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Crisis del coronavirus

La Comunidad Valenciana y Cataluña se plantean retirar las mascarillas a los niños

Los expertos discuten si prolongar el uso de este elemento puede “maleducar” el sistema inmune de los pequeños

Niñas acudiendo al colegio con mascarilla.

Mientras todos los expertos y comunidades autónomas apoyan el mantenimiento de la mascarilla en interiores, se ha abierto el debate sobre el uso de este elemento en los niños, el único sector de la población no vacunado. El conseller de Salud de CataluñaJosep Maria Argimon, avanzó el fin de semana que los niños serán “los primeros” en quitarse la mascarilla en las escuelas, quizás este curso, aunque no puso fecha para ello. “No es muy pedagógico dar clases con mascarilla. Entre quitarse la mascarilla en un teatro o en clase, primero será la clase”, explicó. En la Comunidad Valenciana, el conseller de Educación, Vicent Marzà, dijo ayer que “se adecuará el protocolo que llegará a los centros educativos para flexibilizar el uso de la mascarilla en espacios abiertos”, no así en el interior de las aulas. Y en el País Vasco, padres de alumnos de Primaria han recogido cerca de 7.000 firmas en las que solicitan al consejero de Educación la retirada de la obligatoriedad del uso de las mascarillas durante el recreo y en actividades educativas al aire libre.

En Galicia no ha trascendido que esta cuestión se haya debatido en el comité clínico. En sentido contrario se promueve ampliar el uso de la mascarilla, más allá de la actual crisis del COVID, a las visitas a los hospitales y consultas médicas, para evitar no solo la transmisión de SARS-CoV-2, sino también de otros patógenos como el virus de la gripe, el rotavirus o el virus respiratorio sincitial (VRS).

Quienes sí han puesto la cuestión sobre la mesa han sido expertos como el inmunólogo José Gómez Rial, del Hospital Clínico de Santiago. En un reciente hilo de Twitter ha explicado por qué no le parece buena idea “perpetuar el uso de la mascarilla en los niños”. Rial esgrime la “hipótesis de la higiene”, que establece que “la exposición durante la infancia a diferentes patógenos contribuye al normal desarrollo del sistema inmune, y previene los procesos alérgicos y otros problemas relacionados con la regulación de la respuesta inmune”.

Según esta hipótesis, formulada por el epidemiólogo británico David Strachan en 1989, una baja incidencia de infecciones durante la infancia podría explicar el aumento de las enfermedades alérgicas durante el siglo XX. Por ello se dice que los niños de familias numerosas, que viven en el campo y realizan un uso reducido de antibióticos desarrollan una maduración normal del sistema inmune, mientras que los hijos únicos de ambientes urbanos que han sido sometidos a abuso de antibióticos y a un exceso de limpieza son más propensos a alergias e incluso a dolencias autoinflamatorias como la diabetes mellitus tipo 1 y la esclerosis múltiple.

“Esta hipótesis tiene grandes defensores y también detractores, dadas sus limitaciones y que no puede explicar todos los procesos alérgicos y no se puede aplicar a todas las poblaciones, ni tiene en cuenta la carga genética del individuo”, admite Gómez Rial, partidario de no “perpetuar” el uso de la mascarilla en el exterior y retirarla en el patio de recreo dada la situación epidemiológica favorable.

Sobre las limitaciones de la teoría de la higiene ha hablado el pediatra especialista en alergias Alberto Álvarez-Perea, de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Apunta que la hipótesis de la higiene “no propone que desarrollemos alergia por falta de exposición a patógenos en general, sino a determinados hongos, bacterias y parásitos que tradicionalmente han convivido con el ser humano en entornos rurales”.

Este médico del Hospital Gregorio Marañón de Madrid matiza que la exposición a los virus típicos de la infancia “se ha relacionado con la génesis de enfermedades alérgicas y sensibilización a neumoalérgenos. Incluso algunos de los fármacos que usamos para tratar sus síntomas pueden contribuir a asma futuro”. Según Álvarez-Perea, los “viejos amigos” que prevendrían las alergias son, por ejemplo, los hongos que aparecen en el heno mojado, toxinas de las bacterias que crecen en un establo o las de la leche no pasteurizada. “En un entorno urbano, con o sin mascarilla, un niño no se va a exponer” a estos agentes, esgrime este especialista, que no niega que puede tener sentido dejar de usar las mascarillas en exteriores, tanto niños como adultos.

Otro concepto que ha irrumpido en el debate es el de la “deuda inmunitaria”, según el cual, al no haber estado expuestos a virus durante año y medio, el impacto, ahora que circulan de todos los tipos, será mucho más grave. El conocido inmunólogo y divulgador Alfredo Corell dijo hace unos días en el canal de YouTube del químico Eduardo Mazo que nunca había oído ese término. Corell afirmó que es “crucial” esperar a “primeros de noviembre” para ver si estamos “en una situación más estabilizada”.

Sobre las mascarillas, Corell recuerda que “nos quitaron prácticamente la gripe, pero que nadie piense que vivimos en un mundo estéril. Cuando como, ingiero gérmenes, y cuando respiro en casa estoy respirando gérmenes. Lo que el año pasado redujo la gripe no fue la mascarilla, que también, sino que no hubo viajes”. Alude también a la teoría del nicho ecológico, por la que el SARS-CoV-2 dejó casi sin lugar el año pasado a los virus de la gripe y el VRS, entre otros. “Que el sistema inmunitario ha estado sin defenderse es falso –defiende–. Tenemos microbios en todas partes”.

La inmunóloga alemana Christine Falk, presidenta de la Sociedad Alemana de Enfermedades Infecciosas Pediátricas, asegura en una entrevista con el portal alemán “RND” que el sistema inmunológico sigue siendo competente aunque se use la mascarilla. Utilizarla, dice, no causa ningún daño y resulta especialmente necesaria este invierno. “El sistema inmunológico funciona incluso en condiciones estériles –explica–. No se duerme aunque se use mascarilla. Tener menos contactos durante dos años no daña el desarrollo del sistema inmunológico en la infancia”, zanja.

“Usar mascarilla en clase no significa que el sistema inmunitario no se vaya a desarrollar” África González - Catedrática de Inmunología

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África González, inmunóloga.

Coincide con esta opinión África González, catedrática de Inmunología de la Universidad de Vigo. “El hecho de que uses mascarilla en clase no significa que no estés expuesto a otros patógenos y que tu sistema inmunitario no se vaya a desarrollar adecuadamente”, señala. Defiende esperar a retirar la mascarilla en interiores y plantear quitarla en exteriores. Como explica en su libro “Inmuno power”, “el sistema inmunitario es inmaduro cuando el niño nace, va madurando y alcanza su esplendor en la pubertad”. Con la mascarilla “puede tener una memoria más reducida, porque hemos podido tener menos estímulos”, pero no le consta que cause una “contracción del sistema inmunitario”.

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