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Diario de Ibiza

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El viaje de un voluntario de Ibiza a la oscuridad de la guerra en Ucrania

Jorge Nacher traslada hasta Ucrania un furgón lleno de material sanitario tras dos días de viaje en carretera

Nacher, en el centro de la imagen, atiende las explicaciones de la enlace ucraniana. Jorge Nacher

Jorge Nacher acaba de regresar de Ucrania y cuando explica lo que ha visto allí se le enrojecen los ojos: «Una experiencia así se te queda grabada para siempre», explica. Este trabajador de la construcción residente en Sant Antoni ha participado, a través de la asociación Ibicencos Solidarios Por el Mundo, una recogida de material sanitario para Ucrania. Gracias a la colaboración de diversas empresas y entidades -Vuelta a Ibiza BTT, Grupo O Beach, Farmacia Manzano, Policlínica del Rosario, Grupo Mambo, Club Petanca Sant Antoni, Galeno Clinic, Administración de Lotería nº 1 de Sant Antoni, Apima Can Coix, Suma, Apneef, Clínica Asepeyo, Clínica Ortodoncia María Ribas, Baleària, Hostal Florencio y SD Portmany- han recogido material sanitario por valor de 20.000 euros, y que incluye sillas de ruedas, andadores, muletas, gasas y bisturís. Un material que ya ha llegado a su destino.

Nacher condujo durante 3.000 kilómetros entre Barcelona y Lviv -ciudad al oeste de Ucrania- durante dos días, acompañado por otras tres furgonetas cargadas de ayuda humanitaria: una procedente de una campaña realizada por policías locales de Palma, y las otras dos de una iniciativa solidaria de bomberos jubilados de Tomelloso (Ciudad Real). El organizador del viaje ha sido, precisamente, un bombero tomellosano, Joaquín Acedo. «Entregamos todo ese material al Servicio Estatal de Emergencias ucraniano, que nos acogieron en sus instalaciones en la Universidad de Lviv. Ellos son los que coordinan los equipos de rescate en las zonas bombardeadas», explica.

Personal de emergencias de Ucrania descarga el furgón con el material sanitario. Jorge Nacher.

Una ciudad en guerra

Una vez sobre el terreno, tuvieron como enlace a Olga Simonova, una mujer ucraniana residente en Barcelona que ha regresado a su país para realizar trabajos de traducción y ayuda. Simonova, como tantos muchos ucranianos, ha visto cómo el zarpazo de la guerra ha afectado directamente a sus seres queridos: «El pueblo donde vive su familia, cerca de Kiev, fue ocupado por los rusos», explica Nacher, «ahora sus padres han podido regresar a casa, pero a una de sus abuelas no la encuentran, desconocen su paradero».

Nacher explica los detalles de la expedición al alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra, y a la concejal de Gobernación, Neus Mateu. David Ventura

Lviv se encuentra lejos del frente militar. A pesar de que durante el día vive un amago de normalidad, la presencia del conflicto es permanente: «De día la vida es casi normal. Ves animación en la calle, bares abiertos con la gente tomando café. Pero a las diez de la noche hay toque de queda», y señala que lo que más le impresiono fue la oscuridad total: «Por la noche no hay ninguna luz encendida. Todo está apagado, para no dar pistas a los rusos en los bombardeos. Toda una ciudad a oscuras y en un silencio total, fantasmagórico». Un silencio que solo rompen las sirenas de la alarma antiaérea. La noche del viernes tuvieron que abandonar rápidamente sus literas y trasladarse al refugio: «Detectaron que se acercaban los misiles y nos reubicaron rápidamente en un sótano que han habilitado como refugio. Tuvimos que bajar a oscuras, iluminados solo con los teléfonos». Pese a que Lviv es de las ciudades menos castigadas, el pasado 18 de abril un ataque provocó siete muertos entre la población civil, y este pasado martes varios misiles cayeron sobre la central eléctrica de la ciudad.

La expedición se alojó en unos jergones habilitados en la Universidad. Jorge Nacher.

Hace tres años, Nacher viajó hasta el campo de refugiados de Lesbos (Grecia) para entregar 12.000 pares de zapatos. Tras estas experiencias, extrae la siguiente conclusión: «No hay diferencia entre los sirios que escapaban de la guerra de los ucranianos que huyen de su país. Unos lo hacen por carretera, con su vehículo, y los otros lo hacen en patera, por mar. Es lo mismo, ya sea en coche o en patera. Nadie abandona su país por gusto».

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