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El relevo de la tradición en la cuchillería de Ibiza

Xicu Rocha fabricó su primer cuchillo de manera autodidacta a los 14 años y, con 19, se tituló como maestro en Toledo

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El relevo de la cuchillería de Ibiza Vicent Marí

«Todos mis cuchillos afeitan», asegura Xicu Rocha. Con su gesto sonriente, parece que está bromeando. Pero pasa el filo de una cutxilla matancera por su antebrazo, que queda perfectamente rasurado. «Está un poco oxidada porque está hecha con acero al carbono, pero tiene la ventaja de que el corte dura mucho más», destaca. La pasa un momento por el disco afilador y queda impoluta, con los característicos grabados a ambos lados de la hoja, que hacen aún más complejo todo el proceso.

El relevo de la cuchillería de Ibiza Josep Àngel Costa

En cambio, para las cuchillos de cocina, su otra gran especialidad, utiliza acero inoxidable 440c. A Rocha le conviene el auge de la figura del chef, ya que le reporta encargos de los cocineros que desean una herramienta personalizada como marca de la casa. Entre los últimos trabajos, que guarda en su taller de Port des Torrent, destaca incluso un santoku japonés, «ideal para cortar tiras de sashimi». «Pero un cocinero solo te va a pedir uno o dos cuchillos», se resigna, porque sus piezas artesanales son para toda la vida.

Imagen de una cutxilla matancera fabricada por Rocha, con los característicos grabados a ambos lados de la hoja que requieren de gran complejidad técnica v. marí

Su gran sueño, sería dedicarse exclusivamente a la elaboración de cuchillos, pero tiene claro que esta debe ser una actividad complementaria. A sus veinte años, se topa con que no puede continuar su formación con un grado superior en forja y herrería, así que ha tenido que conformarse con uno de ebanistería.

Formación

El año pasado se tituló como maestro cuchillero en la escuela de herreros Ramón Recuero de Toledo, donde también estudió forja artística y tradicional. Previamente, había sido alumno de grado medio de esta especialidad en la Escola d’Art. Allí adquirió las bases del oficio con su primer gran referente, Nadal Marc, y tuvo una revelación con la cutxilleria tradicional ibicenca gracias a una visita del único especialista que quedaba en la isla, Joan Bonet.

«Trajo sus cutxilles, impolutas, impresionantes, perfectas», recuerda aún admirado. «Me acerqué y, con mucha vergüenza, le dije que me llamaba Xicu y que me gustaría aprender a hacer cuchillos como los suyos». Bonet le dio su número y le invitó a su taller cuando quisiera, encantado de comprobar que su especialidad no se iba a perder con él. «Me considero su alumno, ha sido muy amable conmigo y sigo aprendiendo de él», agradece.

Inicios

Rocha cita con cariño a otro profesor que le ayudó a encaminar su formación. «Nunca he sido bueno en los estudios, me desconcentro en seguida y necesito estar todo el rato haciendo algo», explica. Estaba en tercero de la ESO en el IES Quartó de Portmany cuando su tutor, Paco Romero, le dio un gran consejo. «Me dijo ‘a ti te gustaría mucho trabajar con las manos’ y me habló de la Escola d’Art». Encarrilaba así una pasión que descubrió a los diez años, cuando su madre no le quiso comprar una ballesta en la Feria Medieval y, enrabietado, se la hizo él mismo con cuatro herramientas del garaje de su padre. «Le pillé el gustillo a calentar tornillos y plomos con el soplete y darles forma».

Sus cuchillos, forjados o por desbaste, pueden admirarse los sábados en el Mercat de Forada, donde le encanta explicar su oficio a todos los interesados. «Alguna vez me han preguntado dónde compro las hojas, como si solo las insertara en el mango, ¡pero si lo hago todo desde cero!»

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