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La cifra de jóvenes que logran emanciparse se desploma en Baleares por el precio de la vivienda

En estos momentos solo el 17,6% han conseguido abandonar el hogar familiar cuando hace una década ese porcentaje se situaba en el 37,8%

Crecen las dificultades de los jóvenes baleares para emanciparse. B.Ramon

En sólo una década el porcentaje de jóvenes baleares que logran abandonar el hogar familiar y se emancipan se ha desplomado. Si a finales de 2010 el 37,8% de las personas de 16 a 29 años de las islas habían alcanzado ese nivel de independencia, al cierre del pasado año esa tasa se había reducido a menos de la mitad hasta situarse en un 17,6%, según se desprende del último informe publicado por el Consejo de la Juventud de España. Hay un dato que se señala como clave en este estudio: «Baleares es una de las comunidades autónomas en las que el mercado de la vivienda resulta más inaccesible para la población joven».

Según el citado informe, durante el último semestre de 2020 «el pago de una vivienda era inviable para una persona joven en solitario ya que requería destinar el 93,8% del salario mensual para el abono de la cuota hipotecaria y el 111,2% para la renta del alquiler». El primero de estos porcentajes es el más elevado de toda España, y el segundo solo se ve superado por el de Cataluña, según se pone de relieve. A este factor hay que añadir la precariedad laboral y los bajos salarios que afecta a este colectivo.

Crisis económica

Los datos facilitados por el Consejo de la Juventud de España ponen en evidencia el fuerte descenso que se está registrando en la emancipación juvenil. En 2006, antes de que estallara la anterior crisis económica, el porcentaje de esos menores de 30 años que había dejado atrás el hogar de sus progenitores era en el archipiélago del 39,6%. En 2010, cuando ya había estallado la ‘burbuja inmobiliaria’, esa tasa había mostrado ya una reducción limitada, hasta quedarse en un 37,8%. En 2013 había bajado hasta el 32%; y en 2016, con un turismo en alza, se desplomaba ya al 24%. Al cierre de 2020, era del 17,6%, de nuevo con una durísima caída.

En cualquier caso, hay que poner de relieve que este problema no se ciñe a los jóvenes de Baleares, sino que se extiende al conjunto del país, con una creciente dificultad por parte de esta población menor de 30 años para asumir mayores cuotas de independencia familiar.

Prueba de ello es que el archipiélago presenta la segunda tasa de emancipación más elevada del país, solo por detrás de Cataluña, frente al 15,8% de la media estatal.

Otro dato a señalar: las islas son una de las autonomías en las que menor diferencia existe entre la tasa de emancipación de los hombres y la de las mujeres, aunque en toda España son siempre ellas las que aparecen en cabeza.

Un aspecto que se pone en valor en el informe del Consejo de la Juventud de España es que se detecta una recuperación económica en las islas, muy golpeadas por la pandemia durante sus primeros meses, para detectar ya en el tramo final del pasado año una mejora en su empleo juvenil.

Eso no quita que Baleares sea la comunidad con la tasa más elevada de subocupación entre los menores de 30 años (trabajan menos horas que lasque desearían) y presente uno de los niveles salariales más bajos del país.

En el informe se pone de relieve que los jóvenes de Baleares tienen enormes problemas para emanciparse en solitario, lo que explica que la solución más habitual sea la de compartir la vivienda, ya sea como pareja cuando sus dos miembros disponen de un empleo, o con otras personas.

Pero incluso esta vía se presenta cada día más difícil, según se subraya desde la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Baleares y desde el Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de las islas.

Sin ahorro suficiente

El presidente de la primera de estas organizaciones, Luis Martín, reconoce que los proyectos de edificación residencial que se están desarrollando actualmente en el archipiélago están dirigidos a una clientela de elevado poder adquisitivo, con precios muy altos a los que la mayoría de los jóvenes no pueden acceder.

La presidenta del segundo de estos organismos, Natalia Bueno, destaca además que muy difícilmente un joven de menos de 30 años puede tener el ahorro suficiente para cubrir el 20% del coste de una vivienda para poder acceder así a una hipoteca, a no ser que cuente con el respaldo económico de la familia «o le toque la lotería».

Respecto al mercado del alquiler, subraya no solo que las rentas que se cobran actualmente en la isla son demasiado altas para la mayor parte de este colectivo pueda afrontarlas en solitario, sino que los propietarios son cada vez más reticentes a ceder su inmueble a un grupo de jóvenes, tanto por la elevada rotación que se da entre ellos como por los quebraderos de cabeza que les suponen las quejas de los vecinos cuando alguna vez organizan una fiesta o desarrollan su vida social dentro del piso.

«Si no hay un cambio de políticas, el problema no tiene solución»

«Si las Administraciones públicas no cambian sus políticas actuales, el problema de los jóvenes para acceder a una vivienda no tiene solución», según afirma la presidenta del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Baleares, Natalia Bueno. Esa frase es respaldada en un 100% por su homólogo en la asociación de promotores inmobiliarios de las islas, Luis Martín.

Los dos coinciden en que las estrategias impulsadas desde los diferentes organismos públicos para hacer más asequible el acceso a una residencia para los «jóvenes y las clases medias» son claramente insuficientes, cuando no van en la dirección equivocada.

Natalia Bueno pone como ejemplo el tema de la fiscalidad, y recuerda que si una persona debe de pagar un 8% del valor del piso de segunda mano en concepto del impuesto autonómico de transmisiones patrimoniales, esa tasa baja al 5% cuando se trata de la primera propiedad que ha tenido el comprador. La presidenta de los API defiende que este último porcentaje sigue siendo excesivo cuando se trata de un joven, y defiende su supresión o que sea mínimo, con una tasa que podría moverse en un 0,5%. Igualmente, considera que las ayudas al alquiler son claramente insuficientes.

Luis Martín recuerda que del precio total de una vivienda nueva, entre un 25% y un 30% corresponde a diferentes cargas fiscales, porcentaje que podría reducirse, según alega. Además, defiende la necesidad de que se autoricen edificios con mas plantas y viviendas de menor tamaño, aunque para ello la Administración pueda fijar un precio limitado, para facilitar el acceso de los jóvenes.

El presidente de los promotores insiste en que no se debe consumir más suelo rústico, pero critica las desclasificaciones que se han hecho de urbanizables, alegando que con ello se encarece el poco que queda disponible.

Del mismo modo, lamenta que el actual conseller de Vivienda, Josep Marí, lleve medio año en el cargo y todavía no haya recibido a los responsables de esta organización empresarial para tratar estos temas.

Hay un punto sobre el que Bueno y Marín insisten: con las previsiones de crecimiento de la población que se mantienen sobre Baleares, la política de vivienda pública que está desarrollando el Govern es claramente insuficiente para cubrir las necesidades de las familias residentes, por lo que es necesario revisar las estrategias que se están siguiendo actualmente para evitar que el problema se siga agravando.

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