El mercadillo de Sant Joan reabre entre protestas de los vendedores excluidos

Una quincena de integrantes de la Asociación de Vendedores del Mercado de esta localidad se manifiesta por su oposición al sistema de puntuación que ha otorgado las plazas y piden que la antigüedad tenga más importancia, pero desde el Ayuntamiento señalan que no es posible

Sabor agridulce en la reapertura del mercadillo de Sant Joan después de 11 meses de cierre. Se clausuró en septiembre del año pasado a la espera de aprobar una nueva ordenanza municipal para regular esta actividad. Ayer las calles de la localidad volvieron a llenarse de residentes y turistas que acuden a estos emblemáticos puestos, aunque poco después de las 11 horas el protagonismo se lo llevó una protesta de la Asociación de Vendedores del Mercado de Sant Joan, que mostraron carteles con el lema ‘Faltan 30’ dentro del símbolo de una señal de circulación prohibida, en relación con aquellos que no aparecen en la lista definitiva. A su juicio, se debe a un sistema de puntuación «injusto». El grupo, de alrededor de una quincena de personas, se paseó por las calles del pueblo mostrando sus pancartas en silencio y repartiendo pegatinas y carteles con el mencionado lema. Al cabo de unos minutos, eran varios los vendedores que habían colocado ya dichos carteles en sus puestos y lucían las pegatinas en el pecho, a modo de solidarización con los manifestantes.

Hay 95 autorizaciones principales y otras 15 como «reservas», con las que los vendedores podrán participar en el mercado cuando alguno de los titulares no acuda por vacaciones o por baja.

«Esto no es un hobby»

«Venimos a apoyar el mercado, el original. Cuando hablamos de mercado original estamos hablando de gente que lo ha construido desde el principio hasta ahora y que ha estado afectada por el cierre de 11 meses, sin recursos. Es nuestro pan. No es un hobby ni una actividad de domingo», comenta una de las manifestantes antes de iniciar la marcha.

Muchos residentes y turistas se acercaron ayer al mercado para disfrutar de su reapertura. | TONI ESCOBAR

Muchos residentes y turistas se acercaron ayer al mercado para disfrutar de su reapertura. / TONI ESCOBAR

En todo caso, ayer el presidente de la mencionada asociación, Ramón Ortín, pudo trasladar de nuevo en persona a la alcaldesa, Tania Marí, sus reivindicaciones, que son básicamente las siguientes: «El error del cierre fue culpa del Ayuntamiento, porque no habían tramitado las licencias, y desde enero les hemos dicho que las personas que estaban aquí cuando se produjo el cierre, deberían de estar [ahora en la reapertura]. Es una cuestión de justicia». Ortín señala que cuando las bases se publicaron, detectaron que «había muy poca puntuación para la experiencia y que iba a suponer un problema».

Los asistentes disfrutaron de la música en directo. | TONI ESCOBAR

Los asistentes disfrutaron de la música en directo. / TONI ESCOBAR

Ante esto, tanto el presidente como otros integrantes de la asociación defienden que hay varias soluciones y que una de ellas podría ser un sistema de rotación: «En principio parece ser que el mercado no se puede ampliar. Nosotros les hemos pedido que amplíen al menos a 15 puestos más y que hagan una rotación». El cálculo de esta asociación es que «cada compañero descansaría cada siete u ocho semanas, con lo cual posiblemente la gente no pondría problemas».

La asociación de vendedores defiende que «por justicia» todos los afectados por el cierre deberían poder volver

Por otro lado, tanto el presidente como Álvaro Rodríguez, integrante también de la asociación, destacan que hay unas 18/19 personas que aparecían en la lista de admitidos, pero que este domingo no han podido comenzar a trabajar porque les faltaba algún papel: «No han podido montar porque no les ha dado tiempo a presentar la documentación. Y no se han revisado todavía las memorias [del producto] de las 30 personas excluidas ni los posibles fallos humanos o los criterios que han dado para la memoria. Sin embargo, los puestos del mercadillo ya están dados», en palabras de Ortín.

El vendedor Rodríguez, por su parte, hace hincapié en que se le debería haber dado más importancia a la antigüedad de los vendedores en este mercadillo a la hora de asignar las plazas mediante el sistema de puntuación. La portavoz del Ayuntamiento de Sant Joan, Carmen Rodríguez Tur, señala que se ha tratado de «cuidar a los más antiguos» con 10 puntos [sobre 100], pero que «no les podíamos dar más».

«De todas formas, las puntuaciones son objetivas, menos la memoria, que sí ha sido una valoración subjetiva por parte de cuatro personas. Entendemos que no todo el mundo puede estar de acuerdo, pero en el momento en el que se presentan para entrar en el mercado, se entiende que aceptan las bases», añaden desde el equipo de gobierno local, que estos días también ha destacado que«el procedimiento ha sido fruto del acuerdo y consenso entre ellos, los vecinos y la oposición».

Álvaro Rodríguez también expresa que «dieron cinco días a los autorizados para entregar la documentación, que en teoría el plazo terminaba el miércoles»: «No sabemos por qué no han tirado de los suplentes habiendo tantas plazas vacías hoy [por ayer]».

