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Los jóvenes, sobre el bono cultural: «Hay que aprovechar la oportunidad»

Los encuestados afirman que lo destinarán a libros, cine, conciertos o museos de fuera, y reclaman que se incluyan las plataformas

La librería Rata Corner, en Mallorca, llena de gente, antes de la pandemia. | MANU MIELNIEZUK

La noticia cultural llegó el miércoles de la semana pasada. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en su comparencencia en la Cumbre Unión Europea-Balcanes Occidentales que el Ejecutivo incluirá en los Presupuestos del próximo año un bono cultural de 400 euros para los jóvenes que cumplan 18 años en 2022.Este pasado mayo, en Francia se ofreció el Pass Culture, un cheque por valor de 300 euros destinado a todos los residentes franceses de 18 años para gastos exclusivos en cultura. El resultado: la gran mayoría de los 640.000 usuarios optó por gastar su cheque en tiendas de cómics o en plataformas de vídeo o música pop. El manga, anime y el K-Pop acapararon las primeras posiciones de las compras. En Baleares, donde cerca de 12.000 jóvenes podrán beneficiarse de la medida, de momento reina la incertidumbre entre los jóvenes, pero algunos esbozan algunas claves a la hora de abordar este tema.

Marta Garí, estudiante de segundo de Bachillerato, cumplirá 18 el próximo año. Por tanto, accederá al bono. Explica que su deseo es poder gastarlo en libros, «principalmente los que necesite para la universidad». La idea del cheque cultural le parece «sorprendente», pero cree que deberían replantearla: «Quizás es demasiado dinero. Deberían dar menos y destinar más a otros temas». A pesar de esto, defiende la necesidad de apostar por los jóvenes para permitirles el acceso a la cultura.

Cristian Dimitrov también podrá beneficiarse del bono. En su caso, no sabe aún en qué gastaría el dinero, pero casi seguro que será en libros: «Me parece que la idea está muy bien y estoy contento porque me toca, pero espero que los jóvenes sepamos aprovechar esta oportunidad para invertir en nosotros». Afirma que aún lo ve un tanto lejano pese a que la noticia sea reciente, y espera que las posibilidades sean amplias: «Me ayudaría mucho si pudiera destinarlo a los estudios o algo relacionado».

Una de las constantes entre los entrevistados es la duda acerca de las limitaciones que va a tener este bono cultural y si tendrá cierta flexibilidad o será rígido. Algunos dudan de la posible estrategia política detrás de la medida porque en 2023 serán las primeras elecciones en las que podrán votar.

Julia Gallent, estudiante de Palma, recibe con emoción la noticia. «Me parece una buena idea, aunque tengo dudas sobre cómo se va a invertir», afirma. La joven cree que la mayoría de los jóvenes destinarán el dinero a «pasárselo bien con los amigos» antes que a la cultura si no se limita la capacidad de gestión. En su caso, se gastaría el bono en visitar centros culturales de lugares como Madrid o Barcelona: «Menos el de cera, que me parece horrible».

Adela Rodríguez están muy al tanto de la noticia porque le «interesa mucho». Declara que desde el primer momento era consciente de que tendría algunas excepciones, «pequeñas trampas». «Dudo mucho que todo el mundo destine el dinero únicamente a cultura si no gestionan bien los bonos, porque muchos lo usarían para la fiesta». Ella querría poder comprar varios cómics manga e ir al cine con mayor asiduidad. Por ello, la no inclusión de las plataformas digitales le parece «un grave error». «Estaría bien que las añadieran porque mucha gente de mi generación accede a la cultura a través de ellas».

Roser Soler, estudiante de Bachillerato en Palma, afirma que esta es una medida «buenísima que debemos aprovechar». En su caso, siempre ha sentido especial devoción por el teatro, pero solo ha podido ir en contadas ocasiones porque las entradas son caras en comparación con el dinero que puede gastar cada mes. «Si me dieran este bono cultural, casi seguro que me lo gastaría todo en ir al teatro y poder disfrutar de las obras, porque ahora no me lo puedo permitir», explica Soler.

Desde su punto de vista, medidas como esta crean «situaciones de simbiosis» en las que se incentiva a las nuevas generaciones a invertir en experiencias y productos culturales: «Además, esta puede ser una buena forma de ayudar a la industria cultural porque todos nuestros recursos irían para ellos, sobre todo después de la situación tan mala que han vivido por la pandemia».

