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Margarita Fuster, una maestra de la alta costura de Ibiza

Más conocida como Margarita de Lis, esta popular modista ibicenca, que falleció el pasado febrero, es uno de los nombres propios que destaca en la exposición ‘Moda en Ibiza: coser y vestir’, con la que Adlib Ibiza rinde homenaje a sus orígenes

Margarita Ferrer Fuster, Neus Escandell y Lina Sansano posan junto a un diseño de Margarita Fuster Bonet, en la exposición 'Moda en Ibiza: coser y vestir'

Margarita Ferrer Fuster, Neus Escandell y Lina Sansano posan junto a un diseño de Margarita Fuster Bonet, en la exposición 'Moda en Ibiza: coser y vestir' J.A. Riera

Las raíces de la moda Adlib se hunden en un terreno muy fértil que abonaron durante décadas cientos de mujeres de las Pitiusas que dedicaron su vida a coser, tejer, bordar, teñir y planchar, lo que por entonces se conocía como ‘sus labores’. Ellas conforman el sustrato que permitió el desarrollo de una industria local, que hoy en día tiene una gran proyección internacional. La mayoría son personas anónimas, pero también hay mujeres que lograron hacerse un nombre en el sector mucho antes de que Smilja Mihailovic acuñara el término Adlib y la famosa frase ‘viste como quieras, pero con estilo’. A todas ellas les rinde un homenaje la muestra ‘Moda en Ibiza: coser y vestir’, organizada por el Museu Etnogràfic d’Eivissa en la Sala de Exposiciones de Santa Eulària de la calle Sant Jaume e impulsada por el Consell de Ibiza con motivo del 50 aniversario del primer desfile Adlib.

Margarita Fuster Bonet. Josep Buil Mayral ('Arxiu d'Imatge i So del Consell de Eivissa)

En esta exposición, que se clausura mañana, destacan algunos nombres propios como el de Margarita Fuster Bonet, popularmente conocida como Margarita de Lis, una de las modistas de alta costura más conocidas de Ibiza y «de las primeras que abrió una tienda prêt-à-porter de calidad en la isla», como explican la directora del Museu Etnogràfic, Lina Sansano, y la editora Neus Escandell, asesora de la muestra.

Chaqueta y vestido creados por Margarita Fuster, expuestos en una vitrina. J.A. Riera

A Margarita Fuster, que falleció el pasado 4 de febrero, poco antes de cumplir 91 años, le hubiera gustado, sin duda, ver esta muestra y comprobar cómo lucen los tres diseños suyos seleccionados para la ocasión. Hay una chaqueta estampada de seda. «La diseñó para mi tía Lina Juan Bufí para sus bodas de plata», explica la hija de la modista, Margarita Ferrer Fuster. También hay dos vestidos, uno marrón sobre un maniquí, de puntas de chantilly, de 1963, y otro azul, de puntas de guipur, de 1965, que está en una vitrina. Ambos los confeccionó para Clotilde Costa, una de sus clientas fieles. «Le hacía toda la ropa, desde que era pequeña», comenta Ferrer, señalando una fotografía en la que Clotilde Costa posa vestida con el traje que Margarita Fuster le hizo para su puesta de largo, en la Navidad de 1963.

Puesta de largo de Clotilde Costa, con un vestido hecho por Margarita Fuster. Foto J.A. Riera a una imagen de Foto Torres.

También hay otra imagen, en la que la modista de alta costura viste para su boda a Lina Juan Bufí. «Mi madre hizo los trajes de novia a toda la gente conocida de Ibiza», destaca su hija.

Margarita Fuster viste de novia a Lina Juan Bufí. Foto de J.A. Riera a una foto de la colección de Margarita Ferrer Fuster.

Nacida en Vila el 11 de marzo de 1930, Margarita Fuster empezó a coser con 13 años. Aprendió el oficio, primero, en el taller que tenía Vicenta Misses y en la casa de Carmen Matutes, una modista muy conocida de la época.

En aquellos años, la mayoría de las mujeres aprendían corte y confección en casas particulares y en talleres de Ibiza, siguiendo diversos métodos, el más popular era el Sistema Martí. Margarita Fuster amplió su aprendizaje fuera de las Pitiusas, pero no fue la única. «La mestra Cala, que nació en 1906, estuvo dos años en Barcelona para aprender corte y confección, pero 25 años antes que ella ya había mujeres en Ibiza que hicieron lo mismo», resalta Neus Escandell.

Fuster recoge de manos de la actriz María Luisa Merlo su título de Alta Costura. Foto cedida por Margarita Ferrer Fuster.

Margarita Fuster tuvo la oportunidad de aprender en la Ciudad Condal con Asunción Bastida, una modista de alta costura española con tanto renombre como Manuel Pertegaz con la que la ibicenca trabó una gran amistad.

