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Denegada una indemnización de 102.000€ por vertidos en el puerto

El Consell Consultiu considera que los daños que sufrió la concesionaria del puerto Ibiza Magna de Vila en agosto de 2018 son imputables a Abaqua pero no se acreditó suficientemente la cuantía de las pérdidas

Una barrera para contener el vertido de fecales en el puerto de Vila, en agosto de 2018.

Una barrera para contener el vertido de fecales en el puerto de Vila, en agosto de 2018.

El consejo de administración de la Agencia Balear del Agua (Abaqua), empresa pública dependiente de la conselleria balear de Medio Ambiente, ha rechazado el pago de una indemnización de 102.000 euros a la entidad Ocibar SA, antigua concesionaria de los pantalanes de Ibiza Magna, en la zona de es Martell del puerto de Ibiza por el perjuicio que le causaron los vertidos de aguas fecales que se produjeron entre el 20 y el 24 de agosto de 2018 tras una avería en un colector.

Abaqua ha rechazado, con el aval del Consell Consultiu, la reclamación del antiguo concesionario de este puerto deportivo al no haber acreditado la pérdida de ingresos que se produjo como consecuencia del vertido de aguas pestilentes durante varios días de agosto de 2018 en el espejo de aguas de sus instalaciones.

El Consell Consultiu, el máximo órgano de consulta jurídica de la Comunitat Autònoma, considera que los daños que alega la antigua concesionaria de Ibiza Magna son «imputables a la Administración» puesto que «se ha probado que los malos olores y las molestias alegadas tienen el origen único, inmediato y exclusivo en el vertido».

Ahora bien, el Consultiu considera que la concesionaria no acredita suficientemente la valoración económica de los daños que sufrió. En concreto, la documentación aportada por la entidad reclamante como prueba son cartas en inglés de queja de algunos clientes, artículos de prensa y los escritos remitidos a determinados usuarios de las instalaciones en los cuales se les informaba de que recibirían un descuento, aunque no se especificaban ni los días ni los criterios que se utilizaron para definir las cuantías, según el informe del Consultiu.

La propuesta de resolución de Abaqua destaca, en este sentido, que «llama la atención» el hecho de que se aplicase el mismo descuento pese a que el coste diario de los cuatro amarres beneficiados no es igual cuando sus dimensiones son idénticas. Así, el informe de Abaqua concluye que, por un lado, «no se produjeron cancelaciones de amarres ni tan solo se ha podido demostrar que durante los días 20 y 24 de agosto de 2018 estos no fueron utilizados por la concesionaria». «Lo que se hizo es aplicar descuentos a las dos entidades [...], contratos que tampoco se aportaron, lo cual obedecía a una política comercial de la empresa pero no a los daños directos sobre su patrimonio».

Abaqua sostiene que no se produjeron cancelaciones de las reservas de amarres de Ibiza Magna a causa de los malores olores

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Las supuestas pérdidas de la concesionaria de los pantalanes se presentaron con una hoja de cálculo en la que figuraban el nombre de los barcos, la fecha de reserva, las noches contratadas, la eslora y manga y la pérdida contabilizada, lo que obligaba a Abaqua «a hacer un acto de fe». No se aportaron documentos que acreditasen cancelaciones por los malos olores, pero sí correos de quejas de clientes.

Ratas y olor nauseabundo

En uno de ellos, el capitán de un barco expresaba su enfado por el mal olor, la presencia de ratas y por el hecho de que sus clientes, que abonaban 2.000 euros por pasar la noche en el barco, «no podían ni cenar en la cubierta por el olor nauseabundo».

La jefa del área de gestión de saneamiento de Abaqua explicó, en su informe, que la rotura del codo de una tubería (la que impulsa las aguas fecales desde la estación de bombeo del puerto hasta la depuradora) se produjo el día 20. Se tuvo que vaciar la impulsión y mantenerla seca durante los cinco días que duró la reparación, lo que provocó que se produjeran los vertidos en el puerto.

También señala que el día 18 se produjeron fuertes lluvias que desbordaron las alcantarillas municipales (no hay separación de pluviales) y provocaron que las aguas del puerto se llenasen de ratas, lo que no se podía achacar a la avería porque esta fue posterior

Cinco días de agosto con malos olores y ratas en el puerto

La rotura de una canalización que impulsa las aguas fecales de la estación de bombeo del puerto a la depuradora de Vila provocó vertidos en la zona de las barcas de Formentera y en los pantalanes de Ibiza Magna durante cinco días de agosto de 2018. Dos días antes hubo unas fuertes lluvias que desbordaron las alcantarillas y provocaron que las aguas del puerto se llenasen de ratas.

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