Maria Morell es otra de las jóvenes que se beneficiarían del bono cultural. También habla de esta «buena noticia» como algo provechoso tanto para ella como para sus compañeros. «Obviamente no me va a parecer mal que me den 400 euros para gastar en cultura, pero la gente de mi año hemos estado muy perjudicados durante estos dos últimos años a causa de la pandemia», apostilla. Cree que esta puede ser una buena manera de «recuperar el tiempo perdido», porque muchos de ellos no pudieron celebrar sus fiestas de fin de curso. Por esa razón, agradece que hayan pensado en ellos. En su caso, le gustaría poder destinar los 400 euros a la música, especialmente a los conciertos en directo ya que en estos dos años no ha podido acudir a ninguno: «En el caso de que Harry Styles, mi cantante favorito, retomase su gira por Europa, utilizaría el dinero para tratar de conseguir una entrada». Además, querría asistir a «conciertos más pequeños» y poder comprar algunos libros que tiene pendientes.

Los jóvenes parecen tener claras sus decisiones a la hora de gestionar el bono cultural, pero la incertidumbre acerca de las limitaciones provocan que algunos tengan serias dudas sobre cómo van a poder gastar el dinero. Eso sí, todos coinciden en que es una «gran noticia».

Un cheque que debería beneficiar a la cultura de proximidad y no a los gigantes

Para Biel Mesquida, que ve «populista» el plan, existen apuestas más sólidas para ayudar a la cultura. La noticia del futuro bono cultural para jóvenes que cumplen 18 años en 2022 ha suscitado opiniones diversas dentro del sector cultural. Existen aún ciertas dudas sobre la aplicación, gestión y posibilidades de esta ayuda.

Los jóvenes, sobre el bono cultural: «Hay que aprovechar la oportunidad»

Jaume Ripoll, cofundador de Filmin y director del Atlàntida Mallorca Film Fest, explica que a priori «toda idea que suponga apoyar y apostar por la cultura es buena», pero cree que es demasiado pronto para tener una opinión sólida porque faltan por saber algunas cuestiones. Una de ellas, que le afecta directamente, es la inclusión de las plataformas en el bono. «Tienen que estar al mismo nivel que el teatro o la danza. Muchos de nuestros jóvenes reciben una educación audiovisual a través de plataformas como Filmin o Youtube». Añade que no debemos olvidar que estas también forman parte de la cultura y menciona la necesidad de «defender los productos de proximidad (Filmin es una plataforma española)» porque estos acaban beneficiando al entorno más cercano y alimentan a la sociedad.

El escritor mallorquín Biel Mesquida se muestra más escéptico ante esta nueva decisión, aunque sea «evidente» que todo el dinero destinado a cultura es «una noticia extraordinaria y magnífica». A pesar de esto, cree que la cultura sigue teniendo poco dinero y recursos porque «no está protegida». Desde su punto de vista, existen muchas maneras diferentes de dar dinero para que los jóvenes gasten en cultura, pero afirma que la elegida por el Gobierno es «demagógica, populista y poco pensada». «En lugar de hacer algo así, deberían pensar en políticas culturales más fructíferas porque esta decisión parece salida de una oficina de marketing político». Defiende que los toros y los videojuegos son dos «formas dudosas de cultura» que no deberían estar incluidas en un plan como este [el Gobierno ya ha informado de que la tauromaquia queda excluida]. Además, el literato asegura que solo pensaban en los votos porque «no tiene ningún sentido hacer algo así porque estamos en un desierto cultural y deberían hacer apuestas más sólidas».

El director del Teatre Principal de Palma, Josep R. Cerdà, afirma que cualquier inversión en cultura siempre es una buena noticia porque beneficia a un sector que ha sufrido «muchas dificultades» durante estos meses. Además, tiene algunas dudas sobre la efectividad real de la medida y si los jóvenes van a gastar el dinero en lugares como los teatros. «En Francia se hizo la prueba y la mayoría de los gastos fueron destinados a la cultura que menos lo necesitaba», añade.

En el país vecino no aumentaron las ventas de novelas de Flaubert o de entradas para ver obras en el Teatro del Châtelet, algo que irritó a ciertos sectores sociales. En su opinión, una buena alternativa sería enfocar estas ayudas a las instituciones culturales para bajar precios o incentivar acciones para atraer público joven: «En el Principal tenemos un descuento del 50% para menores de 35 años, pero están fallando la comunicación con los ciudadanos porque muchos sigue pensando que es una actividad cara».

El director de cine Toni Bestard confiesa que aún no tiene toda la información sobre esta noticia, pero defiende cualquier iniciativa que suponga destinar dinero a la cultura. «Tengo dudas sobre si lo gastarán todo en cultura, porque a los 18 años sueles preferir otro tipo de actividades», manifiesta. No cree que sea una buena opción dar ese dinero a las instituciones para que sean ellas quienes fomenten la cultura entre los jóvenes: «Ellos deben poder decidir en qué quieren gastarlo».

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