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Sanidad

La música de la ‘playlist’ del Hospital Can Misses

Profesionales de varios servicios del Hospital Can Misses explican cómo y para qué emplean la música en su trabajo diario. Música relajante, rock, pop español y blues suenan en los quirófanos, las consultas, los despachos y la lavandería del hospital

Marta Bombardó, en su consulta. | JUAN A. RIERA

Marta Bombardó, en su consulta. | JUAN A. RIERA

Sonido de agua y pajaritos mientras se micropigmenta un pezón a una mujer que ha pasado por una mastectomía, contonearse con ‘Jerusalema’ para doblar las sábanas, polifonías medievales para escribir, que suene B. B. King durante una operación o la voz de Robe Iniesta acompañando los dolores de parto. En el Hospital Can Misses nunca falta la música.

Extremoduro sonando en el paritorio del Hospital Can Misses. La voz de Robe —«ojalá que se llame Amapola, que me coja la mano y me diga que sola no comprende la vida...»— acompañando los dolores de parto en una de las salas de dilatación. No es ficción. No es una escena de una película de Álex de la Iglesia. Es una secuencia real. Vivida por las matronas del hospital público de Ibiza que acompañaban a una familia en el alumbramiento de su bebé, que incluyó el ‘Si te vas’ de la banda española en la playlist para ese momento tan importante de sus vidas, recuerda Judit Català, matrona de Can Misses, que reconoce que este tipo de temas no son los que más suenan en el paritorio.

Pilar González, en la lavandería del Hospital Can Misses con uno de los altavoces. | JUAN A. RIERA

«Tenemos un ordenador en las salas de dilatación con carpetas con varios tipos de música, para todos los gustos: relajante, reguetón, rock...», indica. Las familias, una vez allí, pueden poner la música que les apetezca. Si quieren. Porque si bien hay quienes llevan, incluso, la música preparada desde casa —«algunas traen ya la lista de reproducción y hasta un altavoz»—, también las hay que lo último que quieren, en ese momento, es escuchar algo. «Pueden hacer lo que quieran. Escoger lo que quieran en cada momento. Durante el parto hay fases en las que va bien algo más relajado, lírico o mantras, pero también otras en las que necesitas que te den más energía», indica la matrona, que explica que usan la música en los partos, si la madre quiere, para «dar más calidez» a un espacio «despersonalizado» como es el hospital, pero también como forma «no farmacológica de alivio del dolor». La música anima a la mujer a moverse, lo que ayuda a que el bebé se encaje. Aunque no es lo normal alguna ha llegado, incluso, a bailar al son de la música.

Asunción Pérez. | ASEF

Asunción Pérez. | ASEF Marta Torres Molina

«Algunas incluyen la música en su plan de parto», comenta Asunción Pérez, que hasta hace poco era matrona de Atención Primaria en Santa Eulària. «Tenemos ya carpetas, pero normalmente es música sin voz», comenta la matrona, que señala que en la consulta o en las sesiones de relajación suele usar «música tranquila, con voces femeninas o suaves o música clásica de piano». Acostumbra a ponerla flojita. En la sala de partos, explica, suelen pedirle «algo así», calmado. Y ha puesto, en ocasiones, temas de Levi Patel.

Judit Català. | T. ESCOBAR

Música en el quirófano

«La música que escuchas en el quirófano no la eliges», afirma Rodolfo Moreno, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital Can Misses, que explica que, en las ocasiones en las que se opera con música, ésta la suele prender una de las enfermeras o los anestesistas, tratando de que les guste a todos los que están en ese momento en el quirófano. O que, al menos, no les disguste. No se pone siempre. «En procesos ambulatorios, que son estresantes para los pacientes, la música ayuda a rebajar la angustia», indica. En operaciones más complicadas y largas sólo hay música «cuando están transcurriendo sin imprevistos», con el objetivo de que el proceso se haga «más ameno». Lo que más suena en el quirófano del servicio es «pop suave». «Si alguna canción a alguno no le gusta nada y protesta, pues lo dice y se pasa a la siguiente», comenta Moreno, que detalla que se suelen poner listas personales de reproducción de Youtube o de Spotify. El quirófano de Obstetricia no es el único en el que suena la música. Uno de los oftalmólogos también tiene la costumbre de operar con música.

