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La posidonia desaparecerá en Ibiza en «un futuro cercano» por el calentamiento del mar

Especies como el jurel, el ‘moll’ o la sepia podrían desaparecer de las aguas de Ibiza y Formentera

Pradera de posidonia situada en la zona de sa Caleta. | XAVIER MAS

El 9 de noviembre de 2020 el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) publicó un informe en el que aseguraba que el calentamiento global del planeta provocado por la mano del hombre ya es un hecho, que sus consecuencias son «irreversibles» y que lo que queda por conocer es la intensidad del destrozo. El entorno natural y el clima, tal y como los hemos conocido hasta ahora en las Pitiusas, sufrirán una importante transformación. Un futuro cercano en el que, entre los diversos cambios que se podrían producir, se contempla el que las praderas de posidonia desaparezcan hasta tener una presencia apenas residual.

«En agosto, la temperatura de la superficie del mar está a 26,5 grados, con lo que las praderas de posidonia se encuentran al límite de su resistencia térmica. A partir de los 28 grados, la posidonia retrocede mucho», explica Biel Jordà, oceanógrafo y miembro del Laboratori Interdisciplinari sobre Canvi Climàtic (Lincc) de la UIB. Por tanto, a no ser que se revierta completamente la situación actual -lo cual es muy improbable-, no es aventurado afirmar que esta emblemática planta marina tiene los días contados en las costas de Ibiza y Formentera.

Los científicos es calculan que la temperatura superficial del agua marina suba 0,3 grados por década. A este ritmo, en solo tres décadas aumentará un grado y llegaría a alcanzar los 28 dentro de medio siglo.

Cambios en el mar

¿Tendremos un futuro sin posidonia? Jordà explica que «sin lugar a dudas» se producirá un aumento de la temperatura del mar y que la posidonia vivirá situaciones críticas, pero señala que más allá de las evidencias científicas, es inútil realizar conjeturas: «Los ecosistemas son muy complejos. Si la posidonia muere, podría venir otra especie y ocupar su lugar, o no… Podemos formular hipótesis, pero la naturaleza nos ha demostrado que es imprevisible».

Las praderas de posidonia están ahora al límite de su resistencia y a los 28 grados ya retroceden

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Una situación similar se vivirá con la migración de algunas especies hacia aguas más frías situadas en el norte. Con unas aguas más cálidas, el jurel, la sepia, el moll o el rape dejarán de formar parte de la oferta de Peix Nostrum: «Estas especies desaparecerán y se irán a aguas más frías, pero su lugar será ocupado por otras especies que nos pueden ser útiles, o quizás viene una especie invasora y arrasa con todo. Habrá cambios en el ecosistema marino, sin duda, pero no sabemos exactamente lo que vendrá».

En las Pitiusas, las olas de calor serán más frecuentes e intensas y los recursos hídricos escasearán

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Más olas de calor

¿El calentamiento del mar será una realidad? Lo será, en la medida en que también habrá un calentamiento general de las temperaturas. Así lo asegura el meteorólogo y exdirector de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en las Baleares, Agustí Llançà: «Se constata una aumento progresivo de las temperaturas medias. Si hacemos una comparativa con las que se obtenían durante las décadas de mediados del siglo pasado, observamos una diferencia».

Llançà insiste en la importancia de no fijarse en la anécdota de las temperaturas en años concretos y pide olvidar los fenómenos extremos que se han producido este verano, con olas de calor de hasta 48 y 49 grados en lugares como Sicilia y Canadá, y termómetros superando los 40 grados en Mallorca y en Sant Joan de Labritja: «Si nos quedamos con la anécdota, es posible que el verano que viene las temperaturas no sean tan altas y entonces consideraremos que el calentamiento global no es para tanto. Tenemos que quedarnos con las tendencias de fondo».

Y lo que marcan estas tendencias no admite discusión, y es que las olas de calor van a ser más intensas, más frecuentes, y que tenderán a convertirse en la norma en lugar de la excepción: «Cuando la temperatura en conjunto sube, aunque sea moderadamente, la frecuencia de los extremos cálidos se dispara. Estamos en pleno cambio climático, lo que significa que la incidencia de las olas de calor irá en aumento. No se repetirá siempre, pero en los años sucesivos tendremos temperaturas muy incómodas».

Una situación que no sólo afectará a la salud humana, sino que también tendrá consecuencias en forma de incremento del riesgo de incendios y de la disminución de las reservas de los acuíferos: «Con el aumento de la temperatura, la vegetación absorbe y necesita más agua y, por tanto, los recursos hídricos tienden a reducirse. Esto será un problema muy serio para Baleares».

Las claves

Aguas más cálidas

La temperatura actual de las aguas en las Pitiusas es de 26,5 grados

Si sigue aumentando, no solo desaparecerá la posidonia sino que también otras especies marinas buscarán aguas más frías.

Cambio climático

Los datos acumulados en las últimas décadas confirman el calentamiento

Olas de calor como las vividas este verano con máximas de 40 grados en Sant Joan dejarán de ser fenómenos excepcionales.

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