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La otra factura del confinamiento: más alcohol, videojuegos y comida basura

Para los expertos, los dos factores que más afectan al bienestar físico y psicológico son la pérdida de hábitos y rutinas más el estrés psicosocial.

El vermú telemático: Bebemos más que antes.

El vermú telemático: Bebemos más que antes.

Bebemos más que antes. Bebemos una copita en las comidas y además hacemos vermuts telemáticos con los amigos. Los vermuts telemáticos se van un poco de madre, pero si luego te pasas la tarde durmiendo, tampoco pasa nada. Antes trabajaba y no bebía”. Es el testimonio de una de las personas entrevistadas para la investigación “Las consecuencias psicológicas del covid y el confinamiento”, elaborada por siete universidades españolas y que acaba de darse a conocer.

La persona de la cita anterior no fue la única que expuso una situación de incremento de ingesta de alcohol. Otra reconocía que todos los viernes conectaba con los amigos para tomarse, cada uno en su casa, un cubata. “Antes no lo tomaba”, incide.

En el informe se recalca que el confinamiento en el hogar que vivimos el pasado año –y del que pronto se cumplirá un año de su inicio– fue “una situación sin precedentes recientes en nuestro país y es previsible que tenga un importante impacto en el bienestar físico y psicológico. (...) Ha supuesto una situación extraordinaria y con múltiples estímulos generadores de estrés”.

Para estos expertos, los dos factores que más afectaron al bienestar físico y psicológico fueron la pérdida de hábitos y rutinas más el estrés psicosocial.

Uno de los objetos del estudio fue averiguar si había habido una alteración del consumo de bebidas alcohólicas. El 21% de los españoles preguntados aseguraron que sí ingirieron más alcohol durante el confinamiento. En el caso de Galicia, el porcentaje fue del 16%.

Además, casi el 60% aseguró haber seguido bebiendo lo mismo y un 24,7% señaló que había reducido la ingesta de alcohol.

Galicia fue de las comunidades donde menos porcentaje de gente aseguró haber incrementado el consumo de bebidas alcohólicas, frente al 28% de la Comunitat Valenciana o el 25% de Canarias.

Los investigadores también analizaron el consumo de tabaco, cannabis, fármacos, videojuegos, apuestas online, televisión y alimentos hipercalóricos.

En Galicia, un 12% de la población confesó haber incrementado el consumo del tabaco. El de cannabis aumentó en el 2% de los encuestados; la toma de medicamentos para problemas de salud física subió en el 10% de los gallegos preguntados, que quedó en el 9% en el caso de los fármacos para la salud psicológica.

El encierro en las viviendas aumentó la ansiedad que, en muchos casos, llegó a desordenar horarios y menús de las comidas. En Galicia, el 39% de las personas aseguró haber aumentado el consumo de alimentos con alto contenido calórico superada por el 47% de Murcia o el 46% de Canarias.

Patatas fritas para merendar

“Yo seguía a un nutricionista, explicaba un entrevistado, pero ahora en casa con la ansiedad... no puedo evitar comerme un puñado de patatas fritas o chocolate para merendar”.

Por otra parte, el consumo de televisión se disparó en el 65% de los gallegosel de las redes sociales en el 70%; y los videojuegos en el 42%. Como nota positiva, las apuestas online bajaron en el 16% de las personas preguntadas en Galicia.

Como nota positiva, las apuestas online bajaron en el 16% de los gallegos

Aunque la sensación de miedo, frustración, la alteración del sueño, la incertidumbre o aburrimiento creció en toda España a causa del encierro doméstico desde marzo a mayo, no todos los cambios asociados al confinamiento fueron negativos.

En el estudio se destaca que mucha gente indicó que en dicho periodo comenzó a comer de manera más saludable al dedicar más tiempo a cocinar por disponer de más tiempo para ello y por volver a vivir en casa.

Galicia fue la comunidad donde mejor se llevó el encierro con los convivientes

El estudio “Las consecuencias psicológicas de la COVID-19 y el confinamiento” ha revelado un dato curioso. Galicia fue la comunidad autónoma donde mejor llevaron sus habitantes el encierro decretado por el Gobierno en marzo del pasado año. Cuando en abril, los expertos universitarios realizaron las encuentras, el 94,6% de las personas preguntadas aseguró que no había tenido problemas de convivencia con los ‘habitantes’ de su hogar durante el encierro.

La comunidad que siguió a Galicia en el mejor índice de convivencia fue País Vasco (93,5%); mientras que los índices más bajos los registraron Castilla-León (85,9%) y Madrid con el 89,9 por ciento.

Pero el confinamiento no fue durante todo el periodo ni para todas las personas unas ‘vacaciones en el mar’ idílicas. En Galicia, en más del 43% de las personas se acrecentaron los sentimientos depresivos, pesimistas o de desesperanza.

Por su puesto, también aumentaron los sentimientos de soledad. En concreto, esa sensación escaló en el 34% de los gallegos, uno de cada tres.

La situación fue tan impactante y generó tanto malestar que en 43 de cada cien gallegos creció la irritación y el enfado.

Todas estas alteraciones se ‘corporeizaron’ en muchos casos en problemas y cambios en los hábitos de sueño: la gente dormía mal, necesitaba tomar medicación para dormir, sentía angustia o tenía pesadillas, según recoge el informe.

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