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Diario de Ibiza

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Educación

La FP superior gana puntos entre los estudiantes de bachillerato

Las matriculaciones en los ciclos de formación profesional superior, con un nivel académico a la altura de la universidad, han aumentado un 45% en los últimos cinco años

Alumnos de FP de la rama sanitaria realizan unas prácticas. Zowy Voeten

Primaria y secundaria. Después, bachillerato y universidad. El hermético esquema que ha permanecido durante décadas en el imaginario social se derrumba. Desde 2018, la formación profesional (FP) está viviendo una mutación, consiguiendo recuperar el prestigio académico y social que le negó la 'generación EGB', chavales y chavalas obsesionados con hacer lo que no hicieron sus padres y madres: ir a la universidad.

En 2022, sin embargo, las facultades ya no son los únicos templos del conocimiento. La FP superior -a la que se accede tras estudiar los dos años de bachillerato o cursar un grado medio de FP- atrae cada vez a más estudiantes. En los últimos cinco años, las matriculaciones han aumentado un 43%, según las estadísticas del Ministerio de Educación. La FP superior está a la altura académica de la universidad y es una opción cada vez más atractiva para graduados en bachillerato.

“En el imaginario social, el esquema educativo es ESO, bachillerato y universidad. Pero los modelos son cada vez más flexibles. La FP superior son estudios especializados e intelectualmente exigentes. Es una vía educativa especialmente interesante para personas con una vocación clara y que tengan más prisa por insertarse en el mundo laboral”, explica Andreu Termes, investigador del Institut d'Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona (Universitat Autònoma, UAB).

"La FP superior son estudios intelectualmente exigentes. Es una vía interesante para personas con vocación clara y prisa por insertarse en el mundo laboral"

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Técnicamente, la FP superior está considerada como estudios terciarios. Es decir, con la misma categoría que la universidad, recuerda Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación de la fundación COTEC. La experta insiste en que FP superior y universidad no es una dicotomía. “No tenemos por qué comparar ambas formaciones porque son de naturaleza diferente. El objetivo no es enfrentarlas sino hacer que las trayectorias académicas -incluidas las pasarelas entre ambas- sean cada vez más flexibles y las convalidaciones, más sencillas”.

Un buen empleo

La secretaria general de FP del Ministerio de Educación, Clara Sanz, añade que la FP superior y la universidad son dos opciones que cada vez se están equiparando más. "Cada una facilita una formación diferente en función de los intereses profesionales de cada persona. Hasta ahora, la opción académica de la universidad parecía la única vía para tener un buen empleo. Sin embargo, el escenario laboral actual, teniendo en cuenta la nueva realidad tecnológica, ha puesto de relieve la necesidad que presentan las empresas para cubrir los puestos de técnicos y técnicos superiores. Son estos los que se han convertido actualmente en los perfiles más demandados por el mercado laboral y llegarán a constituir hasta el 60% de la oferta de trabajo en los próximos años", comenta.

El 20% de los estudiantes tienen 18 años

El 20% del alumnado que ingresa en FP superior tiene 18 años. A medida que avanza la edad, el porcentaje va disminuyendo, aunque resulta muy llamativo que el 17,4% tengan más de 30 años. Entre los menores de 20, los hombres son mayoría por una distancia corta (52% frente a 48% de mujeres). Entre los mayores de 30 años, sin embargo, las mujeres son mayoría. El sector profesional con mayor porcentaje de estudiantes menores de 23 años son los grados de Actividades Físicas y Deportivas, Imagen y Sonido y Artes gráficas.

Además de los años de duración (cuatro frente a dos), la principal diferencia entre la universidad y la FP es que la segunda tiene una clara orientación al mundo laboral y el aprendizaje práctico está en su ADN. La formación universitaria tiene otra naturaleza. Es la única vía, por ejemplo, para ejercer una determinada profesión, como la medicina, la abogacía y la arquitectura.

