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Crónica

«El CEIP Sant Ferran por fin está aquí»

La presidenta del Govern, Francina Armegol, inaugura de forma simbólica el nuevo colegio de Sant Ferran y la ‘escoleta’ insular

March, Ferrer, Costa y Armengol, en la entrada del colegio Sant Ferran.

Armengol y Ferrer visitan un aula del CEIP Sant Ferran C.C.

Paciencia, mucha paciencia, es lo que ha demostrado la comunidad educativa de Sant Ferran, Formentera, en la última década. Con ese espíritu y alguna protesta ha visto pasar los plazos para la construcción y puesta en marcha del nuevo CEIP de Sant Ferran de ses Roques al quedarse pequeño el anterior recinto.

«El CEIP Sant Ferran por fin está aquí»

Ayer durante el acto de inauguración, simbólico, que protagonizó la presidenta del Govern balear, Francina Armengol, acompañada de la presidenta del Consell de Formentera, Alejandra Ferrer, y del conseller balear de Educación, Martí March, también fue «gracias por la paciencia», la frase que repitieron todos, conscientes del retraso acumulado.

Pero la que quitó hierro al asunto fue la propia directora del CEIP Sant Ferran, Neus Costa, que tras advertir que ella no estaba preparada para hacer declaraciones públicas manifestó: «Estamos aquí para celebrar una realidad, el CEIP de Sant Ferran, finalmente, está aquí y lo estamos disfrutando», desde el inicio del curso escolar, «es una gran alegría para todos nosotros, el centro, y para Formentera porque viene a reforzar la escuela pública, que es de todos y llega a todos».

«Es una gran alegría para todos nosotros, el centro, y para Formentera porque viene a reforzar la escuela pública, que es de todos y llega a todos».

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La visita acababa de empezar y siguió recorriendo el interior del edificio. Primero una visita a la zona de la escoleta, que depende y ha sido financiada por el Consell de Formentera, con una capacidad para 74 niños de cero a tres años.

El recorrido continuó por las instalaciones del colegio de Infantil y Primaria, coincidiendo con algún cambio de clase por parte de los escolares. Este ala está estructurada en torno a un largo pasillo, flanqueado por aulas, despachos y aseos a los que les faltan aún los espejos, lo que no parece molestar mucho a los alumnos que se afanan en ese momento en la limpieza de manos.

Al final llegó la vista a un aula, 6ºB. Los primeros en entrar fueron los medios gráficos y de repente se produjo un prolongado silencio: Todos observan, nadie dice nada, sobre las mascarillas se adivinan miradas de curiosidad e intriga que salen de ojos como platos. La maestra, siempre hay una maestra, rompe el silencio con un «¡Que no muerden!», tras lo que un fotógrafo suelta «parece que no hayan matado nunca a una mosca». La tensión se acaba e incluso alguna de las alumnas pide que se la retrate en clase. La foto oficial llegaría poco más tarde cuando entraron los representantes del Govern y del Consell.

Siempre, en este tipo de visitas, el político intenta romper el hielo, con simpatía y sobre todo mostrándose cercano. La presidenta del Govern pregunta que qué les parece el colegio, a lo que responden con un sincero y espontáneo «muy bien». Luego se interesa por lo que están haciendo y uno de los alumnos dice que estudiando los puntos geodésicos. Y allí ve su oportunidad, Martí March, que también esconde a un maestro, para preguntar al chaval que lo defina. El muchacho se acomoda en su asiento y se lo suelta de un tirón. Ante la satisfacción de los presentes.

Después tocó la visita al gimnasio y a cubierto, porque llovía a placer, vieron el amplio patio de recreo y pistas de deportes (aún sin canasta ni porterías).

Al margen del protocolo y de las visitas oficiales lo que es cierto es que esta infraestructura educativa da respuesta a una demanda que ha tardado mucho en hacerse realidad, pero que permite ahora desarrollar un modelo educativo integral que el centro ha puesto en marcha hace años.

Quedan detalles por terminar y espacios por ordenar, pero ahora los 328 alumnos de Sant Ferran y sus profesores cuentan con un espacio mucho más apropiado.

Durante la visita también estuvieron presentes representantes del Ibisec, así como el director general de Planificación, Ordenación y Centros, Antoni Morante; la delegada en las Pitiusas, Margalida Ferrer, y representantes de la Asociación de madres y padres del colegio.

El presupuesto del colegio y de la escoleta ha sido de 6.708.234 €. Se trata de un centro de dos líneas con seis unidades para Educación Infantil (tres a seis años) y 12 unidades para Educación Primaria (seis a 12 años) y una capacidad total de 450 alumnos. El centro se ubica en una parcela de 11.037 metros cuadrados. Actualmente tiene una matrícula de 328 escolares atendidos por 30 docentes.

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