Comercio

«Las rebajas en Ibiza no han vuelto a ser lo mismo desde el covid»

Los comerciantes creen que el periodo de rebajas se ha diluido desde la pandemia, aunque los compradores siguen acudiendo a la llamada de las ofertas.

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

La llegada de las rebajas es evidente, no sólo por los carteles de colores llamativos que anuncian grandes descuentos desde los escaparates, sino también por la gran cantidad de personas que entran y salen de las tiendas. No hay mejor descripción de lo que suponen las rebajas que la advertencia que una mujer hace a quien probablemente sea su pareja al bajarse de un vehículo: «Vuelvo en media hora. Estaré en Zara ¿Te quedas en el coche o te vienes?».

A pesar del gentío que se aprecia en las calles del centro de Eivissa, la mayoría de las personas no llevan muchas bolsas y ofrecen una imagen diferente a la que sí se observaba hace años. Entonces, las rebajas podían dar a pensar en las series o películas americanas en las que los protagonistas iban cada vez más cargados a medida que salían de los comercios. Tamara, encargada de Charanga desde hace 19 años, lo confirma. En la tienda vende ropa para niños de hasta 12 años y afirma que las rebajas cada vez van peor: «Pero creo que es en todos los sitios porque no veo bolsas. Es verdad que donde se mueven más es en Inditex, es lógico... Pero allí empezaron antes del día uno y antiguamente se veían bolsas de todas las tiendas y ahora no se ven... Es que no hay dinero», asegura.

Cambio en la duración

La campaña de rebajas suele durar desde el 1 de julio hasta el 31 de agosto, pero en los últimos años estos tiempos se han prolongado. En la propia tienda en la que trabaja Tamara, hace años que empiezan unas dos semanas antes para sus clientes habituales «y luego ya para todo el mundo», detalla. Para ella, el interés por las rebajas es diferente desde la pandemia: «Las rebajas no han vuelto a ser lo mismo desde el covid. No tenemos la misma cantidad de ropa, los mismos modelos... Y la mentalidad de comprar por internet también es distinta, y es normal. Todo vale dinero y antes prefieres comer», indica, y añade: «Desde la pandemia también creo que todo el mundo piensa lo mismo... Prefieren irse de vacaciones antes que comprar más ropa. Yo, la primera».

Para Tamara, otro indicio de que las rebajas no son como antes es que «hace años hacíamos descuentos más explosivos. Ahora está todo desde el 50% y dentro de unos días habrá otra rebaja». En su caso, recalca que la falta de personal ha influido en que, a pesar de estar en rebajas, cierren a medio día: «Tenemos tanta necesidad que ya ni exigimos experiencia», anuncia.

En el caso de José Torres, no tiene problema de personal en su negocio porque lo lleva con su mujer y entre ambos se turnan. Desde hace 25 años tienen la tienda de zapatos Hel Tor, en Galerías Viñets, y, aunque no pueden aplicar un 50% de descuento en sus productos, sí que ofrecen pequeñas rebajas en julio y agosto. Sin embargo, esta temporada, en lo que va de rebajas, Torres explica que no ha notado que varíen mucho sus ventas: «Está un poco más flojo», asegura, sin asociar este motivo a algo concreto. Está de acuerdo, como Tamara, en que «desde que pasamos el covid han cambiado bastante (las ventas)», en comparación con el boom que notó el año pasado.

Para incentivar a sus clientes, Torres indica que rebajan «un poquito más cuando queden prácticamente pares sueltos». Llegado el momento, Torres afirma que «mucha gente se queda sin su número».

En otro pequeño comercio, ubicado en la Marina, Stuart cuenta que vende ropa en su establecimiento desde hace 20 años. En su caso, no aplica las rebajas: «Creo que la gente lo entiende. Las grandes cadenas tienen rebajas, las boutiques independientes, no», explica. En su experiencia, los cambios en sus ventas no vienen motivados por los descuentos de otros comercios, sino porque se han perdido los hábitos de la zona: «Antes por la noche estaba lleno, la gente daba un paseo por aquí, tomaban algo y miraban tiendas antes de ir a la discoteca...», recuerda, teniendo en cuenta los anuncios que se hacían con bailarines por las calles.