Rodolfo Moreno, con el transistor que tiene en su consulta. | FOTO DE ASEF

Algunas familias llegan al paritorio con listas de reproducción musicales para poner mientras dan a luz

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En su despacho, el jefe de Ginecología de Can Misses es libre para elegir qué bandas y artistas le acompañan en sus jornadas de trabajo administrativo y de gestión: «Ahí sí escojo yo», comenta el ginecólogo, al que le gustan especialmente el pop y el rock progresivo. Además del transistor, escucha Pink Floyd, Genesis, Van Morrison, Oasis, Madrugada, Love of Lesbian, León Benavente, Johny Cash... A todos ellos los escucha tanto en el trabajo como en su vida personal, mientras practica deporte «Aquí alguna vez también escucho blues clásico, como B. B. King o John Lee Hooker», indica. Suele hacerlo en streaming —«es mucho más cómodo y tienes la ventaja de la rapidez y la inmediatez»—, aunque le gusta tener los soportes físicos y en casa conserva una colección de vinilos.

Neydi González comienza la jornada con música relajante. | JUAN A. RIERA

El pop de la lavandería

La lavandería del Hospital Can Misses suena a pop. A radiofórmula, en concreto. «Ponemos la radio, porque es música muy variada. Somos de nacionalidades diferentes y así siempre hay algo que le gusta a cada una», explica Pilar González, una de las trabajadoras, que explica que desde que se incorporó al equipo de lavanderas la música «siempre» las acompaña en sus jornadas laborales. Disfrutan especialmente las más animadas y confiesa que, con algunas, es inevitable tararear e incluso, menear un poco las caderas mientras se afanan con sábanas y toallas. Es lo que les ocurre, indica, cada vez que por los altavoces del equipo de música que tienen en la sala principal, suena la popular ‘Jerusalema’.

Maria Costa, escuchando The Dø en su ordenador. | JUAN A. RIERA

Pilar está contenta con la música de la lavandería. Es, más o menos, lo mismo que escucha habitualmente, fuera del trabajo. A ella se le disparan las cuerdas vocales cuando pinchan temas de Pablo Alborán o Shakira. Es lo mismo que escucha en su casa. Además de música electrónica, que es lo que le gusta a su pareja. «Yo no entiendo nada, pero bueno, a mí lo que me gusta es el pop y la música andaluza tipo rumbita», indica.

A pocos metros, también en el servicio de lavandería, pero en las oficinas, Neydi González escucha música de relax. «Melodías curativas para calmarme», explica la administrativa, que indica que estos sonidos de paz son los que escucha cuando comienza la jornada laboral. Con un objetivo muy claro: centrarse y olvidarse un poco de todo lo de fuera. «Cuando llego enciendo el Youtube», confiesa. Estas listas de reproducción le aparecen directamente ya en los buscadores.

En el quirófano, quienes se encargan de poner la música son las enfermeras o los anestesistas

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«Así como avanza la jornada va cambiando mi estado de ánimo y ya voy poniendo otras cosas. Jazz, blues, soul, reguetón...», indica Neydi. Eso sí, cuando afronta tareas para las que necesita más concentración regresa a los sonidos de la naturaleza. Comparte el despacho con la responsable del servicio, así que a veces escucha la música a través de los altavoces y otras, de los auriculares. «Trabajar con música me alegra la vida», señala la administrativa, que cuando necesita un «subidón» escucha a Bob Marley. Fuera del trabajo es mucho más ecléctica. Con sus hijos adolescentes descubre nuevos grupos y músicos y también lo que más triunfa en Tik Tok y con su marido —«muy abierto de gustos musicales»— desde rancheras a Nino Bravo.

