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Turismo

Historia de la hostelería en Ibiza: un oasis familiar en el West End

El Tamesis Esports Cafe cumple medio siglo de historia y se mantiene como el bar más antiguo del viejo barrio de sa Raval de Sant Antoni

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Historia de la hostelería en Ibiza: Un oasis en el West End

El West End se ve vacío cuando, a las diez y media de la mañana, Toni Torres Boned, ya jubilado, espera con su hijo en el interior de su bar en la calle Vara de Rey. Han traído varias fotos para ilustrar el 50 aniversario del Tamesis Sports Cafe, pero la que les hace más ilusión no se encuentra expuesta sobre la mesa.

Toni Torres Boned con su hijo, Toni Torres García | V.MARÍ

Toni hijo saca su móvil y se le ve en la pantalla con los tres clientes más antiguos del bar. Él posa con su característico uniforme, que recuerda a la camiseta del Newcastle o la Juventus, pero es de árbitro de fúbol americano. A su derecha se encuentran Rex y Maria, un matrimonio de Liverpool, y a su derecha, un profesor universitario de Montreal al que en Sant Antoni rebautizaron como Jordi.

Toni, en el centro con unos clientes en los años 70. | D.I.

La imagen se tomó en el 2019 y no se ha podido repetir por la pandemia del covid. El canadiense viene a Sant Antoni desde hace 60 años, de mediados de abril a septiembre, y ahora tiene 90. «Él siempre ha venido a cenar todos los días aquí», detalla. El matrimonio de Liverpool, a los que han visitado varias veces, eran amigos de la familia incluso antes de que existiera el Tamesis, ya que Toni padre los conocía de su etapa en el extinto Toni’s Bar, donde comenzó a trabajar con 16 años.

Diez años después, en 1971, él y su hermano Pep inauguraban el bar que acababan de levantar con su padre, oficial de construcción. El edificio lo completan dos pisos donde vive parte de la familia. La historia del Tamesis se iniciaba también con Pepe, un camarero, ya fallecido.

«Aún pasaban carros por delante», recuerda el padre. Sant Antoni empezaba a despuntar como destino turístico, aunque solo había unos cinco locales en el barrio entonces conocido como sa Raval. «Estaba La Gitana, La Cueva, donde había música en vivo con guitarras, el Babaloo y uno que llevaba una extranjera». También existía, desde un año antes, el Music Bar, luego denominado Joe Spoon, que cerró el año pasado y cedió el testigo al Tamesis como bar más veterano de la zona.

La primera plantilla del Tamesis, con Toni a la izquierda. | D.I.

«A mi hermano no le acaba de gustar la hostelería, le tiraba más la construcción [era oficial, como su padre] y dejó el bar al cabo de unos años». En la parte posterior del edificio, la familia había construido el Hostal Tunís, también a comienzos de los 70.

«Además de turistas, entonces se hospedaban allí también muchos trabajadores de la construcción». Tras la muerte del padre de Toni Torres Boned, la familia se dividió las propiedades y él se quedó con el bar, que permanecía con el mismo espíritu inicial, mientras que sa Raval se iba convirtiendo en la zona de fiesta por excelencia y pasaba a conocerse como West End.

Una vida en el bar

En 1976, nacía Toni Torres García. «He pasado la vida en el bar. Gateaba entre las mesas y aquí aprendí a andar». Cuando ya podía corretear tras un balón, todas las puertas a pie de calle junto al bar le servían de portería imaginaria. «Por eso me duele cuando la gente solo habla mal del West End, porque también hay cosas buenas. Es mi barrio».

Su pasión por el fútbol y el resto de deportes salta a la vista. Todo el techo está completamente decorado con camisetas de los equipos más emblemáticos del mundo, mientras que las paredes lucen fotos de mitos como Muhammad Ali, Valderrama, Van Vasten, Beckembauer levantando la Copa Mundial de 1974 y, al lado, Maradona con la del 86.

Viajando por Estados Unidos, Toni hijo se enamoró de los bares deportivos, algunos de ellos casi museos, donde toda la jornada se emiten todo tipo de competiciones. Tras la reforma del bar, en 2001, poco a poco fue decorándolo sobre todo con imaginería futbolística, aunque también hay detalles para el baloncesto, tenis y rugby o fútbol americano.

Pasó de una pantalla para proyectar partidos a las cinco que, por la mañana, tiene dedicadas a las Olimpiadas. «Puedes gastarte todo el dinero que quieras en tu casa o en el mejor coche del mundo, pero si trabajas en la hostelería, no tendrás tiempo de sacarlo del garaje. Así que yo me dediqué a mejorar el negocio para estar a gusto con mis hobbies».

El proceso se completó hace cinco años, cuando cambió la fachada y completó la imagen actual del Tamesis, donde acuden muchos clientes que le piden las más diversas competiciones. En 2012, recibió una llamada de unos turistas que le preguntaron si iba a transmitir la final de fútbol australiano entre el QLD Queenslander y el New Southwales.

Eran las once, acababa de abrir y el partido empezaba en una hora. De repente, aparecieron 60 australianos que venían de los sanfermines y se hospedaban en sa Cala. Pero si hay una vivencia que le tocó la fibra sensible fue el detalle que tuvieron un grupo de clientes habituales de Manchester, de los muchos que «ya son de la familia». Toni es culé, pero, al igual que esos mancunianos, tiene querencia por el United.

United vs Liverpool

Hace dos años, le regalaron una entrada para asistir al gran derbi del noreste de Inglaterra que se disputaba en Old Trafford y que ganó el Liverpool. Fue con su camiseta de Eric Cantona. «Allí los partidos son de otra dimensión y empiezan en el pub tres horas antes, por eso juegan los partidos tan pronto». «Mis amigos se portaron de maravilla, como señores, incluso se rebajaron a acompañarme a Liverpool para visitar Anfield, una cosa que ellos nunca hubieran hecho», bromea.

Estos días, en el Tamesis van sobrellevando la temporada. «La gente tenía muchas expectativas, pero yo pensaba que no iba a ser tan bueno como decían», subraya. Como todos los veranos, abrirá a diario, hasta noviembre, desde las once de la mañana y ahora hasta la una de la madrugada. En invierno abren los fines de semana. «Somos un bareto de barrio con familias y turistas que vienen cada año. Para mí este es el espíritu real de la isla, y no un beach club donde la gente va a hacerse selfies para ver cuantos likes le dan».

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