Stuart también lleva la tienda con su pareja, por lo que no necesita personal, aunque comenta que, a diferencia de ahora, antes le dejaban currículos a diario: «Y ahora... Ya sabes el motivo, no hay dónde dormir», critica, antes de añadir: «Si tuviera que contratar a gente, sería una pesadilla». Una de las realidades que afronta Stuart actualmente es que desconoce si podrá seguir alquilando el establecimiento en el que tiene su tienda porque, ante la falta de la mujer que se lo alquiló, los nuevos dueños quieren subirle el precio: «Ahora sólo la gente rica puede tener tiendas aquí», opina.

Otro lugar en el que sí puede sorprender que no se apliquen rebajas a todo el comercio es Mango. Maru, directora en Mango Eivissa, y Raquel, responsable de tienda, cuentan que ante las reformas que finalizaron hace poco: «Este año no se aplican las rebajas a toda la tienda, solamente a una sección».

El gasto no importa

Precisamente en esa parte del establecimiento es en el que se centró el interés de la gente local durante la primera semana de rebajas, según notaron Maru y Raquel: «Pero ahora mismo, la voluntad de comprar ropa es independiente de los artículos que hay rebajados», relata Maru, teniendo en cuenta la gran cantidad de turistas que hay en la isla.

El hecho de conocer algunas de las tiendas que hay en el centro es lo que anima a muchos de los turistas que visitan Eivissa a entrar en ellas, como es el caso de Tamzin y Cary. Ambas son inglesas y se quedan diez días en la isla. Se están alojando en Platja d’en Bossa y hoy —por el sábado— han cogido un taxi para bajar al centro: «Porque está un poco nublado», dice Tamzin. En sus compras, ella busca prendas pequeñas, que le quepan en la maleta, «como tops», cuenta. En cambio, su amiga detalla que quería algunos artículos concretos «pero no los he encontrado». Aunque las jóvenes se estén decantando por las franquicias que conocen, no dudan en pedir consejo sobre las tiendas «de Eivissa» a las que deberían acercarse.

En la misma línea, Joana y Bárbara vienen desde Portugal para pasar cinco días en Eivissa. Van a revisar las rebajas «y comprar algunos regalos», anuncian. No buscan prendas concretas: «Nos decantamos más por si algo nos gusta», explica Joana. Ellas también entran a los comercios que conocen, aunque muestran su interés por conocer marcas ibicencas: «Es indiferente si conocemos o no el nombre», apunta Bárbara. En principio no tienen un presupuesto establecido, según indican: «Todo depende de lo que compremos».

«Trabajamos mucho, y hay que darse un gusto», afirma Matías, para manifestar que tampoco ha puesto un límite a los gastos que vaya a hacer, aunque, como su compañero Gino tiene en cuenta: «Si nos gusta algo, y lo podemos comprar, lo compraremos». Ambos son de Argentina pero hacen la temporada en la isla y aprovechan a ir de rebajas: «Ahora que tenemos tiempo», dice Gino. Sobre sus hábitos de compra explica: «Si la prenda ya la he comprado antes y es otro color diferente, me fijo en la aplicación y si es el mismo modelo me lo llevo directamente».

Algo parecido es lo que hacen Laura, Enzo y Mary. Vienen de Francia y han pasado siete días recorriendo la isla en caravana. En su caso, además de souvenirs, entran a las franquicias que conocen porque «en Francia es mucho más cara la ropa», indican. También han entrado a tiendas con ropa tradicional de la isla y no descartan comprar algo «pero a veces el precio es un poco caro», apunta Laura. Ellos también han salido sin determinar un presupuesto. Saben que será la ropa que llevarán todos los días «y es importante para la comodidad personal».

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