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Música Clara Peya Pianista y compositora

Clara Peya: «En este país tenemos las artes en general muy olvidadas»

La pianista y compositora catalana, con un prolífico currículum con tan solo 35 años, actuará este fin de semana por primera vez en las Pitiusas, hoy en el festival Nits de Tanit del Consell de Ibiza y mañana en las fiestas de Sant Jaume de Formentera

Clara Peya en una de las imágenes promocionales de su último trabajo, ‘Perifèria’. SÍLVIA POCH

La pianista y compositora catalana Clara Peya lleva de gira con su nuevo álbum, ‘Perifèria’, desde febrero. El jueves dio un concierto en Cádiz y hoy viajará a las Pitiusas. Tiene dos citas musicales en las islas, la primera será esta noche a las 22 horas en el festival Nits de Tanit, que organiza el Consell de Ibiza en el exterior de la sede de la UIB en la isla. La segunda será mañana a las 22 horas en las fiestas de Sant Jaume de Formentera, en el patio de sa Senieta de Sant Francesc. Éstos serán sus dos primeros conciertos en tierras pitiusas. De eso, de su nuevo trabajo y de lo que supone para ella la música y el arte en general habló ayer por teléfono con Diario de Ibiza.

La pianista y compositora catalana tiene un prolífico currículum con tan solo 35 años. | SÍLVIA POCH

Para el público pitiuso, que ha estado meses sin poder disfrutar de conciertos en vivo, actuaciones como la suya significan mucho. ¿Para usted qué supone tocar por primera vez en Ibiza y Formentera?

Ir a Ibiza y Formentera siempre es un regalo. La verdad es que son parajes en los que es muy bonito tocar, primero por la belleza del espacio. También es verdad que llevamos un julio superajetreado con muchos bolos y estamos acabando el mes como podemos. Piensa que ahora estamos en Cádiz, mañana (por hoy) nos vamos para actuar en Ibiza y Formentera y luego la semana que viene a Gran Canaria y viajar en pandemia, con el tema de las PCR y demás tiene sus movidas.

No para desde que presentó su nuevo trabajo ‘Perifèria’. ¿Pero, cómo le fue profesionalmente en 2020 tras estallar la pandemia?

El año pasado fue muy duro porque nos anularon un montón de conciertos. También yo tengo la suerte de que al tocar el piano podía hacer conciertos de pequeño formato y eso, la verdad, me salvó el año, porque los de gran formato se anularon todos.

¿En los conciertos programados en Nits de Tanit, en Ibiza, y dentro de las fiestas de Sant Jaume de Formentera se ceñirá a los temas de su nuevo álbum?

Sí, presentaremos ‘Perifèria’.

En este disco, sus canciones las interpreta el vocalista Enric Verdaguer. Además de él, ¿le acompañarán otros artistas como Alba Molina y Ana Tijoux, que han colaborado en el tema ‘Mujer frontera’?

Vamos a estar los mismos músicos que grabamos el disco. En cada bolo llevo a una cantante diferente y nunca adelanto el nombre. La gente va al concierto y no sabe a qué intérprete se va a encontrar, creo que es una sorpresa guay. También intento mostrar sobre el escenario cantantes diversas, desde gente reconocida a gente que empieza.

¿De qué periferias habla su nuevo álbum?

Este trabajo habla de cómo cualquier núcleo necesita de su periferia para vivir. Habla de los márgenes, de los espacio vaciados, de los espacios sin luz y sin altavoz, de los rostros que no se ven, de los nombres propios que desconocemos y también habla de las periferias emocionales.

¿Cómo definiría el estilo musical de ‘Perifèria’?

No me gustan las etiquetas, pero diría que es pop elegante.

Eligió para grabar este disco un piano de pared y esa elección entiendo que tiene un sentido...

Sí, tiene un sentido también a nivel de concepto. Estamos hablando de periferias. El piano es el instrumento más elitista que existe y el piano de pared se utiliza para estudiar y nunca en los conciertos. De alguna manera tocar un piano de pared con sordina habla de todas las personas o todas las situaciones que constituyen la voz silenciada, la que no tiene altavoz.

¿A quién da voz en su tema ‘Mujer frontera’?

‘Mujer frontera’ ha sido concebida para generar beneficios para la asociación Jornaleras de Huelva en Lucha, que se dedican a intentar garantizar las necesidades básicas de las trabajadoras de los frutos rojos, que son personas migradas sin papeles que de alguna manera sustentan la cadena alimenticia en toda Europa. Y de eso va ‘Mujer frontera’ y esta es la colaboración que hemos hecho para recaudar fondos para este colectivo.

