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Dieciséis millones de euros en reactivos para PCR

La dirección de Gestión del IB-Salut desgrana los principales capítulos del gasto derivado de la covid

Detalle de la toma de muestras para PCR en el centro de salud de Vila. | VICENT MARÍ

El coste de esta pandemia tan inesperada como interminable ha sido amplio y el director de Presupuestos del Servei de Salut no tiene ningún inconveniente en desgranar sus principales capítulos, entre los que destaca el desembolso inicial de más de 16 millones de euros en reactivos y análogos para la realización de PCR y otros test diagnósticos. Un gasto elevado que no obstante permitió aumentar los reactivos almacenados para las miles de pruebas realizadas en este segundo año pandémico.

Este, encuadrado en el capítulo de compra de suministros de 2020, es uno de los desembolsos más importantes del año junto a los 55 millones que costó la adquisición de material quirúrgico y asistencial, entre ellos los indispensables respiradores que hubo que adquirir cuando medio mundo estaba detrás de ellos.

También alude Palomino a los FTES, término que hace referencia a un trabajador contratado a tiempo completo, no a personas físicas. En el año pasado se contrataron 831 FTES cuya labor fue realizada en realidad por 1.120 trabajadores con diferentes modalidades de contratos, apunta el director de Gestión. Y de estas 831 contrataciones a tiempo completo, 728 se produjeron a partir del mes de abril de 2020 para atender las necesidades pandémicas. El 75% de estas 728 incorporaciones fueron de personal de enfermería. El gasto en personal de este primer año pandémico rozó los 34 millones que un ejercicio después se incrementó hasta los 61 millones.

Otro capítulo de gasto importante de 2020 fueron los 11,2 millones de euros pagados en fletes aéreos por la imperiosidad de importar equipos y material de seguridad y para la adecuación de los hoteles puente y otros espacios a las necesidades asistenciales provocadas por la nueva situación sanitaria.

Treinta mil llamadas diarias

También resalta Palomino el ingente trabajo desplegado por la entidad pública GSAIB (Gestión Sanitaria Asistencial de Illes Balears) que fue de menos a más. GSAIB ha estado detrás de los cribados masivos realizados en barriadas y ciudades, de los controles en puertos y aeropuertos y de los vacunódromos, por no hablar de la central Infocovid -«que atendió hasta 30.000 llamadas diarias en los momentos más duros», apunta Palomino-, el kidcovid o los covid exprés. Esta entidad pública, que colaboró también en el transporte sanitario, ha recibido una inyección cercana a los 20 millones de euros en estos dos ajetreados ejercicios.

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