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Entrevista
Vicent Ribas Prats Obispo electo de las Pitiüses

Vicent Ribas Prats, obispo electo de las Pitiusas: «Mi idea de ser obispo es seguir siendo como un párroco»

Ribas será ordenado obispo el 4 de diciembre en el Recinto Ferial | «No soy una persona de una gran preparación intelectual. A mí me gusta el tú a tú, el contacto con la gente, mirarla a los ojos»

Ribas será ordenado el sábado 4 de diciembre en el Recinto Ferial.

Ni como administrador diocesano ni ahora, ya como obispo electo, Vicent Ribas ha ocupado el despacho que hasta hace dos años fuera de Vicent Juan Segura. No lo hará hasta que sea ordenado, lo cual ocurrirá a las 11 horas del 4 de diciembre, en una ceremonia que será presidida por monseñor Bernardito Cleopas, nuncio apostólico del Papa en España. Y no en la catedral, sino en el Recinto Ferial. 

Hay gestos que son muy significativos. Vicent Ribas Prats (Sant Antoni, 1968) sigue en el mismo despacho (donde se desarrolla esta entrevista) que durante una década ocupó como vicario general. Al lado está el del obispo, el que no se ha ocupado en el año y medio que lleva como administrador diocesano. Ni siquiera ahora que ya es obispo electo. Su sobriedad queda patente en su mesa, de madera de haya industrial, tipo Ikea, en la que reposa un crucifijo mediano plateado y varios papeles, aparentemente ordenados, aunque se disculpa por lo que cree que es desorden. También hay una botella de agua transparente rellenable. Y poco más. Todo el despacho es muy sobrio, como insiste en que quiere que sea su ordenación. Y sencillo, como él. Antes de empezar la entrevista conversa con el fotógrafo sobre uno de sus familiares, al que conoce por el malnom, y cuenta anécdotas como una con una longeva señora (llegó a los 104 años) con la que, cuando ella cumplió 100, hizo ball pagès: «Me dijo que había tenido que esperar 100 años para hacer algo que nunca hubiera pensado que haría: bailar con un cura».

Vicent Ribas en su despacho durante la entrevista. J.A.RIERA

Veo que ni siquiera se ha mudado de despacho. ¿El del obispo sigue como en la época de Vicente Juan Segura?

No está tal cual, pues cambiamos hace tiempo un poco su mobiliario, que era como para rodar un episodio de ‘Cuéntame’. Después de la ordenación me cambiaré allí.

Cuando se ordenó obispo a Vicente Juan Segura vino a Ibiza medio Vaticano. ¿Su ordenación tendrá tanto boato o será más modesta?

Dentro de lo digno, quiero que sea lo más sencilla posible. Es costumbre que mis compañeros de curso (estudié en Valencia) me elijan y regalen el báculo. Les dije también que por favor fuera muy sencillo: de madera, con un pequeño nudo y una imagen del buen pastor y de la Virgen de las Nieves.

« Vicente Juan era una persona tímida, razón por la que quizás parecía distante»

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¿Sencillez y sobriedad también en su nueva etapa como obispo?

Mi idea de ser obispo es seguir comportándome como un párroco de Ibiza y Formentera. Continuar siendo como he sido de vicario general, de administrador diocesano y de párroco. No soy una persona de una gran preparación intelectual. A mí me gusta el tú a tú, el contacto con la gente, el mirarles a los ojos, ir a la parroquia para celebrar con ellos, acudir a las reuniones que me pidan, que me conozcan todos. Y me conocen [se ríe].

Ocultó desde el 7 de septiembre, cuando se lo comunicó el nuncio, que sería el nuevo obispo. Sabe pues mantener un secreto. ¿A cuántos se lo contó en Ibiza?

Sólo se lo dije a un sacerdote, Marcelo Jofré, canciller secretario.

Pues ya sabe a quién puede confiar sus secretos.

Y el domingo pasado [10 de octubre] se lo dije a mi madre, Catalina, y a mi hermana, Cati, tras celebrar en Sant Mateu mis 25 años de sacerdocio, cuando volvíamos en coche a Santa Eulària.

¿Qué le dijeron?

Se quedaron muy sorprendidas. Les avisé de que las tenía que contar algo: ‘Ya me lo imagino’, me dijo mi madre. Me habían visto bastante nervioso esos días, y un poco triste. Y mi hermana me preguntó si me lo había pensado bien, porque eso supondría, me advirtió, un gran cambio para mi vida. Yo siempre he hecho lo que me han pedido desde la Iglesia.

« Si hay una sentencia contra el cura acusado de abusos tendremos que pedir perdón»

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¿Y se lo ha pensado bien?

