Los valencianos de Sant Antoni celebran las Fallas en su «segunda casa»

Ses Variades acoge la primera ‘mascletà portmanyina’ de las fiestas

Ángela Torres Riera

Ángela Torres Riera

De las cenizas de una falla sale la siguiente. Es el dicho que se repite en los círculos de tradición fallera. «Esto es porque cuando terminan las Fallas ya se empiezan a preparar las del año que viene», explica Miguel Ángel, uno de los miembros de la Asociación Cultural de Valencianos de Sant Antoni. Celebrar la plantà (que tuvo lugar ayer), la mascletà, la ofrenda y la cremà conlleva tiempo, organización y muchos nervios.

La segunda jornada de las Fallas en Sant Antoni arranca este sábado, a las diez y media de la mañana, con un pasacalles que recorre el centro de la localidad a ritmo del pasodoble marcado por las trompetas y clarinetes de la Xaranga Rare A&P, que ha venido desde Llíria (Valencia), para poner música a la fiesta.

Los valencianos de Sant Antoni celebran las Fallas en su «segunda casa»

Los valencianos de Sant Antoni celebran las Fallas en su «segunda casa» / Ángela Torres. Ibiza

El color de los trajes falleros, el relucir de las joyas que les aportan brillo y las bandas con los emblemas y la bandera de la Comunitat Valenciana acaparan la mirada de todos los portmanyins y visitantes que pasean por la zona. Muchos vecinos se asoman también, curiosos, a sus balcones, cuando la traca estalla, en un encadenado de pequeñas explosiones, frente al portal de Virginia Martínez, la fallera mayor.

«Estoy nerviosa, contenta y emocionada por ser fallera mayor por primera vez en la que es mi segunda casa», expresa con voz temblorosa. La emoción se apodera de los valencianos residentes en Ibiza a lo largo de estos tres días que duran las Fallas fuera de su tierra. También, en los lugares en los que emigrantes valencianos han recalado a lo largo de su vida, un mapa que se extiende por varios países y ciudades donde se han fundado asociaciones como la de Sant Antoni.

Tardeo y ‘mascletà’

«Hay en Chile, California, París, e incluso en Japón», cuenta Paquita, que fue fallera mayor el año pasado. «Yo me peino a mí misma», detalla señalando el tradicional recogido. Quien no tiene esa complicada habilidad, recurre a las manos de Marisa, la peluquera de la asociación. Ellas son solo dos de los casi cien falleros que han acercado la tradición de Valencia a la isla. «En total, somos unos 70 de aquí, de la isla, y unos veinte que han venido de fuera», especifica Raúl Márquez, presidente de la asociación.

Tras recoger a la fallera mayor infantil, Lucía Castillo, en su domicilio y a bordo de un autobús, el pasacalles hace el recorrido de vuelta a pie hasta la carpa instalada cerca del aparcamiento de ses Variades y en la que, sobre las dos y media del mediodía, estaba previsto que se celebrara la mascletà, la primera de este 2024. Pero todo, en las Fallas, se somete al «ritmo fallero», comenta, riendo, Miguel Ángel. Lo que significa que los horarios son aproximados. Para que el «ritmo fallero» no se descontrole demasiado, una de las falleras se encarga del protocolo durante la celebración.

Tras la mascletà, los valencianos y todos los interesados, podían disfrutar de una paella organizada por las falleras y que estaba previsto que diera paso a un tardeo ambientado por el grupo de pop rock ibicenco Gran Reserva. Este domingo a las doce del mediodía los falleros protagonizarán la tradicional la ofrenda a la Virgen de los Desamparados frente al altar de la iglesia de Sant Antoni y, a mediodía, se invitará a una paella popular.

A las nueve de la noche comenzará la cremà de la Falla Infantil y a las diez de la noche se prenderá fuego a la Falla Mayor, que este año hace honor a los artistas falleros. Sus cenizas pondrán fin a los tres días de fiesta y significarán, también, el inicio de las Fallas de 2025.

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