o el arroz con gerret y coliflor.

«La preparación de los platos de Ibiza y Formentera variaban en función de los ingredientes disponibles en cada estación del año y de las pautas marcadas por las celebraciones religiosas», continúa la bloguera, que hace un repaso por los principales momentos del calendario y de los platos más típicos asociados a cada uno de ellos.

Amengual aprovecha su discurso y su nombramiento como académica para destacar la necesidad de mantener vivo ese legado que las mujeres de las Pitiusas han pasado de generación en generación hasta llegar a nuestros días y que «forma parte de la identidad de las islas». Una labor que, reconoce, merece un «esfuerzo» para «transmitirlo a las generaciones futuras», indica la creadora de contenido, que insiste en la importancia de la Academia de Gastronomía de Ibiza y Formentera a la hora de «alcanzar estos ambiciosos objetivos».

Problemas en el sector

El presidente de la institución, Pedro Matutes, puso deberes a los académicos para cuando acabe la temporada: que realicen un análisis de los problemas con los que el sector se ha encontrado este año, en el que, según reconoció, parece que el verano no va a ser óptimo. «Creo que necesitamos hacer una profunda reflexión de lo que queremos ser, gastronómicamente hablando, en Ibiza y Formentera en los próximos años. Habría que decidir, entre todos los actores implicados, hacia dónde queremos ir para no perder nuestra cocina tradicional, por un lado, y, por otro, no morir de éxito», indicó el presidente durante la asamblea, que también presidió el secretario de la academia, Daniel Busturia.

Ambos aprovecharon para presentar las acciones que tienen previsto abordar en el próximo curso. Entre ellas destacaron un ciclo de conferencias que se llevarán a cabo entre finales de este año y principios del siguiente y en el que se tratarán «temas fundamentales de la gastronomía como son la cocina destinada a los caterings, el servicio y la organización de una sala, la filosofía de un buen sumiller y la cocina basada en el kilómetro cero y en los productos de proximidad». Matutes destacó que traerán a la isla a «profesionales destacados» de cada uno de estos sectores e hizo hincapié en la necesidad de «promocionar la formación continua» en las Pitiusas para poder «crear a los mejores profesionales del sector».

Como no podía ser de otra manera, la asamblea acabó alegrando los paladares de los académicos con un menú elaborado por un chef con estrella Michelin, Álvaro Sanz, en el restaurante Sa Talassa, en el mismo hotel en el que celebraron la asamblea. «Él fue el primer chef que consiguió una estrella Michelin para la isla y este año ha vuelto a conseguir la primera estrella verde, la de la cocina sostenible», indicó el presidente de la academia.

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