Hablemos de mujeres y de igualdad. ¿Existe todavía mucho machismo en el mundo de la música y en el del piano, en concreto?

Claro que sí, en éste y en todos, es sistémico y, por tanto , existe en todas las áreas de la vida, en la música también y es algo que intentamos combatir, pero es muy complicado. De alguna manera hay que poner mucha conciencia desde todos los ámbitos, porque ya no es solo quién programa, sino a quién se programa, cuál es el discurso que emite desde el escenario, cómo usa su altavoz... Porque de alguna manera, si usamos la música para conseguir una transformación social, es muy importante lo que dicen las artistas, sobre todo las que tienen mucho altavoz.

Lleva quince años de carrera profesional. ¿No ha notado un cambio a mejor respecto a sus inicios?

Es algo que está a la orden del día, de lo que se habla mucho, pero que cuesta llevar a la práctica. También te diré que cuando empecé yo no tenía conciencia de esta situación. Me di cuenta mucho más tarde de que lo que yo sufría era una presión por cuestión de género.

Compone la música y la letra de sus temas. La letra le permite concretar su mensaje, pero también le pone límites...

Por eso sigo dos líneas, la de música con letra y la que es solo música. Si usas el arte para la transformación social y quieres decir cosas concretas, la letra te ayuda mucho porque todo lo que es abstracto es más complicado que llegue al público.

¿Cómo es posible que odiando el piano cuando era niña acabara siendo pianista?

Soy inconformista y todo lo que es obligación a mí, de entrada, no me gusta. Soy reactiva y si a mí me obligaban a hacer algo esa cosa no me interesaba. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que sí me interesaba mucho el piano y que lo que me pasaba es que no me gustaba la manera en la que me lo enseñaban, de una forma mucho más académica. Pero la exploración artística te da mucha libertad y, en mi caso, directamente, ha dado sentido a mi vida.

¿Y por qué el piano y no otro instrumento?

Hace tanto tiempo que toco el piano que forma parte de mí. Yo no elegí tocarlo, pero las cosas han sido así. No sé qué instrumento hubiera elegido, pero estoy supercontenta de que haya sido el piano.

Toca de memoria ¿Le cogió manía a las partituras en los tiempos que estudiaba piano?

Hace doce años que no abro una partitura y ahora mismo no sé si podría.

¿Qué opina del valor que se le da a la música en España en el currículum educativo y de la forma en la que se imparte?

Me parece que en nuestro país tenemos las artes en general muy olvidadas y estamos muy poco conectados con la música, el cuerpo, la danza y con cualquier tipo de expresión artística, cuando lo que hacen es generar pensamiento crítico. Cuanto más en contacto con el arte estás más en contacto con la libertad estás. En mi opinión, es muy necesario para saber quién eres y lo que quieres y lo que no.

¿Opina entonces que no interesa dar más peso al arte por su papel para generar pensamiento crítico?

Precisamente. No interesa que seamos personas críticas, está clarísimo.

Es cofundadora con su hermanan Ariadna Peya de la compañía de teatro, danza y música ‘Les Impuxibles’. ¿Qué le aporta esta mezcla de disciplinas?

Para mí todas las artes escénicas son muy potentes. El cuerpo es una herramienta con mucha fuerza y que está muy olvidada en el sector de la música. La investigación teatral te permite cosas que la música no te deja hacer. Me encanta mezclar las disciplinas y me encantan los espectáculos multidisciplinares.

Recibió en 2019 el Premi Nacional de Cultura, que otorga la Generalitat de Cataluña. ¿Se esperaba un reconocimiento como éste?

Me sorprendió, pero no tanto porque yo soy una cuota. Soy una chica y soy activista, pero soy catalana y toco el piano clásico. Por tanto, parece que se han arriesgado, pero no, yo no dejo de venir de una familia de clase media y de haber tenido una carrera como pianista clásica, que eso está bien valorado dentro de la cultura establecida. Si hubiera sido una cantante de rap, o hubiera venido de otra familia no me hubieran dado el Premi Nacional. Pero estoy contenta porque a mí este galardón me sirvió para hacer un discurso potente y reinvertir ese dinero en cultura crítica.

¿Qué piensa usted de las cuotas?

Para mí, de momento, son necesarias. Pero una cosa son las cuotas y otra los festivales de mujeres. A mí el hecho de que haya ciclos de mujeres no me interesa. ¿Por qué no hay un ciclo de hombres? Lo que necesitamos es que las mujeres estén en los escenarios igual que los hombres, no de forma especial,porque en realidad, es discriminación positiva. Tienen que estar y punto, tenemos que tener referentes femeninos.

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