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Diario de Ibiza

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Asturias

El cambio climático no respeta ni los nombres: ni los llaniscos de Ricaliente ni Riufríu se libran del calor

"Habrá que creer en el cambio climático porque no recordamos otro verano como este", indican los vecinos de los dos pueblos llaniscos

Ramón Turanzas, a la derecha, y Ángel Lledías, ayer, en Ricaliente. Ramón Díaz

El cambio climático no respeta ni los nombres. En tres pueblos del concejo de Llanes está la prueba. Ni los vecinos de Ricaliente, ni los de Riufríu, ni los de Rusecu se libran de la mayor ola de calor de los últimos decenios. "Viendo lo que se ve, habrá que creer en el cambio climático, está más claro que el agua; no recuerdo otro verano como este", comenta con gracia Ramón Turanzas, vecino de Ricaliente. El mayor problema es para los ganaderos y quienes tienen huertas: "El calor es malísimo, se seca todo. Y como no hay riego...", señala.

Ángel Lledías sufrió ayer en sus carnes la calorina. Como casi todos los días cuando está en la casa familiar de Ricaliente –reside en Oviedo–, caminó unos 11 kilómetros. El calor era "insoportable, exagerado. No recuerdo otro verano así", afirma. En casa, "abrir ventanas y airear" es el remedio contra la canícula, aunque añade otra receta: "Beber mucha agua y alguna cerveza". Algunos lugareños aventuran que Ricaliente podría tener relación con una fuente cercana que llaman Juentes Calientes. Porque el río local, el Tejo o San Miguel, "no e más caliente que otros", subraya Turanzas.

Miguel Ángel Villa, en Riufríu.

Si en Ricaliente se "mueren" de calor, en Riufríu, pese a lo que pudiera parecer, también. Miguel Ángel Villa es el único consultado que recuerda veranos más cálidos y, sobre todo, más secos que este. Porque si en otros momentos el pueblo se quedó sin agua, ahora sigue manando. Sobre si el cambio climático es o no real, duda. Se decanta por el "sí" porque recuerda grandes nevadas. "En 1983 medí 20 centímetros en la carretera. Ahí empezó la cosa a ir a menos, y ahora ya no nieva nunca", subraya. Sobre el nombre de Riufríu sugiere alguna relación con las "heladas de agárrate que caen aquí en invierno".

Miguel Ángel de la Fuente, en Rusecu.

Miguel Ángel de la Fuente, vecino de Rusecu nacido en Bruselas, da su opinión: "Claro que hay cambio climático, cada vez hay más sequía y más calor". Se nota, sobre todo, "desde hace tres o cuatro años". El nombre del pueblo podría derivar, dice, del río local, llamado también Rusecu, ya que casi siempre va sin agua.

El calor no amedrentó a los hermanos Alejandro Ramón García Sánchez, que se afanaban segando un prau de Rusecu a eso de las dos de la tarde. "Nunca vi tanto calor ni tanta seca", destaca el primero, que indica que la mejor fórmula para sortear el bochorno es, contra lo que hacía ayer, "trabajar más de noche".

Los hermanos Ramón y Alejandro García Sánchez, segando en Rusecu.

Hoy bajarán las temperaturas en la región

Asturias encara ya un descenso de las temperaturas máximas, tras dos jornadas en las que los termómetros superaron los 30 grados en varios puntos de Asturias, aunque muy lejos del episodio histórico que se vivió el pasado 17 de julio, cuando se batieron récords de máximas (42,3 grados en Rioseco) inmersos en una inusual ola de calor en toda España. La previsión meteorológica es de una suave bajada de cara al fin de semana, aunque aún esta noche ha transcurrido con temperaturas mínimas cercanas, aunque sin alcanzarlo, al calificativo de "noche tropical" (superiores a los 20 grados).

Playas llenas, asalto a fuentes públicas, caza de los rincones en sombra y, cómo no, tomarse algún refrigerio fueron las fórmulas empleadas para combatir un calor al que no dieron tregua los aires acondicionados de los comercios y establecimientos hosteleros, limitados por el decreto de ahorro energético del Gobierno.

El mercurio superó los 34 grados en las estaciones de Panizales (Amieva) y Soutu (Tineo), con 34,5 y 34,4 grados, pero en el resto de Asturias la horquilla de máximas fue diversa, y tuvo su registro más bajo en Cabo Busto, con 20,9 grados.

Con todo, Asturias sigue siendo un oasis en mitad de la canícula peninsular. Lo ratificaba un grupo de scouts, procedente de Alicante, que recorría ayer el Campo San Francisco, en Oviedo. Llegaron a Asturias "buscando un buen clima, buenas zonas para acampar y espacios para todos". Aunque esperaban unos días "más lluviosos", Nerea Alpera, educanda del grupo con base en Teverga, asegura que se han encontrado "con mucho calor".

Lo ratifica Marta Torres, asturiana que estudia en Madrid y que ayer afirmaba en Gijón que "esto no es ola de calor ni nada". Ya acostumbrada al clima de la capital y en Asturias "se duerme genial, hasta con el edredón". "Aquí por las noches refresca", añade, pese a que los las mínimas de estos días dejaron noches con temperaturas ligeramente inferiores a los 20 grados. "Yo creo que este es el calor normal de Asturias en este mes", recalcó.

En Mieres, donde ayer la máxima llegó a los 33,4 grados, aunque los termómetros callejeros llegaron a marcar 38, los viandantes buscaban refugio en sombras y terrazas. "Esto es insoportable, a ver si nos dan una botella de sidra en Requejo para llevarlo mejor", decía José Luis Fernández, cerca del parque Jovellanos de la localidad.

"Normalmente no paro a tomar nada cuando salgo a la compra, pero hoy necesitaba un refrigerio", indicaba Marisa Puertas, una vecina de Mieres, que apuraba un café con hielo acompañada, en la otra silla, por sus bolsas de la compra. "Hacía tiempo que no recordaba un verano con días de tanto calor, y como además estuvo lloviendo estos días de atrás, parece que se nota más bochorno", indicaba.

La playa de San Lorenzo en Gijón se llenó de incondicionales como Alberto Osorio, que acudió con sus amigos y asegura ir siempre que puede y que suma a la toalla "la hamaca y una nevera con cervezas y unas patatas fritas". En la arena, asegura que el calor se lleva "bastante bien" y hay que aprovechar "los días que vienen ya que, en el norte, sobre todo los últimos años, escasean bastante".

De vuelta a Oviedo, la opción para refrescarse son las fuentes, en especial para los más pequeños. Y también para los perros. Jesús García observa a su golden retriever mientras se baña en una de las fuentes del parque: "Se quiere meter en todas", dice García, que lamenta la escasez de playas en las que se permita presencia de perros.

Durante la jornada de este viernes, el pronóstico suaviza las temperaturas en una tendencia que se extenderá para traer, el fin de semana, algunas lluvias que pondrán fin al tercer episodio de calor en lo que va de verano.

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