Cuando el nuncio me comunicó que el Papa me había elegido le pedí unos días para pensarlo. Estaba de ejercicios espirituales en es Cubells. Al saberlo, me fui corriendo a la capilla. Acepté, mediante una carta al Santo Padre, el día 11 de septiembre. Por delante estaba la ordenación de Fernando Bayón. No quería que saliese mi nombramiento entonces y que la gente me felicitara a mí cuando debía ser él el protagonista. Había que centrarse en su ordenación. Y luego estaba el aniversario de mi sacerdocio. Pensé que no vendría de quince días más.

¿Cuándo será la toma de posesión y cuándo su ordenación? ¿Y dónde?

La ordenación, ya confirmada por el nuncio, será el sábado 4 de diciembre a las 11 horas de la mañana. Quería hacerla en la catedral, pero mucha gente me insiste en que no lo haga allí porque caben 1.300 personas sentadas. No haré, además, invitaciones personales. Quiero que venga quien quiera. Está invitado todo el mundo. Si fuera en la catedral no podría ir todo el coro, ni todos los obreros de todas las parroquias… Un lugar precioso sería el parque Reina Sofía, con las murallas y la catedral de fondo. Pero es en diciembre: sufriríamos pensando en si llueve o hace viento. Tiene que ser, por eso, en un sitio cubierto. El mejor lugar es el Recinto Ferial de sa Blanca Dona, pero hay un problema: hablé con el presidente del Consell y resulta que acaban de empezar unas obras de cambio de pavimento y no saben si estarán acabadas para ese día. Eso sí, al lado hay una carpa muy grande donde dentro caben 1.500 personas sentadas, pero se pueden abrir los laterales para colocar más sillas. Si no puede ser dentro, se hará allí.

Hace 61 años que no hay un obispo ibicenco en esta diócesis. Usted dio gracias al Papa por escoger un obispo de Ibiza. ¿Por qué cree que puede ser motivo de alegría, por qué puede ser mejor?

No es un reconocimiento a mi persona, sino a todo el clero ibicenco. Hay un obispo menorquín en Mallorca, Sebastià Taltavull; y varios mallorquines, como el auxiliar de Barcelona, Toni Vadell, el cardenal Luis Francisco Ladaria… Pero no había hasta ahora uno ibicenco.

¿Necesitaba Ibiza un obispo ibicenco?

Necesita un obispo, sea o no ibicenco. Conozco bien la diócesis (dos años como administrador y 10 como vicario general), soy de aquí, he nacido aquí, quiero muchísimo a esta tierra. El Papa ha considerado que debo continuar con este trabajo aquí.

Juan puso orden en esta diócesis. Quizás fue un buen gestor, pero probablemente le falló el carácter. Era valenciano. Usted conoce bien esta diócesis. ¿Qué mantendrá y qué cambiará de esa etapa? ¿Qué cree que puede aportar?

Don Vicente dejó la diócesis en muy buena situación. Puso orden en muchas cosas: en la economía, en las fundaciones… Es un gran gestor. Tuvo, además, una gran preocupación por los sacerdotes, para que todas las parroquias estuvieran atendidas. En todas se celebra la eucaristía todos los domingos. Lo logró abriéndose, moviéndose, buscando. Durante el tiempo que estuvo él siempre tuvimos seminaristas. Hubo ordenaciones, llegaron nuevas congregaciones religiosas. Se marcharon los carmelitas, vinieron los del Verbo Encarnado. Se marcharon las monjas de Formentera, pero llegaron otras. Creó una residencia para los sacerdotes mayores. Ahora hay que mantener lo que hay. Quizás tendré que esforzarme en el trato cercano con la gente.

« Quiero que mi ordenación como obispo, dentro de lo digno, sea lo más sencilla posible»

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No creo que eso le vaya a costar mucho esfuerzo.

Pues no. Cada uno tiene su forma de ser. El señor nos da en cada momento lo que necesitamos. A Vicente Juan siempre le vi como a una persona muy preocupada. Era una persona tímida, razón por la que quizás parecía distante. Pero cualquier cosa que le decías, la recordaba e intentaba que se solucionara.

Usted es muy cercano con la gente, y no solo con los fieles. Siempre me ha sorprendido cómo los mira a los ojos, siempre sonriente. Siempre. ¿Un obispo se puede permitir eso o a partir de ahora dejará de ser así?

Intentaré ser el de siempre. Fallaría si yo cambiase. Quizás ha sido eso lo que ha gustado para que ahora rija aquí al pueblo de Dios. Cómo he vivido en las parroquias, cómo he actuado en ellas. A lo mejor eso es lo que quiere la Iglesia: que sirva a Ibiza y Formentera tal como soy.

