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Diario de Ibiza

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Vivienda en Ibiza: Inminente desalojo de los Don Pepe

Un auto del juzgado 3 de Palma fija el 17 de diciembre como el último día para que los vecinos del bloque A abandonen sus pisos

El alcalde de Sant Josep, Àngel Luis Guerrero, con parte del equipo de gobierno, ayer, en la sala de plenos.

Las 22 familias que quedan en las 28 viviendas del bloque A de los apartamentos Don Pepe no pasarán la Navidad en sus hogares de es Codolar, salvo carambola judicial. Un auto del juzgado de lo contencioso administrativo número 3 de Palma, firmado a 17 de noviembre, da un mes al Ayuntamiento de Sant Josep para que desaloje las viviendas que el 17 de diciembre, una semana exacta antes de Nochebuena, estén aún ocupadas.

En concreto, el auto establece que la entrada en los pisos que estén aún ocupados «se practicará en horario de ocho de la mañana a 20 de la tarde, de la manera que menos perjudique a los ocupantes, por los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que resulten competentes», según leyó ayer el alcalde, Ángel Luis Guerrero, en la sala de plenos del Ayuntamiento. Los vecinos tienen quince días para presentar un recurso, posibilidad que está estudiando su abogado, según explicó ayer Silvia Hernández, portavoz de la comunidad de propietarios de los Don Pepe.

«Hay una diferencia entre echar a la gente de su casa para hacer una carretera y tenerlos que sacar, con todo el dolor del corazón, porque no tenemos otra alternativa para asegurar la vida de las personas. No es el Ayuntamiento el que los saca, es un edificio que en cualquier momento puede causar una tragedia como hemos podido ver en Castellón o Miami», afirmó el alcalde en la comparecencia, en la que estuvo acompañado por buena parte del equipo de gobierno. Comparación, ésta, que indignó a la portavoz de los vecinos: «Es un despropósito tan grande... Esto no se puede comparar con Miami, ni se le acerca. Ni la situación es la misma ni el tipo de construcción. Es una patraña y una manipulación vergonzosa».

Sin desalojo forzoso

El alcalde confía en que el día 17 de diciembre no sea necesario el desalojo forzoso y que todas las familias del bloque al que se refiere el auto estén ya fuera del edificio: «Esperemos no tener que usar la fuerza. No hay nada peor que que tenga que sacarte la policía de tu casa». Situación que, seguramente, no se llegue a dar, indicó Hernández, que explicó que algunos vecinos están ya preparando su salida. «Ésta es una batalla, un revés muy duro, pero no es la guerra», comentó la portavoz, que criticó que «se deje en la calle en vísperas de Navidad a familias que se encuentran en el paro, en ERTE». Hernández señaló que hay afectados que seguirán teniendo que pagar hipoteca aunque no puedan vivir en su piso, lo que hace muy complicado, por no decir imposible, asumir el coste de un alquiler: «Te ves en esa situación antes de las fiestas y te dan ganas de subirte al último piso, tirarte y que se queden con todo».

«Nos pueden insultar y acusarnos de tener intenciones ocultas, no hay nada de esto. Este equipo no puede cerrar los ojos con la información que tenemos ahora, tienen que salir por su seguridad. Luego veremos si hay alguna solución para este edificio», continuó el alcalde en una afirmación que encendió aún más a los vecinos: «Ellos tienen dos informes que se contradicen, nosotros cinco que dicen que no hay riesgo de colapso y que los Don Pepe son perfectamente reparables».

Guerrero afirmó en la comparecencia, en la que algunos ediles estaban llororos, que el Ayuntamiento ofrece alojamiento provisional en establecimientos turísticos a las familias que no tengan dónde quedarse, así como la ayuda que puedan prestarles los servicios jurídicos y sociales municipales.

Se busca almacén para los muebles

De momento no han encontrado, reconoció, un espacio en el que estas familias puedan dejar sus muebles y enseres hasta que encuentren un lugar en el que vivir más a largo plazo. El alcalde animó a los afectados a hablar con el equipo de gobierno —«las puertas de mi despacho y el de los concejales están abiertas para todo lo que necesiten»— y pidió a las demás administraciones que hagan lo mismo «no sólo para hacerse fotos y aprovecharse del mal trago». De hecho, reclamó un encuentro en el que representantes del Govern, el Consell de Ibiza, el propio ayuntamiento y demás instituciones implicadas estudien «propuestas concretas, en firme, nada de humo».

El alcalde pidió al Consell que «se repiense lo de no ayudar a estas familias» y confía en cerrar «en breve» con el Govern balear «una nueva línea de ayudas al alquiler». También ajustar los detalles sobre cómo podrán optar las familias que lo necesiten a las viviendas protegidas que el Institut Balear de la Vivenda (Ibavi) construirá en el municipio. «Ésa es una solución a largo plazo y reclamamos ayudas a corto plazo porque tenemos familias que tienen que salir de sus casas en los próximos días», continuó el alcalde. «Somos la única administración que ha hecho cosas efectivas: analizar el edificio con la esperanza de no tener que declarar su ruina, apuntalado el edificio, realojado a los vecinos, dado ayudas al alquiler, puesto a disposición del Ibavi solares para una promoción de VPO y ofrecido un dinero a fondo perdido por un espacio que no queremos comprar. Hemos hecho más de lo que tocaba. Nos sentimos solos en este camino», indicó Guerrero.

«Lágrimas de cocodrilo»

A sólo unos metros del Ayuntamiento se encontraba en ese momento el conseller balear de Vivenda, Josep Marí Ribas Agustinet, que abogó por crear «una línea de ayudas para esta gente que se queda desamparada». Marí, que era el alcalde cuando comenzó el problema con los Don Pepe, reconoció que «tiene muy difícil solución» y que es la conselleria de Bienestar Social —«no tanto la mía»— la que puede ayudar a los afectados.

«Los vecinos lucharán», afirmó, tras pasarse la mañana hablando con ellos, Silvia Hernández, que ya tuvo que abandonar su vivienda, en el bloque B, este verano. «Desde que se desalojó no se ha caído nada», afirma la portavoz de los vecinos, que califica de «atropello» el desalojo. Los afectados no se creen las palabras ni la compunción que mostraron ayer el alcalde y los concejales: «Son lágrimas de cocodrilo, la única intención del Ayuntamiento es que los vecinos se vayan de sus casas».

«Nos sentimos solos en este camino», lamentó Guerrero, que aseguró: «Nos preocupan Ramona, Olga, Isi, Manuel, David y todas sus familias». «Están riéndose de nosotros», zanjó Silvia Hernández.

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