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Diario de Ibiza

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Agricultura

Las lluvias retrasan dos semanas el fin de la cosecha de aceituna en Ibiza

Por segunda temporada, se comercializará aceite de la isla con la Indicación Geográfica Protegida de la Unión Europea

Joan Prats embotalla aceite ayer en su almazara de Can Benet, en Benimussa. | V. MARÍ

La cosecha de la aceituna en Ibiza, que estaría prácticamente finalizada por estas fechas con las condiciones meteorológicas habituales de los últimos años, se va a posponer hasta dos semanas más respecto a las previsiones iniciales debido a las constantes lluvias del último mes. No obstante, más allá de los retrasos en estos trabajos, los productores destacan que el resultado final del aceite no se va a ver afectado por el agua y que la producción se incrementará respecto al año pasado, según avanzó ayer el presidente de la Agrupación de defensa vegetal y sanitaria del Olivar de Ibiza, Mariano Tur.

«Las lluvias de las últimas semanas no suponen ningún beneficio para la aceituna, pero la calidad está garantizada igualmente», incide Tur. El representante del sector calcula que, una vez que finalicen los trabajos de las almazaras a mediados del mes que viene, la producción de aceite estará entre un 50 y un 60% por encima que la del año pasado, cuando la recolecta se vio afectada por la alternancia anual provocada por la vecería que sufren estos árboles.

Imagen de archivo del Trull de Sant Joan. J.A. Riera

Año de récord

Así y todo, las cifras finales no llegarán a los niveles de 2019, cuando se lograron unos resultados de récord entre los productores de Ibiza. Ese año, se recogieron en la isla 375.076 kilos de olivas que dieron 46.040 litros de aceite. Por contra, el año pasado, la vecería redujo la cosecha a142.253,46 kilos. Una vez procesado el fruto, se obtuvo un total de 22.188 litros.

El número de olivareros no sufre prácticamente y, para esta temporada, el Trull de Sant Joan, gestionado por una sociedad formada por 50 productores, prevé cerrar la campaña molturando las colectas de 260 particulares. Dentro de este colectivo, se incluyen tanto fincas que llegan a producir hasta 17 toneladas como pequeñas plantaciones para autoconsumo familiar.

De hecho, en el caso de la almazara de Can Benet, en Benimussa, la mayoría de la gente que lleva su cosecha no comercializa su aceite. «Cerca del 90% son olivareros con una pequeña plantación, algunos con cuatro árboles», detalla Joan Prats. Cuando acaben los «10 o 15 días» de trabajo que le queda en su almazara de cosechas ajenas, puesto que la suya finalizó justo antes de las lluvias, calcula que habrán pasado más de 200 olivareros por Can Benet.

Este productor, que fue el pionero en Ibiza con la plantación que puso en marcha en 1996 y la creación de su marca Joan Benet, cuenta con una de las almazaras autorizadas para procesar el aceite que se puede comercializar bajo la Denominación Gegráfica Protegida (IGP) Oli d’Ibiza/Aceite de Ibiza. Este distintivo de la Unión Europea avala a este sector desde la pasada campaña.

Requisitos de la IGP

Junto a Can Benet, Can Miquel Guasch y Can Rich son las otros dos marcas de aceite ibicencas que cuentan con una almazara que procesan el aceite para otros productores, a parte de la S.L. del Trull de Sant Joan. Eso sí, siempre que estén dados de alta en el censo oficial de olivareros al que obliga la IGP.

«Antes venían muchos olivareros que no estaban dados de alta en este censo, pero como ahora nos hemos acogido a la IGP, ahora recurren a otras almazaras donde sí que pueden hacer su aceite», explica Prats.

Aunque el aceite de esta campaña no empezará a comercializarse hasta principios del año que viene, también constata que «ha salido muy bueno». «Pero aún estamos pendiente de los resultados de las analíticas a finales de diciembre para ver si se cumple con todos los requisitos que marca la IGP», precisa.

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