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Iglesia

El Papa nombra a Vicent Ribas nuevo obispo de Ibiza

Ribas agradece a la Santa Sede que escogiera a «un pastor ibicenco»

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Vicent Ribas, nuevo obispo de la diócesis pitiusa J.A. Riera

Vicent Ribas Prats es el nuevo obispo electo de Ibiza, tal como comunicó ayer públicamente el canciller secretario Marcelo Jofre en la sede de la diócesis pitiusa, justo a las 12 del mediodía y tras rezar el angelus. Se trata de una decisión adoptada por el Papa Francisco y comunicada por la Nunciatura Apostólica en España a la Conferencia Episcopal. Si bien se supo ayer oficialmente, el nombramiento le fue notificado al propio Ribas el pasado 7 de septiembre, secreto que el religioso guardó celosamente hasta ayer y que ni siquiera desveló a sus amigos el martes, cuando celebró sus 25 años de sacerdocio.

La sede de Ibiza quedó vacante el 18 de enero de 2020 tras el traslado de Vicente Juan Segura a Valencia como obispo auxiliar. El 4 de febrero, Vicent Ribas, párroco de Santa Eulària y Sant Mateu, fue elegido administrador diocesano de las Pitiusas por el colegio de consultores de la diócesis para gobernar las islas hasta el nombramiento del nuevo obispo, que finalmente ha sido él.

Vicente Ribas se convierte en el 14º obispo de esta diócesis y en el quinto obispo nacido en estas islas, después de Jaime Cardona Tur (lo fue de Sion en el siglo XIX), Juan Torres Ribas (de Menorca; fue asesinado en la Guerra Civil), Fulgencio Torres Mayans (obispo en Australia en el siglo XX), y Antonio Cardona Riera (el bisbe Frit, administrador apostólico de Ibiza desde 1935 y durante 15 años, que luego fue obispo hasta 1960, año de su defunción). Además es el segundo, tras Frit, que ejerce en las Pitiusas.

Ribas llegó sonriente (algo habitual en él) y guiñando el ojo a algunos de los presentes (otro gesto común en él) al salón del obispado donde se informó de su nombramiento. Tras leer un «saludo del nuevo obispo», Ribas explicó que aún ha de definir con la nunciatura la fecha de su toma de posesión, así como de su ordenación episcopal en la catedral. Si bien ya se le debe considerar oficialmente obispo electo de esta diócesis, no puede gobernar como tal hasta que tome posesión. Hasta entonces seguirá haciéndolo como administrador apostólico. «Espero que sea antes de Navidad», indicó respecto a esa toma de posesión, acto que se debe celebrar antes de tres meses. La ordenación episcopal puede diferirse aún más.

Silencio desde septiembre

Ribas confesó que le comunicaron el 7 de septiembre su nombramiento: «Estábamos en es Cubells, de ejercicios espirituales». No dijo ni una palabra desde entonces porque había por delante «algo muy importante» para la diócesis: la ordenación de Fernando Jesús Bayón Plaza, que tuvo lugar el 2 de octubre. Decidió que lo haría público a posteriori, si bien en aquella ordenación Ribas aprovechó la presencia del arzobispo Antonio Cañizares para recordarle que seguía vacante la sede de las Pitiusas: «Estamos a la espera de un pastor [obispo]. Esperamos que vuelva pronto a Ibiza con uno», deseó Ribas en esa ocasión, a pesar de que ya sabía desde hacía casi un mes que lo sería él. El propio Cañizares le replicó poco después: «Espero que pronto sea nombrado un obispo para que tengamos pastor... Aunque el administrador diocesano [Vicent Ribas] es muy fiel», lo que fue interpretado como una pista de quién podría ser elegido.

"Quiero agradecer al Papa, en nombre de toda la diócesis, ante todo por haberle dado un nuevo pastor y porque este pastor sea ibicenco».

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Precisamente, Vicent Ribas recalcó ayer en su saludo como nuevo obispo que, aunque la sede estuviera vacante casi dos años, la diócesis no dejó en ningún momento de estar gobernada: «Por mí mismo junto al Colegio de Consultores».

«Quiero ser un buen obispo»

El nuevo obispo destacó que, «después de 61 años», el Papa Francisco decidiera que un ibicenco fuera de nuevo el titular de la diócesis pitiusa: «Quiero manifestarle al Santo Padre un doble agradecimiento. El primero, de carácter personal por haberse fijado en mi persona, llena de limitaciones, para regir esta porción del Pueblo de Dios. El segundo, en nombre de toda la diócesis, ante todo por haberle dado un nuevo pastor y porque este pastor sea ibicenco».

Ribas espera «con humildad y sencillez, ser un buen pastor». Desea ser «un buen obispo», insistió: «El que Dios quiere y vosotros necesitáis, y que con vosotros sea cristiano, amando a la Iglesia, sin olvidar nuestra tierra y sus gentes y su mar». Quienes le conocen aseguran que, precisamente por eso, por su cercanía a los fieles (a los que conoce y a los que se dirige por su malnom), «será muy querido». Su carácter y talante nada tiene que ver, ni remotamente, con el del anterior obispo, Vicent Juan Segura, ahora auxiliar en Valencia.

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