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Los bares de Baleares piden suprimir los límites horarios a partir del sábado 26

Solicita también que se reconsidere cuanto antes la apertura de los locales de ocio nocturno porque «se podrá controlar mejor la afluencia de la gente en las calles»

La Policía frustra un botellón en Vila el fin de semana pasado.

La Policía frustra un botellón en Vila el fin de semana pasado.

Las patronales de restauración exigen al Govern que suprima cualquier límite en el horario de bares y restaurantes, y que normalice ya la actividad de estos negocios a partir de la próxima desescalada que debe de entrar en vigor el día 26 de este mes, equiparando así la situación de las islas con las directrices fijadas por el Ministerio de Sanidad, según reclamó ayer el presidente de la asociación sectorial de CAEB, Alfonso Robledo. En este sentido, señaló que las actuales restricciones que pesan sobre su sector, obligado en estos momentos a cerrar a las 12 de la noche, y sobre los establecimientos de ocio nocturno, que permanecen cerrados, explican en buena parte el auge de los botellones que se están detectando, y ante los que reclama «actuaciones inmediatas».

Hay que tener en cuenta que el Ministerio ha optado finalmente por retirar de sus directrices los límites que había fijado inicialmente sobre la restauración, a la vista de la dura reacción contraria que habían generado en algunos gobiernos autonómicos, como el de Madrid. Sin embargo, y a la espera de la nueva desescalada que se negociará con patronales y sindicatos durante la próxima semana, en las islas estos negocios mantienen un horario límite en su actividad, que según el presidente de la sectorial de CAEB ha llegado el momento de suprimir para volver al tradicional, que en muchos casos es el de las 2 de la madrugada.

Desde esta sectorial de CAEB se reivindicó también que se permita recuperar la actividad en las barras de los bares y restaurantes, aunque manteniendo la distancia de metro y medio entre clientes y solo para el servicio de comidas, no para el consumo de bebidas alcohólicas.

Alfonso Robledo puso de relieve que en estos momentos bares y restaurantes están obligados a sacar de sus establecimientos a los clientes a las 12 de la noche, una hora en la que, especialmente en esta época del año, muchas personas se niegan a volver a sus domicilios u hoteles, lo que favorece el que se organicen botellones.

Por ello, defendió que es preferible que existan alternativas de ocio nocturno que sean más fáciles de controlar, como la que se puede ofrecer en bares, restaurantes e incluso en pubs, salas de fiesta y discotecas.

Además, el hecho de que se organicen esos botellones y que esas imágenes recorran Europa pone en peligro el que otros países mantengan la posibilidad de permitir los viajes a las islas sin restricciones, según se afirmó desde esta organización empresarial.

«Ley seca» en algunas zonas

Por todo ello, desde Restauración-CAEB se reclamó la adopción de medidas adicionales, como es implantar una «ley seca» que prohíba la comercialización de bebidas alcohólicas en los supermercados ‘low cost’ y por parte de vendedores ambulantes en lo que se considera las zonas «calientes» del turismo de excesos.

A ello se suma la propuesta de ubicar atalayas cada 500 metros en las zonas de primera línea de costa para que agentes policiales vigilen que no se organicen concentraciones de personas para celebrar los citados botellones. Desde esta patronal se lamentó que éstas actividades ilegales pongan en peligro los sacrificios realizados por la restauración a lo largo de toda la pandemia.

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