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Cumbre del clima

Sharm el-Sheikh acuerda crear un fondo para ayudar a los países más vulnerables a la crisis climática

El acuerdo final de la cumbre del clima egipcia lanza un nuevo mecanismo económico para pérdidas y daños en el sur global | El texto no consigue reforzar la ambición climática, pero mantiene el objetivo de los 1,5 grados

La COP27 acuerda ayudas para paliar la crisis climática, pero no toca las emisiones de CO2

La COP27 acuerda ayudas para paliar la crisis climática, pero no toca las emisiones de CO2 Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: Sedat Suna

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La COP27 acuerda ayudas para paliar la crisis climática, pero no toca las emisiones de CO2 Valentina Raffio

Tras un debate maratoniano, negociaciones a contrarreloj y un final de infarto en el que por un momento parecía que iba a saltar todo por los aires, Sharm el-Sheikh ha conseguido cerrar un acuerdo en el que se recoge la promesa de crear un nuevo fondo para hacer frente a las pérdidas y daños de la crisis climática en los países más vulnerables del planeta. Este es prácticamente el único gran logro de una cumbre del clima presidida por Egipto que desde el principio prometió aliarse con las víctimas de los estragos climáticos y abrir de una vez por todas el debate sobre quién debe pagar la factura de esta crisis. La cumbre rasca este compromiso, pero no logra avances sustanciales en la lucha contra la crisis climática.

El pacto de Sharm el-Sheikh recoge, por primera vez en la historia, un compromiso claro para crear un nuevo mecanismo económico para ayudar a los países en vías de desarrollo especialmente vulnerables a los extremos climáticos. La iniciativa se pone en marcha desde la cumbre egipcia (con la firma del pacto y la creación de un comité) pero se da un año para echar a andar de forma definitiva. Los detalles de este mecanismo económico se definirán en la cumbre de Dubái del año que viene. Para entonces, el debate se centrará sobre todo en afinar quiénes serán los beneficiarios de esta iniciativa y quiénes (y en qué proporción) deberán aportar dinero a este fondo

El recién firmado compromiso lanza un llamamiento hasta ahora inédito y pide "reformar el sistema financiero" para lograr así la colaboración de los grandes bancos y entidades financieras. En este caso, se pide la colaboración del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en la creación de estos fondos. Esta última petición aparece justo al lado de un párrafo en el que se repite, una vez más, la preocupación y el reproche por no haber alcanzado la meta de los 100.000 millones de dólares anuales que los países desarrollados prometieron entregar al sur global para hacer frente a los desastres climáticos. 

La polémica de la cumbre

El pacto de Sharm el-Sheikh se ha sellado este domingo de madrugada. El compromiso debía cerrarse el viernes por la noche. No lo logró. Llegados al sábado, la publicación de los últimos borradores con un mensaje descafeinado sobre la necesidad de reducir emisiones acabó provocando una crisis. La Unión Europea, después apoyada por una amplia coalición de países, amenazó con abandonar la mesa de negociaciones sin firmar el acuerdo si no se lograba un compromiso más ambicioso sobre esta cuestión. Sobre todo porque, según denunciaron los Veintisiete, el último redactado del pacto suponía un "paso atrás" respecto a lo logrado en la cumbre de Glasgow. 

Tras la enésima noche de negociaciones a contrarreloj, el compromiso final de Sharm el-Sheikh parece haber llegado a un punto medio sobre esta cuestión. Mentiene una mención al último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) sobre la necesidad de recortar un 43% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, pero no detalla ninguna medida adicional para conseguirlo. Recoge, eso sí, la petición que ya se lanzó en Glasgow de que los países puedan presentar anualmente planes más ambiciosos. Este mecanismo dejaría la puerta abierta a que los grandes emisores del globo dilaten en el tiempo sus políticas climáticas.

El texto final del acuerdo ha salido a la luz justo cuando arrancaba el plenario final de la cumbre. La precipitada publicación ha provocado un parón de media hora, solicitado por la delegación suiza, para que las partes pudieran estudiar el redactado final. El documento final sigue reflejando alguna de las controversias que habían marcado el 'sprint' final de las negociaciones. Se menciona, por ejemplo, la necesidad de "reducir gradualmente" el uso del carbón y dejar atrás los "subsidios ineficientes" a los combustibles fósiles. No se incluye ninguna mención más directa sobre la necesidad de eliminar (o reducir drásticamente) las explotaciones de petróleo, gas y carbón en el mundo: una de las grandes peticiones apoyadas tanto por Europa como por varios países del sur global.

Sin avances desde Glasgow

Según argumenta la presidencia egipcia, presidida por Sameh Shoukry, el acuerdo de Sharm el-Sheikh refleja "de forma equilibrada" la visión de todas las partes y, sobre todo, "mantiene vivo” el objetivo de los 1,5 grados. Es decir, la necesidad de aplicar medidas para limitar el aumento global de las temperaturas por debajo de los 1,5 grados de media. Pero no todos suscriben esta afirmación. La vicepresidenta española Teresa Ribera explica, desde las puertas del plenario de la cumbre egipcia, que el pacto logrado no supone grandes avances respecto a lo pactado en la cumbre de Glasgow pero que, al menos, tampoco apunta a ningún retroceso.

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