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Entrevista
Eva Beresin Pintora

Eva Beresin, pintora: «Busco extraer la belleza del horror de los sueños y fantasmas de mi vida»

La primera gran muestra de arte impresionista de Eva Beresin en La Nave sorprende por su originalidad, la forma de entender las relaciones humanas y la plasmación de lo cotidiano a traves de caricaturas, recuerdos y fantasmas de su presente y su pasado

Eva Beresin ante uno de sus grandes cuadros en el que expresa la naturaleza humana. Sergio G. Cañizares

A los cinco años la artista húngara comenzó a pintar bajo la tutela de su padre, estudió en la Escuela de Artes Visuales de Bucarest e hizo su primera exposición en Viena en 2015. Fue descubierta en la New Art Dealers Alliance de Miami por el galerista Lío Malca, quien le propuso hacer su primera gran muestra en La Nave de Ibiza. Tímida y sorprendida de su éxito, trata de gestionarlo en la cuna del arte contemporáneo.

La pintora húngara Eva Beresin (Budapest 1955) presenta su enigmática exposición, ‘Prácticas diarias de pecados capitales y otros disparates’, en La Nave de ses Salines hasta el mes de octubre. El conjunto de 16 obras de la muestra de original estilo impresionista lo componen seis grandes cuadros y otras pequeñas pinturas al óleo figurativas, que reflejan diferentes momentos y pasajes de la agitada carrera pictórica de esta mujer valiente, constante, decidida y a la vez tímida, que combate en sus lienzos los fantasmas de los sueños familiares, el horror de la guerra y el sufrimiento colectivo en las cárceles de Auschwitz que vivió su madre en primera persona y que ella misma revivió.

La artista y su cuadro estrella, ‘La última cena’, con Jesucristo representado por una mujer.

Beresin es la primera mujer artista en exponer en La Nave desde su apertura en 2015, con obras que se centran en la idea de la naturaleza cómica de la tragedia propia del comportamiento humano y representan la banalidad de lo grotesco, en escenas llenas de testigos que, en ocasiones, son animales y criaturas que interactúan siguiendo patrones del comportamiento humano, y que sorprenden al espectador con sorpresa o desesperación.

¿Cómo decidió exponer en una sala de renombre internacional su primera gran obra temática?

No estaba planeado, pero Lío Malca me encontró en la Feria The New Art Dealers Alliance (NADA) de Arte de Miami, quedó prendado de mi obra y me propuso exponer aquí. Me invitaron a ver la localización y se materializó el proyecto. La Nave de Ibiza es un lugar muy especial,con una gran trayectoria de artistas de fama mundial, y es increíble trabajar con gente que ama lo que hace. Y sobre todo porque me han transmitido esa sensación de respeto y amor por lo que hago.

Eva Beresin en la inauguración en La Nave.

Artistas de la talla de Kaws, Bill Viola, Marco Brambilla, Keith Haring, Kenny Scharf y Rafael Macarrón han expuesto con anterioridad en esta ya mítica sala de exposiciones. ¿Cómo contempla este recorrido ante su obra?

Es increíble compartir el espacio donde han estado otros tan grandes como Scharf, Haring o Kaws. Es algo muy impresionante porque es mi exposición más grande, no estoy acostumbrada a ser el centro de atención, nunca esperé esto y de repente ha ocurrido. Estoy sorprendida y abrumada por la expectación, la acogida y todo lo que rodea a esta muestra. Tengo que asimilarlo.

Rafa Macarrón, que expuso en 2021.

¿Ha estado antes en Ibiza?

No. Había oído hablar de la isla, pero no la conocía y me gusta.

Dos visitantes ante el imponente lienzo compuesto de 9 metros llamado ‘Deadly Sins’.

¿Cree que se ha convertido en un destino emergente de arte contemporáneo?