En referencia a los cerca de 20 vendedores admitidos que no han comenzado este domingo, la portavoz del Consistorio explica que se debe a que «tenían hasta el día 16 para presentarlo todo» y que «algunos directamente no han presentado algún papel y otros sí que lo han presentado todo, pero con algún documento erróneo que podrán subsanar». El Ayuntamiento tiene que estudiar ahora los casos de quienes no han presentado los papeles a tiempo, pero en principio podrían perder su plaza. Al ser el primer día, la Policía Local se paseó ayer por las paradas para comprobar que cuentan con la licencia.

«Mucha ilusión»

Protestas aparte, son muchos quienes ansiaban la reapertura de este mercadillo y, de hecho, buena parte de los encuestados para este reportaje valoran que el de Sant Joan consigue atraer a un mayor porcentaje de público local que otros mercadillos más propiamente turísticos, independientemente de que la población visitante también se acerce a conocer los puestecitos de Sant Joan. Hay quien explica que, de quienes han quedado fuera, había tanto vendedores de producto artesanal como de compra-venta. De hecho, ahora han entrado también nuevos vendedores de ambas vertientes y abundan los artesanos en los puestecitos y no cuesta nada encontrarlos. Algunos de ellos lucen su certificado del Consell de Ibiza.

Es el caso de Carolina Tur [Carol Tur Joyas], quien cuenta que lo consiguió a principios de este año y que tiene la suerte de participar en varios mercados artesanos: en Sant Josep, Santa Gertrudis, Sant Rafel o en el puerto de Ibiza en el marco de la feria ‘Viu l’Artesania’. Piensa que al principio tal vez costará un poco reavivar el de Sant Joan: «Pero creo que el mercado se irá animando, como siempre. Está en un pueblo bonito, con el aliciente de la música [en directo]. Es un sitio agradable para pasear un rato», expresa Tur, que vende joyas de diferente tipo.

Muy cerca de ella se encuentra Marga Juan [Acuarelas Marga Juan], que lleva bastantes años en el mercado: «Soy acuarelista, mi base son acuarelas y luego tengo alguna cosa impresa, como abanicos, imanes y alguna otra cosa que no es mía. El 95% son mis acuarelas, mayormente original, y algo impreso. También me gusta sobre madera». Juan siempre ha pintado, pero fue sobre el 2004 cuando comenzó a tomárselo de forma más profesional, vendiendo. Cuenta con el certificado de artesana como pintora del Consell.

Entre los admitidos también hay artesanos y vendedores que trabajan en el mercadillo desde sus inicios

Dice que el perfil de su clientela es «más o menos local»: «Aquí también vienen turistas, pero más bien ibicencos y gente que tiene casa aquí, residentes». Preguntada por qué recomendaría acudir al mercado, apunta que ofrece «música y ambiente dentro del pueblo».

No cuesta encontrar a vendedores que llevan aquí desde el principio (2012) y también hay quienes empiezan este año, como Míriam Álvarez, de Pena Jewels: «Vivo en Sant Joan y me apetecía participar. Es un buen sitio para tener tus joyas. Creo que es un mercado muy auténtico, chiquitito, y que Sant Joan es un pueblo muy bonito». También vende en las Dalias, online y en tiendas. «Hago joyería artesanal. Hace 12 años que me dedico a esto. Soy diseñadora de joyas de formación y me dedico a la joyería de moda».

Hay vendedores que cuentan que su clientela principal está formada por «alemanes y holandeses». En cambio, para Marina Savarese (que está en este mercado desde 2016 y vende ropa y accesorios para el pelo), los más habituales son ingleses e italianos. «Hago un producto realmente artesanal con mis estampados y mis cosas. Mi cliente ideal es un cliente que se atreve, que le gustan las cosas de design y buscan algo diferente». Expresa que había «muchas ganas de poder volver» y que lo afronta «con mucha ilusión». Ella también ve un carácter diferencial del mercadillo de Sant Joan: «Aquí es diferente el público, el ‘rollo’, está dentro del pueblo, y cambia el público porque mucha gente que viene aquí no viene a es Canar [donde también vende, así como en Sant Jordi], por ejemplo. A veces a Sant Jordi sí vienen, pero a los mercadillos más turísticos, no. Aquí es turístico, pero local también. Es un pueblo bonito y pequeñito, así que lo puedes ver todo sin volverte loco».

Como potencial de esta actividad de los domingos que ahora se retoma, subraya que ofrece «mucho arte, muchos artesanos, músicos, conciertos» y «una selección de productos diferente». Bajo la marca Morgatta Collection, ella sigue la slowfashion para reducir el impacto medioambiental, agrega Savarese durante su conversación con este diario.

Naomi Widmer, de Sunflower Ibiza, explica que su clientela es «un mix de señoras extranjeras y gente joven». Vende acuarelas y ropa. «Imagino que tomará un tiempo hasta que el mercadillo vuelva al ritmo que tenía antes», añade. En este sentido, comenta que a principios y finales de temporada puede haber un buen ritmo de actividad, así como que alrededor de Navidad algunos locales compran. Eso sí, apunta que el invierno es «flojo», al menos en comparación con otros meses del año.

Finalmente, Gerard Guse, de Artemisia Annua Ibiza, explica que ofrece infusiones de plantas medicinales que cultiva él mismo y que también vende en Forada. «El mercadillo de Sant Joan es una atracción de la isla, es un día de mercadillo en todo el pueblo y es una buena atracción para el turista». Ayer fueron muchos quienes se acercaron al pueblo para disfrutar de este regreso, de la música en directo y de las terrazas.

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