Cuando tenía algo más de veinte años, Fuster abrió un taller en su casa, ubicada entonces en Vara de Rey, a la que iban muchas mujeres para que les confeccionara vestidos de gala y de boda. «Mi madre trabajaba día y noche. Era capaz de hacer un vestido en una jornada», asegura su hija. En 1963 abrió en avenida de España su primera boutique de prêt-à-porter, Modas Lis, que posteriormente trasladó a la Vía Púnica. «Además de esta tienda, en torno al año 2000 inauguró otra en Avenida de España, donde yo también trabajé», explica la hija de Fuster. En estos establecimientos vendían ropa de firmas tan conocidas como la francesa Rodier o Burberry . «Todas las marcas que ofrecía Lis las tenía en exclusiva en Ibiza», señala Margarita Ferrer. «Desde sus inicios el negocio de Fuster funcionaba como tienda-taller ya que algunas clientas le pedían que les diseñara y confeccionara algunas prendas. Además, ella y las modistas que le ayudaban hacían los arreglos de la ropa», explican Escandell y Ferrer.

«Todas las marcas que ofrecía Lis las tenía en exclusiva en Ibiza»

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Margarita Fuster viajaba con su hija a Barcelona y Madrid, e incluso alguna vez lo hizo a París, para asistir a desfiles y showrooms y, sobre todo, para comprar el género para cada temporada pensando siempre en aquello que le podría gustar a sus clientas. «Tenía muy buen ojo», asegura su hija.

Fueron varias las dependientas que atendieron las boutique Lis, la primera de ellas Lina Torres, «que es como de la familia», destaca Margarita Ferrer. Después estuvieron durante muchos años Eulalia Juan y Paquita Torres, además de las modistas Lina y Maria Juan. Margarita Fuster se mantuvo al pie del cañón «mañana y tarde» hasta que sus dos tiendas cerraron en 2009, cuando ella rondaba ya los 80 años. Y es que, como señala su hija, la modista ibicenca, además de elegancia, derrochaba vitalidad. El año pasado su propia hija y su sobrina Virginia Ferrer la entrevistaron siguiendo el cuestionario que les había marcado Neus Escandell. El contenido de esa entrevista se podrá leer en el libro que están escribiendo la editora y Lina Sansano.

La de Margarita Ferrer es una de la más de cien entrevistas que han hecho a diferentes personas del sector de la moda ibicenca, incluidas cosedoras, bordadoras, planchadoras y modistas. Como explica su hija, Fuster esperaba como agua de mayo que saliera publicada la obra, que está previsto que se presente en torno a «septiembre» dentro del programa de actos promovido para celebrar el 50 aniversario del primer desfile Adlib por el departamento de Promoción Económica y Empresarial y Cooperación Municipal del Consell de Ibiza.

A la espera del libro, para el que todavía las autoras no han escogido título, aquellas personas que quieran saber algo más de los orígenes de la moda Adlib tienen hasta mañana para visitar la Sala de Exposiciones de Santa Eulària, de 10 a 13.30 horas y de 16.30 a 19.30 horas. Allí podrán descubrir a modistas muy populares como Margarita Fuster, Catalina Costa Ramón, de Modas Ketty; y Antònia y Catalina Marí Ramón, conocidas como las mestres Cala.

"Semiluto y cretona", lo que se llevaba en los inicios de la moda Adlib.

En la muestra ‘Moda en Eivissa: coser y vestir’ hay expuestas varias prendas confeccionadas en los inicios de la moda Adlib que dejan patente que el blanco no era en aquellos primeros años su seña de identidad. «En los comienzos de Adlib no se llevaban ni la ropa blanca ni la puntilla, sino prendas coloridas y también el negro. La cretona y el semiluto era lo que por entonces estaba de moda», explican Neus Escandell y Lina Sansano. Para ilustrar esta información muestran algunas de las prendas exhibidas, entre las que hay diseños que, explican, pertenecen a La Rosa Negra, de Sant Antoni, «la primera boutique que hubo en la isla de Eivissa, que se abrió en 1960». Destacan en la muestra un pichi negro con una casa payesa en el pecho que data de los años setenta y una falda semiluto, que se llevó mucho entre los años 60 y 80. «Era ropa muy llevadera y transgresora», señala Escandell, antes de mostrar un vestido en blanco diseñado por Catherine Bouyssón, de Tip-Top que cosió Catalina Torres. En la exposición, además, está expuesto el primer vestido de comunión Adlib, de 1982, que creó Antònia Cala para su nieta Yolanda Montesa.

La muestra impulsada por el Consell, que se inauguró el pasado 8 de mayo y se clausura mañana, permite al espectador conocer los orígenes que inspiraron las primeras piezas de Adlib y descubrir, además, su conexión con las vestimenta tradicional ibicenca.

Diseños de los inicios de la moda Adlib. J.A. Riera

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