Agua y pajaritos en la consulta

Las primeras veces que Marta Bombardó, enfermera del Hospital Can Misses, micropigmentó pezones y areolas a mujeres a las que se había hecho una mastectomía, en la consulta reinaba el silencio. Enseguida, sin embargo, pensó que quizás una música tranquila serviría para relajar a las mujeres que se someten a este proceso.

«Probé con música relajante que busqué en Youtube. Sonido de agua y naturaleza», explica la enfermera, que siempre pregunta a las pacientes si les gusta. «Si alguna me dice que prefiere rock no tengo ningún inconveniente en ponérselo. Lo importante es que las ayude a desconectar», continúa Marta, que se pasa el día escuchando música. Especialmente con su hijo. Además, confiesa, ambos son bailarines y en casa es habitual verlos desmelenarse. Especialmente con las canciones de Queen. Una de sus favoritas, ‘I want t break free’. Eso sí, reconoce, lo alternan con otros grandes éxitos como ‘Soy una taza’.

En la consulta, durante las sesiones de micropigmentación, la música suena con bastante menos volumen que en casa. Hasta ahora no ha puesto nunca, a pesar de que es uno de sus discos favoritos y de que encaja muy bien con lo que suele poner a sus pacientes, ‘Tubular bells’, de Mike Oldfield. De momento.

La ‘play list’


Judit Català, matrona

‘Si te vas’, Extremoduro

‘River’, Leon Bridges

‘Fica tudo bem’, Silva y Anitta

‘Heartbreak Anniversary’, Giveon

Mantras para yoga y meditación


Asunción Pérez, matrona

‘Hold on’, HAEVN

‘Photograph’, Arcade Fire

‘Re-Stacks’, Bon Iver

‘Breathe’, Stanton Lanier

‘Run’, Ludovico Einaudi


Rodolfo Moreno, jefe de Ginecología y Obstetricia

‘Days like this’, Van Morrison

‘Club de fans’, John Boy


Neydi González, administración de lavandería

‘Don’t stop me now’, Queen

‘Sunny morning’, Peter B. Helland


Pilar González, lavandera

‘Jerusalema’, Master KG


Marta Bombardó, enfermera de cirugía plástica

‘Crazy’, Lara Price

‘Invitation to the blues’, Claudia Bettinaglio


María Costa, documentalista

‘Pax in nomine Domini’, Marcabru

‘El cap per avall’, Zoo

‘Despair, hang over and Ecstasy, The Dø

«Siempre». Es lo que responde Maria Costa, documentalista del Área de Salud de Ibiza y Formentera al preguntarle en qué momentos escucha música mientras está trabajando en el hospital. «Normalmente estoy sola en el despacho y siempre trabajo con música», continúa. Lo que sale de los altavoces de su ordenador no puede ser más variado. «No tiene nada que ver un tema con otro. Depende de cómo me dé», reconoce. Así, tanto puede escuchar música medieval de trobadores y polifonías, que la ayudan a concentrarse, como un grupo valenciano de rap, música electrónica, folk o música instrumental de otras épocas.

«Lo que escucho varía mucho. Depende del día. Que hace sol, pues me apetece escuchar algo enérgico. Que me tengo que concentrar para redactar en código para web, pues algo animado con letra, y si tengo que escribir, pues música intrumental, tranquila, con lo que me pueda concentrar», señala María, que también es música. «Los ciclos hormonales también me afectan mucho», confiesa la documentalista, que juega con la música para compensar sus estados de ánimo durante la jornada laboral. Si un día está más desanimada busca temas que le den «marcha».

Le gusta conectarse a Youtube porque le sirve para descubrir grupos y músicos: «De repente escuchas algo que te sorprende, piensas ‘qué chulo’, y te lo apuntas para profundizar más tarde». Otras veces prefiere ponerse los cascos y entrar en Spotify. «Eso sólo cuando me apetece escuchar algo muy concreto. Si no, pongo Youtube y dejo que vaya pasando», indica la documentalista, a la que le gusta especialmente tener como «hilo musical» las listas de ‘Pista de baile’, de Radio Clásica.

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