Obviamente sí. La imagen que yo tenía en mi mente de la isla ha cambiado mucho. No me atraía mucho ya que en los 80 o 90 yo no era muy fiestera y no viajaba a lugares como este. No me interesaban mucho el ruido y las luces de la noche. Hubo un escándalo político muy sonado en Austria relacionado con Ibiza con un político corrupto que vino a la isla. Le grabaron en una fiesta con chicas y lo utilizaron para defenestrarle de su puesto. Por eso en Austria si hablas de Ibiza lo relacionan con ese episodio tan negativo y no es muy edificante.

Imagen panorámica de la galería La Nave de Eivissa con la exposición de Eva Beresin.

¿Qué es el arte para usted?

Es una forma de expresión, para mí lo es todo. El arte debe provocar y remover porque es vida, sensación, dolor, tristeza, humor, alegría y muchas cosas. La historia y el arte siempre van de la mano, porque la necesidad de crear arte siempre ha estado en el ser humano desde la Edad de Piedra, cuando la gente expresaba sus vivencias con una talla en la piedra. El arte enseña la injusticia y hace que la gente piense y se plantee preguntas. Es un proceso que evoluciona con la realidad.

¿Considera su obra arte del pasado, del presente o del futuro?

Viene del pasado y tiene que ver con la historia, también con el presente porque me veo influenciada por lo que pasa a mi alrededor. Soy curiosa y no cierro los ojos al mundo, me interesa lo que pasa, incluyo tópicos y cosas que me envuelven, añado imágenes en el lienzo, todo lo que me interesa lo fotografío porque me llama la atención.

Su padre y su familia han tenido una influencia total en su forma de pintar desde niña. ¿Le ha ayudado como artista?

La figura de mi padre ha sido fundamental en mi vida. Era un coleccionista de libros de autor y de ediciones limitadas, y de arte. Tenía una gran biblioteca con volúmenes únicos de la época y era muy apreciado. Él me inculcó desde los cinco años de edad la lectura y el dibujo, le encantaba ver mis dibujos desde pequeña, fue mi primer admirador y fan. Su recuerdo permanece en mi mente porque me ha inspirado siempre a la hora de dibujar y pintar, pese a lo que sufrieron tanto él como mi madre. Mis padres fueron supervivientes del holocausto y trataron de que no descubriera esa tragedia, pero yo la sentía de forma subyacente.

Hay un episodio en su vida que marcó su camino como artista, lo lleva en sus genes y en su obra, y que tuvo lugar en el campo de concentración de Auschwitz.

Crecí con tantos miedos que no sabía realmente qué había sucedido. Mi madre estuvo presa en la guerra y fue encarcelada en Auschwitz, escribió un diario de sus vivencias y lo que ocurría a diario en ese terrible lugar. Lo encontré un día, pero apenas podía leerlo, así que tuve que descifrarlo utilizando la fotografía y escaneando lo que había escrito. Fue muy laborioso, duró mucho tiempo y quedé muy sorprendida del horror y el sufrimiento que podía palpar en sus textos, así que decidí visitar el lugar personalmente para entender mejor ese episodio de horror.

¿Cómo lo hizo?

En 2019 fui con una expedición de expertos y pude ver en el museo del holocausto cómo habían vivivido esos momentos muy de cerca. Fue una experiencia impactante con muchas vivencias, me imaginé a las mujeres sentadas en las letrinas del baño, una al lado de otra haciendo sus necesidades, y me puse a dibujar esa impresión allí mismo para tratar de apreciar al máximo la realidad de sus vidas. Fue un viaje amargo, pero me sirvió de inspiración para entender mejor el horror de la guerra y lo que pasó mi madre.

¿Tiene algún método para expresar sus miedos y caricaturizar el horror?

No, dibujo y pinto lo que me sale, no hago bocetos, proyecto directamente sobre el lienzo la idea que tengo en la cabeza y esta luego evoluciona con los materiales y los personajes cuando interactúan. No corrijo nunca, utilizo todo lo que pasa sobre el lienzo y dejo que fluya el arte de forma espontánea. Me retrato a mí misma en los personajes, estoy presente en mis cuadros.

