Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Territorio

La urbanización dispersa de Sant Josep ocupa seis veces más suelo que la ciudad de Ibiza

La Fundación Ibiza Preservation cuenta ya con una cartografía detallada sobre los usos del suelo de estos dos municipios y prevé ampliarla a toda la isla en 2022

Vista parcial de Vila con Can Cantó, la rotonda de la avenida de España y parte de ses Figueretes.

Vista parcial de Vila con Can Cantó, la rotonda de la avenida de España y parte de ses Figueretes. Fabián Rivero

Que el municipio de Vila representa un modelo urbanístico compacto y el de Sant Josep es más laxo, disperso, resulta una obviedad. Sin embargo, quizá sorprende más la gran diferencia de consumo de territorio de estas dos zonas: las urbanizaciones dispersas de Sant Josep, ubicadas a lo largo de la costa, y los núcleos rurales ocupan «seis veces más» superficie que el denso núcleo urbano de la capital de Ibiza cuando, en cambio, en el municipio josepí se aloja casi la mitad de la población.

Esta es una de las conclusiones que se obtiene del avance de la primera fase del proyecto ‘Cartografía digital de la ocupación del territorio de Eivissa 2018’ encargado por la Fundación Ibiza y Formentera Preservation al Observatorio Socioambiental de Menorca (Obsam). Este proyecto, presupuestado en 93.000 euros, cuenta también con la colaboración del Consell de Ibiza, que aportará una cuantía de 14.500 euros. 

Sobre la ortofotografía de 2018, la más actualizada, el equipo del Obsam, dirigido por el menorquín David Carreras, ya ha elaborado la cartografía sobre la ocupación del suelo de los municipios de Vila y Sant Josep. En una segunda fase, que se espera culminar a finales de 2022, se prevé que esté lista, con una interpretación preliminar de los datos, la cartografía del resto de la isla. 

J. A. Riera Kate Benyon-Tinker, de la Fundación Ibiza Preservation y, en la pantalla, David Carreras.

«Es un proyecto muy ambicioso: la elaboración de una cartografía con un nivel de detalle nunca visto y que aportará una información fidedigna que puede servir para innumerables asuntos, como la adopción de decisiones políticas», indicó Inma Saranola, coordinadora del Observatorio de la Sostenibilidad de la Fundación Ibiza y Formentera Preservation.

Carreras explicó ayer, en la presentación de la primera fase del proyecto, que la cartografía elaborada distingue cubiertas modificadas (las de uso agrario, fundamentalmente), artificiales (urbanización y zonas desarrolladas) y naturales. Con la ayuda de trabajo de campo, se distingue y clasifica el tipo de cultivos y de bosque.

El área con una urbanización más compacta de la capital de la isla alcanza una superficie de 146 hectáreas

decoration

El director del proyecto destacó el nivel de detalle de la cartografía (1:5.000 es la escala) con una unidad mínima de 500 metros cuadrados (un círculo de 25 metros) y, en suelo urbano, se clasifica cualquier construcción o elemento a partir de una superficie de sólo cuatro metros cuadrados.

La cubierta artificial de todo el municipio de Vila (sumando también las áreas residenciales más dispersas del extrarradio, polígonos industriales, carreteras y otros elementos), con un total de 473 hectáreas, es tres veces inferior a la de Sant Josep (1.508). El área con una urbanización más compacta de la capital de la isla alcanza una superficie de 146 hectáreas, mientras que las urbanizaciones dispersas de Sant Josep ocupan (también los núcleos rurales) 860 hectáreas.

«Es esencial para saber hacia dónde queremos ir»

El vicepresidente primero del Consell y responsable del área de Territorio, Mariano Juan, destacó ayer en la presentación del proyecto que esta cartografía es «esencial» no sólo para «saber dónde estamos» sino, sobre todo, para «saber hacia dónde queremos ir». En este sentido, Juan indicó que la cartografía actual procede de «fuentes muy dispersas y con poco detalle». «Nunca se había tenido como ahora de la parte sur de la isla [Vila y Sant Josep] un arma de diagnóstico y planificación de cara al futuro», resaltó.

También destacó que, ante la falta de una herramienta de estas características, la población «se guía por sensaciones, emociones o lo que ve en su entorno, pero no por datos fiables». «Incluso se planifica a golpe de decreto con poca base científica», dijo. Así, Juan indicó que esta cartografía puede servir para analizar, por ejemplo, «por qué se ha reducido la zona agraria y qué tipo de cultivos» y «si queda suelo industrial vacante», entre otras cuestiones.

De todos modos, en Sant Josep, la mayor extensión de territorio la ocupa una cubierta natural, con un 58% de la superficie del municipio. Se trata sobre todo de zonas boscosas de pinos y sabinas. El 32% se corresponde con zonas agrarias y el 10% de su territorio son cubiertas artificiales (urbanización y zonas desarrolladas, con casi 1.509 hectáreas). La superficie total del municipio es de 15.705 hectáreas. 

Ses Feixes de Vila

En el caso de Vila, con una superficie total de 1.128 hectáreas, la mayor parte (el 42%) se corresponde obviamente a cubiertas artificiales (473 hectáreas). Le sigue, con un 35%, la zona natural y el 23% la modificada (agraria). Entre las zonas naturales destaca por «su singularidad», según destaca el estudio cartográfico preliminar, la zona húmeda de ses Feixes, que ocupa un 5% de la zona natural del municipio. El resto se corresponde con la zona boscosa, de pinos jóvenes, de la zona de Cas Mut afectada por el incendio de hace años. Las cubiertas agrarias que más predominan en el municipio de Ibiza se corresponden con campos y zonas de pasto en estado de abandono (68 hectáreas de superficie).

Otro dato curioso que arroja este primer análisis de la cartografía de las cubiertas del suelo de Vila y Sant Josep es el incremento del consumo de territorio. En Sant Josep, se ha clasificado un total de casi 70 hectáreas (el 4,6% del total de la cubierta artificial) como zona de construcción, fundamentalmente por las obras de ampliación de las urbanizaciones de la costa oeste y, en menor medida, por las obras del aeropuerto. Hay que tener en cuenta que esta cartografía se corresponde con la fotografía aérea de 2018. Ese año, en Vila se identificaron sólo 2,4 hectáreas (el 0,5% de la cubierta artificial) en obras.

Compartir el artículo

stats