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Diario de Ibiza

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Conferencia

El pasado de Ibiza a través de los huesos

El antropólogo forense Nicolás Márquez-Grant revela cómo se puede llegar a conocer la procedencia de un cadáver a través de sus restos óseos

Márquez-Grant, durante su conferencia de ayer en el MACE. V. MArí

La importancia del Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza (MACE) va más allá de sus colecciones de obras modernas. Su sede de Dalt Vila sorprende al visitante con los restos arqueológicos que se hallaron en el subsuelo durante las obras de ampliación acometidas entre 2008 y 2010. Corresponden a la ciudad púnica del siglo VI a.C, ahora integrada en el conjunto del edificio.

«Nos avisó del hallazgo Rosa Gurrea [técnica de Patrimonio del Ayuntamiento de Ibiza] y se tuvo que modificar el proyecto», recuerda la directora del MACE, Elena Ruiz. Lejos de suponer una traba para el nuevo camino del centro, ese yacimiento se ha convertido en una de sus señas de identidad. Los vestigios excavados en la remodelación, que abarcan desde época púnica hasta el siglo XII, protagonizan desde 2018 la exposición anual ‘Focus’, donde se compaginan con piezas de la colección del museo.

«Nos sirve para mostrar los vínculos de la historia con el arte contemporáneo», valora Ruiz antes de presentar la intervención del antropólogo forense Nicolás Márquez-Grant. Este ibicenco, docente de la Universidad de Cranfield y profesor asociado de la Universidad de Oxford, donde completó su tesis doctoral sobre paleodemografía y paleopatología de las poblaciones púnicas y romanas.

Márquez-Grant dirige la investigación de los restos óseos hallados durante la ampliación del MACE

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Su presencia en el MACE, para dar la conferencia ‘Lo que nos enseñan los huesos. La historia de Ibiza a través de los restos humanos’, está más que justificada. Es el responsable del análisis de los cadáveres de 17 personas hallados en ese subsuelo lleno de historia.

Imagen de archivo de los trabajos en el yacimiento hallado en el MACE en 2008. V. Marí

Rito funerario

Márquez proyecta imágenes de esas exhumaciones, con los cuerpos de costado cumpliendo con el rito musulmán y la cara mirando a la Meca. El análisis de carbono 14 dató los restos entre los siglos X y XII, cuando esa parte de Vila se encontraba extramuros. Aunque se trata de un número reducido de cadáveres para sacar conclusiones, reflejan un índice de mortalidad infantil acorde con la época, del 12% en bebés y del 18 entre uno y cinco años. El resto corresponde, mayoritariamente, a una franja de edad entre los 18 y 45.

Los 'vileros' de época islámica tenían una altura media de 1,65 metros

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«Comparado con la actualidad, eran bajitos, de 1,65 metros». De hecho, los hábitos alimentarios mantuvieron esa media en España hasta principios del siglo pasado. El estudio de esos 17 cadáveres también indica que se trataba de personas «muy bien adaptadas al ambiente». «Sin traumatismos, ni infecciones ni artrosis, no muy robustos». Unas pistas claras de que se trataba de urbanitas ajenos a los duros trabajos del campo, que suelen dejar secuelas en rodillas, caderas u hombros.

Inmigrantes

Otro dato revelador: «Algunos de esos individuos parece que eran de fuera. El año que viene tendremos los resultados de los análisis para saber si eran de la Península o del Norte de África», detalla Márquez tras su charla, ajeno a la sorpresa que causan sus palabras. Su trabajo permite determinar la procedencia geográfica de una persona, incluso a partir de huesos milenarios. ¿Pero cómo puede ser posible semejante nivel de precisión?

INVESTIGACIONES

Colaboración con la policía en el caso Madeleine

Nicolás Márquez-Grant ha trabajado en diversos casos con la policía británica, entre ellos para buscar en Portugal a Madeleine Mcann, desaparecida en 2007.

«Los alimentos que ingerimos contienen una señal química de diferentes elementos, isótopos estables. Se conforman a través de factores que influyen en ellos, como la geología y condiciones atmosféricas (si es el caso, acuáticas) del lugar donde procede, así como su posición en la cadena trófica. En el caso de las plantas, también la manera en que fotosintetizan», explica. Incluso la hierba que ingirieron los animales que comemos, acaba dejando algún rastro en nuestros huesos, localizando si el pasto es de la Península o de la isla.

Labor humanitaria

La especialidad de Márquez-Grant trasciende la interpretación de la historia y se aplica a investigaciones policiales y labores humanitarias. Él mismo ha colaborado con la policía británica en el incendio del edificio Glenfelta de Londres o en la búsqueda de la niña Madeleine McCann en Portugal.

Ahora, acaba de regresar de Bosnia, donde ha trabajado durante dos semanas con organizaciones locales y organismos internacionales. Allí tratan de aplicar un catálogo de buenas prácticas para la exhumación de las víctimas de la guerra que asoló el país balcánico. Después de casi tres décadas, aún quedan cerca de 8.000 desaparecidos por identificar.

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