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Los aeropuertos en tiempo de covid: el tiempo de espera se multiplica por dos

Antes de la pandemia, el tiempo de espera en los aeropuertos en una hora punta rondaba los noventa minutos

Un grupo de personas en el aeropuerto de Ibiza, en una imagen de archivo.

Un grupo de personas en el aeropuerto de Ibiza, en una imagen de archivo.

Desde que estalló la pandemia los aeropuertos se ha transformado totalmente. Las escenas de pasillos vacíos, áreas clausuradas, negocios cerrados y accesos restringidos, solo para pasajeros con tarjeta de embarque, se alternan con picos en los que los viajeros se agolpan en colas interminables con papeles en manos unos, otros rellenando formularios en sus móviles y mostrando QR correspondientes a los controles sanitarios que se han impuesto por la pandemia.

La IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) acaba de alertar de que ese caos, como el de la foto del aeropuerto de Palma correspondiente a un momento puntual del pasado fin de semana, quince minutos, según Aena, en el que confluyeron una multitud de pasajeros de vuelos internacionales llegando a la isla, puede tornarse cotidiano.

La patronal de las aerolíneas considera "inaceptables" las demoras actuales y clama por certificados sanitarios estandarizados y digitales

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Si ese situación se observa en Son Sant Joan en un fin de semana en el que el aeropuerto operó 1.141 aterrizajes y despegues, ¿qué podría pasar si alcanzamos los ansiados mil vuelos que se rondan en temporada alta?

Antes de la pandemia, el tiempo de espera en los aeropuertos en una hora punta rondaba los noventa minutos, con todo el papeleo actual por los controles sanitarios se ha disparado a tres «inaceptables» horas. Tan solo con el 30% del tráfico precovid, según la gran patronal de las compañías aéreas, que representa a unas 290 aerolíneas, equivalente al 82% del tráfico aéreo mundial.

Aún así, coincidiendo con periodos vacacionales, como Semana Santa, con picos de grandes desplazamientos de viajeros por tráfico doméstico (residentes regresando de la península o las islas vecinas) o internacional (las vacaciones de Pascua de los alemanes en Mallorca), las aglomeraciones han sido más que puntuales. Si bien es cierto que en los aeropuertos de Baleares, como el resto, están asumiendo una situación sobrevenida para la que no estaba preparado. Pero también es verdad que ha pasado casi quince meses desde que convivimos con controles sanitarios en los aeródromos.

Las restricciones a la movilidad, los test covid obligatorios y la complicada situación epidemiológica no invitan a viajar. Pero llegan las vacaciones. Y la esperanza de que fluyan los viajes reside en los certificados digitales con los que probaremos que estamos vacunados, nos hemos hecho pruebas para no ser sospechosos de portar el virus o bien ya nos hemos recuperado de la covid-19. Ahí reside el problema, avisa la Iata, habrá certificados, en plural. Diversos, el de la UE, que como informa el Parlamento Europeo será digital o en papel. Sí, también un documento en papel. O el del Reino Unido y resto de países extracomunitarios.

Ocho horas por viaje

La patronal de las aerolíneas insta a que los gobiernos acuerden estándares de certificados digitales, dice Willie Walsh, director general de la IATA. Según sus cálculos, con un volumen de tráfico aéreo prepandemia, por la comprobación de los certificados de vacunación y las pruebas diagnósticas en papel se pueden llegar a esperas en los aeropuertos de hasta ochos horas por viaje.

La IATA exige que se adopten «rápidamente» procesos digitales con las credenciales de salud para viajar porque «nadie tolerará las horas de espera» para facturar o en los trámites fronterizos. Urge un acuerdo mundial.

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