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Avanza el rastreo de restos en el poblado prehistórico de es Cap II

El Consell de Formentera y el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC firman un nuevo convenio de colaboración para seguir investigando en los yacimientos prehistóricos de Formentera, el poblado de es Cap II y la cueva 127 en los acantilados de la Mola

Vista aérea del poblado prehistórico de es Cap de Barbaria II.

Hace nueve años un grupo de arqueólogos se fijaron en el potencial de investigación, excavación y documentación que tenía la época prehistórica en Formentera. Ya entonces la carta arqueológica de la isla había localizado, desde los años ochenta, más de 40 yacimientos de la Edad del Bronce solo en la zona de es Cap de Barbaria.

Pau Sureda, director del proyecto, a la izquierda junto a parte de los voluntarios. C.C. / ArqueoBarbaria

Tal cantidad de restos prehistóricos (1800-1600 antes de Cristo) puede dar una idea de cómo era la isla y sus habitantes. Es decir de cómo era la vida de los primeros humanos que habitaron Formentera y que llegaron desde la Península, navegando. Esa presencia debió ser importante ya que está asociada a ritos funerarios como el monumento megalítico de Ca na Costa (es Pujols), construcción funeraria del mismo periodo y, ahora, la cueva 127 de la Mola, lo que permite reconstruir el ciclo de la vida de esos primeros pobladores.

Los trabajos actuales se basan en la consolidación y rastreo de restos. C.C. / ARQUEOBARBARIA

Con el paso de las campañas arqueológicas realizadas desde 2012 por este equipo, agrupados en el proyecto ArqueoBarbaria, también se pusieron a excavar, hace cuatro años, la cueva 127 en la Mola. Allí encontraron restos de tres individuos y diversos objetos relacionados con los ritos funerarios.

Los arqueólogos en la cueva de la Mola durante la campaña de 2019. C.C. / ARQUEOBARBARIA

Ahora, el equipo encabezado por Pau Sureda (CSIC) y Edgard Camarós (Universidad de Cambridge) vuelve a estar en campaña de excavación tanto en el poblado de es Cap II como en la cueva 127, que estos días terminarán de excavar. Además, cuentan con los especialistas Marian Cueto y Luis Teira, científicos del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Cantabria, más una larga lista de especialistas en distintas disciplinas.

Diente con la perla hallado en la cueva 127

Diente con la perla hallado en la cueva 127 C.C. / ARQUEOBARBARIA

Nuevo convenio

Desde el primer momento todas estas campañas han contado con el apoyo del área de Patrimonio del Consell Insular de Formentera que este año ha firmado un nuevo convenio para finalizar estos estudios con el Instituto de Ciencias del Patrimonio, organismo que pertenece al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para el que trabaja Sureda.

El director del proyecto explicó que el convenio servirá para «terminar la excavaciones en Cap de Barbaria II, concluir su restauración y preparar un proyecto de museización». Por otra parte también continuarán con la investigación de la cueva 127 y desarrollarán «los estudios científicos propuestos en esta cueva que engloban desde pruebas de ADN antiguo, estudios de dieta y patologías». Sureda señaló que también participan distintas instituciones y empresas que desde hace casi diez años les apoyan.

Edad de bronce

Reconstruir la vida de un poblado

El proyecto es Cap II comenzó hace nueve años y para investigar, excavar, documentar un poblado de la prehistoria de Formentera, en el 1800 antes de Cristo.


Cueva 127

Terminar la excavación de una cueva funeraria

Hace cuatro años el mismo equipo inició la excavación de la cueva 127, en los acantilados de la Mola. Llegaron a encontrar restos humanos pertenecientes a tres individuos. Este año terminan esta investigación con la esperanza de que «el último día siempre aparece algo», dice el director, Pau Sureda.

La cueva 127

Una de las intervenciones que está a punto de terminar es el de la cueva 127: «Ahora estamos con la batería de análisis específicos en los que estamos trabajando, pero este año el objetivo es terminar la excavación, ya que prácticamente está recuperado todo el material arqueológico que contiene, pero hay que terminar». Sureda mantiene la esperanza de encontrar algo más: «En arqueología es habitual que el último día aparezca algo; lo último que encontramos el pasado año fue un molar al final de la cueva, en una grieta».

Apunta que ese hallazgo es muy particular «porque presentaba una patología, que se conoce como perla dental, y que es muy rara, en la península no hay más de tres o cuatro casos, esto lo está estudiando con detalle Edgard Camarós», que se incorpora a la misión estos días.

Es Cap II, museo

Respecto a la excavación de es Cap II, Pau Sureda subrayó: «Desde el inicio teníamos claro que debíamos conjugar dos vertientes fundamentales: la investigación, que es a lo que nos dedicamos, pero por otra parte la puesta en valor del yacimiento con el conocimiento que nosotros obtenemos». Por eso desde hace cinco años van combinando los trabajos de excavación con los de consolidación de ese poblado donde convivía un grupo humano y animales: «Estamos recuperando los muros y levantando piedras caídas para hacer más comprensible el yacimiento a un público no especializado», explicó.

Este año concluirá la investigación de la cueva 127 y en 2022 está previsto acabar en el poblado de es Cap II

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El director apuntó que la previsión es terminar en 2022, cuando se cumplan 10 años desde su primera intervención. Señaló que muchos de los restos «son evidencias de la vida cotidiana, desde fragmentos de vasijas cerámicas, pasando por molinos de piedra para hacer harina del cereal, herramientas de sílex para cortar y pequeñas evidencias de metal que nos hablan de los contactos que tenían estos pobladores con otras sociedades del exterior»

También han recuperado del poblado restos orgánicos «de huesos de oveja, cabra, cerdo y vaca, que nos habla del tipo de ganadería y también restos vegetales de pequeñas semillas carbonizadas y de leña que nos explican cómo era esta explotación agraria».

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