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Juan Carlos Palerm, presidente del GEN de Ibiza: “Eivissa ha recibido tanta gente como en 2019”

El líder ecologista denuncia los problemas de masificación que se han repetido esta temporada

Joan Carles Parlem, presidente del GEN. Vicent Marí

Carreteras y playas saturadas, depuradoras al límite, alquileres de viviendas o chárteres ilegales son algunos de los problemas que denuncia el presidente del Grup d’Estudis de sa Naturalesa (GEN) de una temporada que ha empezado a devolver a la isla la «normalidad turística».

La situación pandémica se ha desaprovechado por parte de las administraciones «para caminar hacia otro modelo económico», alejado de la masificación durante los meses de verano, y evitar «tener muy saturadas las carreteras, muchos problemas en las depuradoras y espacios a rebosar de gente». Esta es la conclusión que extrae el grupo ecologista GEN-GOB tras dos temporadas con covid que podrían haber supuesto un punto de inflexión.

La entidad ecologista apunta al alojamiento y a la actividad ilegal, «que es la que genera la masificación que hay en la isla»: «Aquí ha venido tanta gente como en 2019 y evidentemente está en alguna parte, no solo en los hoteles», apunta Joan Carles Palerm, presidente del GEN, que señala que las administraciones deben perseguir «este mercado negro enorme, que es lo que está colapsando todas las infraestructuras». «Por eso se saturan las carreteras, las playas, la depuradora, aumenta el riesgo de incendio o la saturación en los hospitales... Al final todo forma parte del mismo problema», insiste el portavoz ecologista.

Controlar la oferta

Las patronales empresariales no se muestran del todo satisfechas con los datos de esta temporada y desean volver a los niveles de ocupación de 2019. Palerm matiza: «Podría aceptar, de alguna manera, llegar a la ocupación hotelera de hace dos años, pero hay que bajar el volumen total de visitantes controlando la oferta ilegal o muy poco regulada, porque hay muchas viviendas turísticas, legales o ilegales, que son las que ocasionan la masificación de estos meses». De hecho, denuncia que «hay muchos pisos que se alquilan a turistas», aunque sea una práctica ilegal.

Del mismo modo, Palerm alude a «hay otros factores, como las nuevas posibilidades de agroestancias o similares en suelo rústico, que hacen que la situación pueda ir todavía a peor». Se refiere al aumento de plazas turísticas que, de facto, implicará la decisión del Consell de permitir alquilar hasta tres habitaciones de casas payesas a a turistas.

Chárteres ilegales

Palerm apunta a problemas de masificación concretos como los que se producen en Platges de Comte, Cala Salada o, con yates, en Porroig: «Es evidente que en estos lugares hay más gente de la que toca, se superan los niveles aceptables y muchas los contenedores de estas partes de la costa están a rebosar y son totalmente insuficientes, y es por culpa de los chárteres», dice. Y es que estos negocios, a menudo no reglados, generan grandes cantidades de basura. En este sentido, Palerm apunta la solución: «Si esto se hace en el puerto, la basura no acaba en el suelo sino dentro de los contenedores y en Ca na Putxa o a donde tenga que ir, así que creo que es mejor que las embarcaciones de ocio estén en el puerto, porque así se puede establecer un control e incluso sancionar cuando se deba hacer».

«Si no se hacen las operaciones en el puerto pasa lo que pasa, como en Porroig y otras zonas, como antes en Talamanca. Los chárteres incumplen la ley con party boats o los barcos de alquiler, que hacen cargas y descargas en el mar, entrando por calas, lo que está prohibido porque facilita el mercado negro y el descontrol en las embarcaciones», reitera el portavoz del GEN.

Desde el puerto

Palerm insiete en la necesidad de regular la actividad náutica tanto por motivos sanitarios como medioambientales: «Lo suyo es que las embarcaciones trabajen desde el puerto, que es lo que permite controlar aforos, número de entradas y asegurarse de que alguien pueda hacer inspecciones, pero lo que ocurre en Porroig con los barcos es un desastre, una vergüenza».

Por otro lado, precisamente este verano se ha inaugurado una nueva línea marítima entre Vila y las instalaciones portuarias de Santa Eulària. De hecho, desde el Consell, esta iniciativa privada se vendió como un modo de descongestionar de coches la isla. «Si la prioridad fuera realmente esta, se trabajaría con el transporte terrestre público, que tarda menos que el marítimo, todo es cuestión de voluntad», replica Palerm.

«Podría aceptar llegar a la ocupación hotelera de hace dos años, pero hay que bajar el volumen de visitantes»

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«Se ha ampliado la carretera, pero en los seis años previos a las obras no se duplicó el número de autobuses en la línea Ibiza-Santa Eulària», señala el portavoz del GEN, y añade que también es necesario mejorar los precios de este transporte público y las frecuencias.

En cuanto a la construcción de más Viviendas de Protección Oficial (VPO), Palerm explica que el acceso a la vivienda es una utopía y un problema real para mucha gente, pero que se pueden hacer muchas otras cosas antes de seguir aumentando la superficie urbanizada de la isla. «Si se luchase contra el mercado negro, que es el verdadero problema, saldrían miles de pisos que podrían pasar a ofrecerse a la gente de aquí, y si hubiera más oferta bajarían los precios, que es lo que dicen los que abogan por construir viviendas nuevas para explicar por qué son necesarias», subraya Palerm. «También se pueden expropiar o comprar viviendas de los bancos que estén vacías, hay que ser imaginativos», añade.

«Lo suyo es que las embarcaciones trabajen desde el puerto, que es lo que permite controlar aforos»

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Margen para el optimismo

A pesar de todos estos problemas y de que, tal y como advierte, las administraciones deben pensar en Ibiza a largo plazo en términos de sostenibilidad medioambiental, Palerm matiza que este verano también se han conseguido algunos cambios: «La actividad económica que ha tenido el puerto de Vila este año, que ha estado muy lleno, es más equitativa que si todos los que han gastado dinero en esta zona hubieran ido a las grandes discotecas o a los beach clubs».

«Además, seguro que ha habido mucha más gente trabajando en el puerto que otros años, así que el dinero ha estado mucho mejor repartido, no se lo han llevado los cuatro beneficiarios de siempre. Como aquellos hoteles que en realidad son discotecas o como los beach clubs, que no han podido abrir de la misma manera de siempre».

«Seguro que ha habido mucha más gente trabajando en el puerto de Vila que otros años, así que el dinero ha estado mucho mejor repartido»

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Palerm cree que el dinero ha ido más dirigido a pequeños negocios y que este es un buen ejemplo de hacia dónde debe caminar Ibiza: «El puerto ha ganado muchísimo, el poder se debe repartir». «Sobra gente en la isla, sobre todo si no necesitas llenar negocios tan grandes que implican riqueza solo para unos pocos», concluye el presidente del GEN.

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