Juan vino y parecía que ardía en deseos de irse cuanto antes. ¿Usted llega para quedarse?

Estaré aquí mientras la Iglesia diga. Yo estaría toda la vida. Como vicario general, acabas tu periodo y ya está. Pero eres obispo para siempre. Me gustaría estar aquí muchos años, no me importaría que fuera toda la vida, pero tengo que hacer lo que la Iglesia me pida.

Si alguien quiere vestirse de obispo en el Día del Orgullo Gay, ¿reaccionará como el anterior obispo o lo dejará pasar?

Normalmente, no doy importancia a según qué cosas. Aunque me duelan. Tiene que haber siempre un respeto. No me gusta atacar a nadie, pero me gusta que me respeten. Ellos pueden hacer la fiesta que quieran sin herir ni despreciar, sin faltar al respeto a nadie. Hay muchas formas de divertirse sin hacer daño, y eso se lo hace a muchas personas.

Dos días después de comunicar que será el nuevo obispo inicia una serie de cambios y nombramientos en la diócesis pitiusa. ¿Por qué tanta celeridad?

En el colegio de consultores teníamos preparados los cambios desde mucho antes.

¿Desde antes del 7 de septiembre?

Sí, hace más de mes y medio. Y días antes de que comunicaran que iba a ser obispo informé a varios sacerdotes de los cambios. Se lo dije a Miguel Ángel Riera, párroco del Pilar y Sant Francesc [que ahora será de Santa Cruz], y me contó días más tarde que no podía dormir. Pensé: pues no sabes cómo estoy yo, que me tengo que callar que seré el nuevo obispo.

Sobre la investigación del caso de abusos en Ibiza, dijo que iniciaron las investigaciones a raíz de unos comentarios aparecidos en las redes sociales. Dio a entender que esas pesquisas comenzaron en esta diócesis a raíz de ese conocimiento. ¿Fue usted quien las impulsó o se ordenaron desde Roma?

Llegaron esos comentarios y había que hacer algo para solucionarlo. Me preguntaron…

¿Desde el Vaticano?

Sí. Me preguntaron si había un problema y se ofrecieron a ayudarnos. Había esos comentarios. Aquí no había ninguna denuncia, nadie la había formulado ni dicho nada. Pero esto había que aclararlo para saber si había algo cierto. No se podía permitir, de ser cierto, pero tampoco que alguien hablara mal de otra persona. Había que hacer esa investigación, razón por la que se retrasó todo un poco…

El nombramiento del obispo.

Sí. Quizás por eso se alargó un poco más de lo habitual.

El día en que se comunicó que era usted el nuevo obispo informó a su vez de que el sacerdote investigado dejaba de ejercer el ministerio, que fue reducido al estado laical. ¿Cuándo se tomó esa decisión? ¿Cuándo informó a las supuestas víctimas de ese cambio?

Nosotros no somos los que juzgamos. No queremos interferir en el procedimiento judicial. Hemos mostrado nuestra máxima colaboración. He hablado con los denunciantes. He informado de todo a la Santa Sede. Y la máxima pena que puede imponer la Iglesia en este caso es la reducción al estado laical, la dispensa de las obligaciones ministeriales. Él mismo lo pidió. Dejó la diócesis y se marchó con su familia. No podrá ejercer nunca más. Eso es durísimo para un sacerdote. Después, en el juicio civil, veremos si es condenado.

¿Cuándo fue reducido a esa situación?

Fue reducido... creo recordar que en mayo o junio.

¿Se informó a las supuestas víctimas?

Es que esto es tan delicado… Como hay un juicio, no lo dijimos.

Hasta la semana pasada. Vicente Juan Segura dijo en 2012 a este periódico que los casos de pederastia en España eran «por fortuna, anécdotas». ¿Debe pedir la Iglesia perdón por ello, más concretamente la de Ibiza?

La Iglesia ya ha pedido perdón. Dentro de todos los colectivos no es en el que más se dan [los abusos a menores]. Pero sí es el más mediático. Mira lo que pasó con el cardenal George Pell [condenado por abusos sexuales a menores en 2018 y exculpado en 2020]. ¿Cuántos telediarios empezaron con ese caso? Pero cuando resultó inocente, ¿se emitió algún programa especial?

Si hubiera una sentencia de culpabilidad contra el sacerdote de Ibiza acusado de abusos, ¿qué hará aquí la Iglesia?

Tendremos que pedir perdón. Es un caso sangrante porque es todo lo contrario de lo que nosotros [los religiosos] tenemos que hacer.

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