Suscríbete

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Intrusismo

Las fiestas ilegales en mansiones de Ibiza proliferan con impunidad

El dj británico Damon Hess pincha hasta la mañana de ayer en una ‘villa party’ que burla la Ley de Actividades

Captura de pantalla con los dj protagonistas de la fiesta. D.I.

Un dato deja claro la proliferación de fiestas clandestinas este verano. La Policía Local de Sant Josep tuvo que intervenir en 148 incidencias por ruidos en viviendas en agosto de 2019, mientras que el mes pasado se multiplicó hasta 398. La cifra puede ser muy superior, puesto que muchas de las villas dedicadas a estos eventos cuentan ahora con salas insonorizadas para usar como discoteca.

De hecho, en Casa Lola, la más conocida de todas estas mansiones y que ha seguido en activo todo este verano, las denuncias vecinales no se han producido por la música, sino por la multitud de gente que se concentraba en la carretera de es Cubells tras acabar las fiestas. Y que haya personas en la vía pública a partir de las seis de la mañana no es una infracción.

El anuncio de la fiesta detalla que hay servicio de bar y que no se puede traer bebida de fuera. | D.I.

Los grupos de Whatsapp son una vía habitual para promocionar este negocio, también los de los taxistas pirata, que se convierten en cómplices indispensables. Los organizadores recurren a ellos para evitar la concentración de vehículos frente a la villa que den pistas. Los asistentes tampoco suelen conocer con antelación el lugar donde podrán continuar la noche, sino que se les suele citar en un sitio apartado para trasladarlos al evento.

A diario circula alguno de estos anuncios de villa parties, últimamente con la apostilla de que son con aforos limitados para evitar masificaciones que llamen la atención de vecinos y policía. Para recibir información más detallada, hay que ponerse en contacto en privado con el anunciante para lograr una de las entradas.

Una de las promotoras que se ofrece para conseguir acceder a la fiesta. | D.I.

Este lunes por la noche, una de las chicas más prolíficas en estas promociones, Charlotte, informaba de un «evento de lujo con famosos dj residentes» de la isla, a partir de las once de la noche del jueves y hasta las ocho de la mañana del día siguiente, a un precio de setenta euros.

Captura de imagen del Instagram del dj que actuó en la fiesta.

Captura de imagen del Instagram del dj que actuó en la fiesta.

Vídeo promocional

Ya en la madrugada del martes, en los mismos grupos de Whatsapp de la plataforma de taxistas pirata Ubiz, la publicidad añadía un vídeo grabado con dron de la mansión de lujo.

En esas imágenes aéreas se aprecia en algún momento un plano cerrado de la mansión, entre pinos, pero la mayor parte del spot se cubre con textos explicando las características de la fiesta: los clientes que paguen el tique, serán agregados a un grupo de Whastapp con los conductores a su disposición; la villa cuenta con una pista de baile subterránea y una zona chill out junto a la piscina; hay servicio de bar con camareros, seguridad y, además, se destaca que la actuación principal es la de Damon Hess, el dj residente del O Beach.

Por las imágenes del vídeo y la posición del sol, se adivina que se trata de la costa de Sant Josep. Hay un detalle que deja una pista para rastrear. La piscina está flanqueada por letras enormes que forman las palabras «Amor» y «Love».

Imagen aérea del chalé en el Puig Pelat. D.I.

Unas cuantas entradas que aparecen por la búsqueda ‘villa love’ en internet muestran esa misma piscina. La vivienda se encuentra a la venta por 3.200.000 euros y, en septiembre, se alquila desde 772 euros la noche, por un mínimo de cuatro días (3.594 euros, más la misma cantidad como fianza). Se encuentra apartada de las urbanizaciones cercanas, casi en la cima del Puig Pelat, entre Cala Carbó y Cala Vedella.

Sin autorización

Una fiesta con las características destacadas en el vídeo necesita, obligatoriamente, una licencia municipal. Consultado el Ayuntamiento de Sant Josep, confirma que la vivienda carece de un título que habilite esa actividad. Al tener conocimiento de la fiesta, anuncia que la Policía Local actuará el día de la convocatoria. Por su parte, el Consell de Ibiza informa de que la vivienda está dada de alta en el registro de viviendas turísticas.

El mismo jueves, en esos grupos de Whatsapp se reclaman conductores que quieran trabajar en la villa party de esa noche. De hecho, poco antes de la una y media de la madrugada de ayer, la Policía Local de Sant Josep recibe avisos de un vaivén de vehículos hacia el Puig Pelat.

Montar un dispositivo policial supondría dejar totalmente desatendido el resto del municipio, así que un oficial de paisano se dirige a la zona para realizar una inspección, al que luego se suma un coche patrulla vigilando a cierta distancia. El agente llega a las dos y veinte a la puerta de la finca, donde unas cuantas personas parecen ejercer funciones de seguridad. Entre la oscuridad y los muros de la entrada, solo se aprecia, a unos 30 metros, la parte trasera de un lateral la mansión.

Unos momentos después de que el oficial reclame la presencia de algún responsable, aparece una mujer que habla español. Se presenta como la hermana de la propietaria, que está llegando con retraso porque se ha topado con un accidente en la carretera. Esta mujer se queda estupefacta cuando el policía le muestra el vídeo de la fiesta difundido en las redes, asegura que es un montaje y que allí se celebra un cumpleaños.

El oficial de paisano espera en la entrada de la finca la llegada de la propietaria. J.A.C.

Tras unos minutos dando explicaciones, dice que la fiesta se debe a que su hermana regresa a Bélgica y que quería «juntar a todos» para despedirse. Una furgoneta VTC, que llega con seis pasajeros, retrocede por el camino tras darse cuenta de qué esta pasando. La mujer y la persona de seguridad que quedaba en la puerta también se refugian en la vivienda y emplazan al policía a la llegada de la propietaria.

Mientras, aparecen en la entrada tres jóvenes británicas que deben sortear la puerta por un lateral, junto a un pequeño precipicio. Al preguntarles si se acaba la fiesta, responden que es el cumpleaños de alguien de la familia, sin saber precisar el nombre ni el parentesco. Se van apresuradas.

Fiesta hasta las nueve

Llega la propietaria, dice que no es un cumpleaños, sino su despedida porque regresa a Bélgica. Asegura desconocer que la policía local ya hubiera estado la semana pasada por una denuncia por ruidos, como le informa el oficial, cuando la persona que se presentó como inquilina de la villa tampoco dejó acceder a la policía.

Tampoco sabía que pasan más de 30 minutos de las dos de la madrugada, hora límite de las reuniones entre no convivientes. El policía le pide autorización para entrar en el chalé para asegurarse de que no hay ninguna fiesta y, tras varias explicaciones, la deniega y se despide. Las viviendas turísticas gozan de inviabilidad de domicilio, así que se acaba la actuación policial antes de las tres.

Imagen de la fiesta de un vídeo del Instagram del dj.

Imagen de la fiesta de un vídeo del Instagram del dj. D.I.

A partir de las cuatro y hasta las nueve de la mañana, en las stories de Instagram del dj Demon Hess y de una de las promotoras que ofrecía entradas aparecen vídeos de una fiesta por todo lo alto en el interior de la casa. Se reconocen los cuadros y esculturas de los anuncios de Villa Love y también a alguno de los de seguridad. La gente está tan entusiasmada como en las imágenes de otra fiesta que colgaron el día anterior en una mansión similar.

Compartir el artículo

stats