La formación profesional está de moda y lo evidencia la cada vez mayor solicitud de matrículas que desborda las previsiones, destaca Jesús Martín, responsable de FP del sindicato UGT. "Estudiantes y familias ven que hay una oferta amplia y puntera, con una flexibilidad y empleabilidad que no tiene la universidad". "Ya no van los de peor expediente académico, sino quien lo tiene mejor. La nota importa y eso ha acabado de prestigiar a los ciclos superiores", añade. Martín señala, además, que los estudiantes de bachillerato eligen el 'top 8' de los ciclos superiores, entre los que figuran la familia de informática y ciclos de sanidad como el de radiología o laboratorio.

Mirar la formación profesional con otros ojos y ser consciente de que va mucho más allá que un trabajo en una fábrica es algo que se debe no solo al impulso desde las administraciones (el Parlamento aprobó recientemente una nueva ley) sino al cambio de mentalidad de estudiantes y, sobre todo, sus familias, que empiezan a percatarse de que la FP superior no tiene grandes cosas que envidiar a la universidad. 

"En la 'generación EGB' se preguntaba ¿qué quieres estudiar? Ahora se pregunta ¿qué quieres hacer?"

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“En la 'generación EGB' se preguntaba ¿qué quieres estudiar? Ahora se pregunta ¿qué quieres hacer?”, explica Zubillaga. La secretaria general de FP del ministerio subraya que el desempleo en menores de 25 años titulados en FP superior es del 5,78%. "Cabe señalar que solo 296.000 personas con título de técnico y técnico superior son demandantes de empleo de un total de 4,5 millones de parados, según los últimos datos de marzo de 2022", añade.

Sanz explica que su departamento lleva cuatro años trabajando con las empresas punteras de los distintos sectores productivos para identificar las necesidades y los perfiles laborales que demanda la nueva economía para diseñar la nueva oferta formativa de FP. "Esta estrecha colaboración está garantizando una formación en permanente actualización y conectada con la realidad laboral", destaca. 

El desempleo en menores de 25 años titulados en FP superior es del 5,78%

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A pesar del evidente impulso que ha recibido la FP desde las administraciones y el derrumbamiento de tópicos entre los padres y las madres, todavía existen problemas para que se dispare como sucede en Europa. Especialmente en Alemania, que tiene la formación profesional más vetusta, más prestigiosa y más envidiada. Según datos de la Fundación Bertelsmann, de cada 100 alumnos alemanes, 60 estudian FP y 40 van a la universidad.

En el caso de España, uno de los grandes problemas para el despegue definitivo de la FP superior es que bachillerato es una etapa fundamentalmente dedicada a aprobar la selectividad, especialmente el segundo año, así que todos los expertos reclaman un replanteamiento. Entre los docentes de secundaria -añade Termes- hay todavía reticencias y algunos siguen teniendo sesgo academicista y opinan que lo ‘bueno’ es el bachillerato y la universidad y ‘lo malo’ la FP. "Este tópico tiene que cambiar. La FP no solo es una vía de inserción laboral sino de continuidad académica".

Problema de oferta

Otro problema es que frente a la amplia oferta de bachillerato (homogénea en toda España), la de FP es desigual en función de la ciudad y la comunidad en la que vivan los alumnos. “Igual que el bachillerato, la FP, también la superior, debería ser una oferta educativa cercana y pública. El acceso a la educación es un derecho, pero hay familias que se ven obligadas a matricular a sus hijos en un centro privado por falta de oferta. Y eso quien se lo pueda permitir. No puede ser que haya chavales que se queden fuera”, reclama el investigador de la UAB.

La FP vasca

Si la FP alemana es la envidia de Europa, en el caso de España, Euskadi es la región admirada. Y lo es por varios motivos: el tejido empresarial vasco, la sana convivencia entre los centros públicos y concertados y la clarísima apuesta política por la formación profesional. “El Gobierno vasco tiene fórmulas rápidas para sacar títulos y programas de especialización. Por ejemplo, una empresa concreta necesita personal en terapia génica y la administración organiza un ciclo para impartir formación dual de unos meses o un año”, concluye Ainara Zubillaga.

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