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Negueruela intercederá por los trabajadores de los hoteles de la dueña de Casa Lola en Ibiza

El conseller de Trabajo elude pronunciarse sobre las posibles consecuencias si la empresaria Paquita Sánchez no se subroga las obligaciones laborales de los 250 trabajadores de los tres hoteles de es Canar

Negueruela llega a la reunión con los sindicatos y representantes de los trabajadores. | VICENT MARÍ

A petición de los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, el Govern balear intervendrá en el conflicto que afecta a 250 trabajadores de los hoteles que explotaba hasta hace poco más de un mes la cadena Azuline en es Canar: Atlantic, Coral Beach y Club Punta Arabí. El conseller balear de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Negueruela, se comprometió ayer, en una reunión con los sindicatos y los representantes de los trabajadores, a «mediar» con las empresas que han asumido el control de estos establecimientos, propiedad de Paquita Sánchez, la polémica empresaria del complejo turístico Casa Lola, sobre el que pesa sentencia firme de demolición.

Tras la reunión en el edificio de los sindicatos de Ibiza, Negueruela reconoció que «la situación es insostenible» y dijo que el Govern ejercerá «la tutela de los derechos de trabajadores», que, recalcó, se encuentran «en una situación muy complicada, de no saber a qué empresas pertenecen» después de la extinción de sus contratos con Azuline. La propietaria ha recuperado la explotación de estos establecimientos turísticos por impagos de Azuline, aunque no ha comunicado nada a los trabajadores.

Negueruela destacó que «el Govern tiene alguna capacidad más que la de puramente mediar» entre las partes, pero rehusó dar más detalles e insistió en que «en este momento hay que convocar a las partes y ver la situación». «No me corresponde a mí prejuzgar si hay algún tipo de incumplimiento. La regulación del Estatuto de los Trabajadores es clara y, desde el artículo 44 [el que regula la sucesión de empresas], hay muchos que hacen referencia a esta situación de los trabajadores. Ahora lo prioritario es sentarse con la representación legal de las empresas y no toca por mi parte hacer valoraciones jurídicas, aunque tengo mi opinión», dijo Negueruela.

Más claro fue el secretario general de UGT en las Pitiusas, Fernando Fernández, que explicó que, tal y como recoge el Estatuto de los Trabajadores, cuando se produce, como en este caso, «una sucesión de empresas, tanto la que cede como la que recoge tiene una responsabilidad con los trabajadores y debe comunicarles su situación». Recordó que el Estatuto de los Trabajadores, tal como contempla el artículo 44, «obliga» a que las nuevas empresas asuman los derechos y obligaciones laborales con los trabajadores de la anterior. «No pedimos más allá de eso. Es un incumplimiento del Estatuto de los Trabajadores puro y duro», dijo.

Sin comunicación

«Azuline comunicó a los empleados que sus contratos finalizaban y que partir del día 7 de octubre pasaban a otras empresas, pero éstas no han dado señales de vida. Aquí está el incumplimiento, que no se hacen cargo de los trabajadores ni lo notifican por escrito. Sí de palabra, pero viendo el currículum de esta señora [la propietaria, la empresaria Paquita Sánchez], es poco de fiar», subrayó. En este sentido, Fernández también informó de que habló con Paquita Sánchez pero ésta le remitió a «otros contactos, que no contestan al teléfono o bien aseguran que no son representantes de las empresas». «Comunicación sí; efecto, cero».

Por su parte, la secretaria general de Comisiones Obreras, Consuelo López, destacó que los trabajadores quieren, primero, «sentarse con los representantes de las empresas, con buenas formas». «Si hay incumplimientos, luego ya lo veremos, pero ahora nos interesa mucho contactar y tener una buena relación con las empresas para que den una seguridad que tranquilice a los trabajadores. Que pongan en un papel que se harán cargo de los trabajadores. Sería un paso muy grande», remarcó.

También aseguró López que los trabajadores del hotel Coral, que el pasado verano no abrió sus puertas por la crisis sanitaria, están «protegidos» por «las prestaciones extraordinarias» derivadas de la pandemia, lo cual, «al menos da la tranquilidad de asegurar que cada día habrá un plato de comida sobre la mesa». Ahora bien, la representante de Comisiones Obreras recalcó que a estos trabajadores les «quita el sueño, como a cualquier otra persona, la posibilidad de perder su trabajo». «Vamos a hablar [con las empresas] para conocernos y con la ilusión de que habrá una posible solución», concluyó.

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