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Diario de Ibiza

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Pesca

El primer bonito del Norte, a 369 euros el kilo

La cadena de supermercados Alimerka, que destinará parte de los 2.076 kilos adquiridos a comedores solidarios, recompensa el esfuerzo de la tripulación gallega del 'Siempre Peco'

El primer bonito del Norte, a 350,60 euros. EFE

La costera del bonito del Cantábrico ha arrancado esta madrugada en la rula de Avilés con alegría desatada, la que causó la subasta al precio récord de 369 euros el kilo de la primera tina de ejemplares pescados con anzuelo (cacea) en la segunda quincena de mayo en aguas de las islas Azores por el pesquero gallego 'Siempre Peco', con matrícula de Cantabria pero base en el puerto coruñés de Cedeira.

El comprador del 'campanu del mar', como se conoce el primer bonito de cada año traído a tierra, ha sido un año más la cadena de supermercados asturiana Alimerka, cuyo agente en la rula de Avilés, Armando Prendes, quiso poner en valor el esfuerzo de los pescadores "en unos tiempos que están resultando difíciles, especialmente por la carestía del combustible". Alimerka destinará parte del bonito adquirido a comedores sociales de Asturias y venderá el resto en su tiendas "a precio de mercado".

Si los 369 euros pagados por cada uno de los 107 kilos que contenía la primera tina subastada en la rula de Avilés superan la cifra alcanzada el año pasado y el anterior (350,60 euros), los 22 euros el kilo a los que Alimerka ha comprado los ejemplares de tamaño mediano (recortado) pulverizan el anterior registro, de 16 euros. Los bonitos pequeños (monos) cotizaron a 8,40 euros el kilo. Cifras mareantes en un inicio de costera ilusionante.

El patrón del 'Siempre Peco', Julián González Lorenzo, no ocultaba su satisfacción al ver recompensado el riesgo corrido al aventurarse el 16 de mayo camino de las Azores sin perspectivas claras de encontrar los bancos de túnidos. "El año pasado también lo intentamos, pero estuvimos 28 días en la mar y solo pescamos una tonelada. Nos quedamos sin campanu y perdimos dinero", ha explicado. Su insistencia, esta vez, tuvo premio para alivio de una de las socias de la empresa armadora del barco, Laura Villar, que hasta que no vio el precio final reflejado en la pantalla de la cancha de subastas de la rula no se creyó que la jugada hubiera salido bien: "Armar el barco para ir al bonito a las Azores cuesta un dineral y la experiencia del año pasado fue mala. No las tenía todas conmigo", admitió.

El patrón del "Siempre Peco" también se ha mostrado exultante por el "orgullo" que le causa "ser el primer gallego que trae el campanu del mar". Y es que en años pasados siempre fueron vascos, cántabros o asturianos, especialmente el siempre recordado Fidel Álvarez Garaot, quienes se apuntaron el tanto de pescar los primeros bonitos del año.

Satisfacción a raudales también entre los profesionales de la rula de Avilés, que tiene a gala ser la lonja pesquera del Cantábrico que abre la temporada del bonito, con la honrilla que esto supone. En ninguna otra, y pese a que los han intentado, alcanza a valorar económicamente el bonito como en Avilés, cuestión que ha llevado al gerente de la instalación, Ramón Álvarez, a agradecer tanto al sector comercial -con especial mención a Alimerka- como a los pescadores su "compromiso con la casa".

La subasta. RICARDO SOLÍS

Hasta ayer, los pescadores gallegos eran los únicos de la Cornisa Cantábrica que no habían presentado sus credenciales en la «carrera del bonito», esa competición oficiosa que gana el barco que captura y trae a tierra los primeros bonitos del año. La recompensa para los intrépidos boniteros que se aventuran a mediados de mayo hasta las islas Azores en busca de los atunes blancos es doble: el prestigio de mantener vivo el romanticismo del oficio pesquero y los miles de euros que reporta la venta del primer lote de bonitos a unos precios que difícilmente se repetirán durante la costera. 

La «huella digital» que dejó el sistema de localización por satélite del «Siempre Peco» desde que zarpó el 16 de mayo de Cedeira con ocho marineros a bordo al encuentro con los bonitos en aguas abiertas del océano Atlántico revela que hizo sus capturas en diez días y a unas 800' millas de la costa española. El buque, que el resto del año se dedica a la pesca de merluza, tiene casco de acero, mide 27 metros de eslora y se impulsa con un motor de 400 caballos de potencia que consume, según su patrón, «unos 650 o 750 litros diarios de gasoil (según el estado de la mar), lo cual supone un dineral cada vez que toca llenar el depósito con la carestía actual del combustible». 

La subasta del 'campanu del mar' comenzó a adquirir popularidad en el año 2008, impulsada en la rula de Avilés por uno de los pescadores de bonito más conocido del Cantábrico, Fidel Álvarez Garaot, natural de Oviñana (Cudillero), patrón mayor de la cofradía de pescadores de Avilés entre 2013 y 2017 y armador de los barcos 'Esmeralda Tercero' y 'Berriz Amatxo', que gobernaba al alimón con su hermano Iván. El año pasado, precisamente en la única costera en la que no había sido protagonista de la subasta del 'campanu del mar', falleció en alta mar mientras dormía sumiendo en la consternación a la familia pescadora y dejando vacío el trono de «rey del bonito» que desde ayer sueña con ocupar el joven patrón gallego Julián González Lorenzo, que tuvo palabras de admiración para su predecesor: "Lo conocí, aunque no lo traté mucho. Tiene todos mis respetos por lo mucho que hizo por dar popularidad a la costera del bonito y a esta subasta tan emocionante".

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