¿Es una forma de entender mejor su forma de pintar o le gusta formar parte de su propia obra?

No supone nada en particular sino reflejar mis sentimientos a través de mí misma. Juego con mi presencia en lo que pinto, uso mi cara y mi cuerpo, los pongo en el centro en situaciones relevantes para mí, combinándolo con mis criaturas, que me acompañan desde mi infancia. Forma parte de lo que me ocurre y me pasa por la cabeza.

¿El arte tiene humor, como usted apunta?

Hay que tener sentido del humor para sobrevivir al horror y a a veces a la propia vida. Existe una naturaleza cómica de la tragedia. Plasmo lo que he vivido y he podido conocer de mi familia y de mi entorno y trato de llevarlo al lienzo en forma de caricaturas reales, difuminadas por el tiempo y las circunstancias.

« No dibujo ni hago bocetos, expreso sobre el lienzo lo que está en mi cabeza, y dejo que fluya»

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¿Qué papel juega la mujer y la belleza en esta obra expuesta?

El hecho de que yo misma esté presente en mis cuadros como modelo de forma distorsionada significa que tengo un gran respeto por la figura de la mujer, especialmente mi madre y las mujeres cercanas.

Nunca he buscado la belleza, así que no puedo definir qué significa para mí. Siempre he tenido fascinación por los personajes y las cosas interesantes, extraordinarias e inquietantes.

Da la impresión de que le gusta apostar por el arte arriesgado y radical mezclando animales como ratas, simios, cerdos o pájaros con rasgos humanos.

No es mi intención ni mi propósito. Hay un cierto sentido del humor y picardía en mi obra que es el reflejo del mundo y la complejidad de la naturaleza humana. La vida a menudo parece una comedia o una tragedia. Utilizo las caricaturas para resaltar las contradicciones de la existencia humana y su entorno, con rasgos de animales comunes que forman a veces parte del entorno humano y de lo cotidiano a mi alrededor.

¿Su versión pictórica del famoso cuadro de Leonardo da Vinci ‘La última cena’ refleja su atracción por este artista o es una aportación de su ingenio?

Son referencias a artistas que han marcado con sus obras el arte a lo largo de la historia, como Da Vinci, Ferdinand Van Kessel, Jonathan Swift o Peter Greenaway.

« Hay un sentido del humor en mi obra que es el reflejo del mundo y de la naturaleza humana»

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Vivimos momentos difíciles, salimos de una pandemia y hay una guerra en Europa. ¿Es un buen momento para el arte?

Sí, incluso en este momento de crisis, porque expresa la realidad y lo que pasa, los sentimientos, lo que ocurrió, lo que puede pasar, los problemas actuales y reales y para advertir a la gente de las realidades de la sociedad, como la política.

¿Cree que es un buen momento para invertir en arte?

No lo sé, no entiendo de esto, para mí el mundo del negocio del arte es algo desconocido y que me cuesta entender. No es algo muy comprensible por las cantidades de dinero que se pagan por una obra nueva o de alguien de renombre. Soy una artista privilegiada porque no necesito vivir del arte, no necesito nada, tengo 67 años, siempre he tenido una vida normal. Pintaba en el sótano de casa, no pensaba en que se convirtiera en algo tan expuesto, para mí es terapéutico, nunca pensé en galerías o fama. Llevo pintando toda la vida, pero desde hace 25 años lo hago de manera ininterrumpida.

¿Cuál es su sueño?

Mi sueño es que todo el mundo se encuentre bien y sano. Y también seguir pintando sin parar lo que se me ocurra. Soy muy rápida pintando por lo que no me voy a aburrir porque, ademas, es mi pasión desde niña.

¿Sus pintores favoritos?

Goya indiscutiblemente, y también Francis Bacon, Chaim Soutine y Willem de Kooning.

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