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Urbanismo

El Consell de Ibiza prohíbe las discotecas y ‘beach clubs’ en Sant Joan para evitar problemas de movilidad

Sólo se permiten cafés concierto y música en los hoteles para un máximo de 200 personas

El alcalde, Antoni Marí, y el
vicepresidente del Consell,
Mariano Juan, ayer 
en Sant Joan. J.A.RIERA

El alcalde, Antoni Marí, y el vicepresidente del Consell, Mariano Juan, ayer en Sant Joan. J.A.RIERA

La prohibición de la actividad de discoteca, salas de fiesta y beach clubs en todo el municipio de Sant Joan ya está en vigor. La Comisión Insular de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Patrimonio Histórico Artístico (Ciotupha) del Consell de Ibiza aprobó recientemente de forma definitiva, después de casi tres años de tramitación (desde la aprobación inicial por parte del Ayuntamiento), una modificación puntual de las Normas Subsidiarias de Sant Joan que impiden la actividad musical en los establecimientos de ocio, según explicaron ayer en rueda de prensa el alcalde, Antoni Marí Carraca, y el vicepresidente primero del Consell, Mariano Juan.

Como excepción, se permite la actividad de café concierto, en cuyos locales autorizados puede haber música pero no zona de baile, siempre y cuando no haya viviendas encima. «Se trata de que haya música en vivo, no baile, con la gente sentada», indicó el vicepresidente del Consell.

La nueva normativa permite que los hoteles del municipio ofrezcan a sus clientes actividades musicales, siempre que no se exceda de un aforo de 200 personas. Asimismo, se especifica que los locales de juegos de azar, como casinos, y de apuestas deportivas se deben ubicar en parcelas de uso comercial.

Antoni Marí, alcalde de Sant Joan, durante un pleno. Toni Escobar

Actualmente en Sant Joan hay dos locales con licencia de café concierto, con viviendas en el mismo edificio, y «una pequeña discoteca» en el Port de Sant Miquel que, según el alcalde y el vicepresidente del Consell, no les afecta la nueva normativa. No hay ningún beach club, apunta Marí.

Antoni Marí recalcó que, con esta modificación de la normativa urbanística, «no se pretende ir contra nadie». Se trata de una acción preventiva para «tomar medidas antes de que comience» el desembarco de este tipo de turismo tan de moda en la isla.

El encaje legal de la medida

En este sentido, el alcalde subrayó que su gobierno apuesta por «el turismo tranquilo y familiar». «Sin entrar a criticar ni a descalificar a nadie por lo que hace o deja de hacer, nosotros consideramos que [la oferta de música] no es lo ideal para nuestro municipio», justificó el alcalde. «Buscamos cierta atracción, pero no al son de la música que marcan algunos», agregó, al tiempo que resaltó el paisaje y los valores naturales del municipio como un hecho que «diferencia» a Sant Joan con respecto a otras zonas turísticas.

"Es el municipio con menor densidad de población de la isla y la dimensión de sus carreteras y caminos no permiten llevar a cabo según qué actividades de manera diaria»

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El encaje legal de la prohibición de las discotecas y los beach clubs se basa en los problemas de movilidad que pueden generar la afluencia de gente a este tipo de actividades. Mariano Juan explicó que en este caso se ha aplicado «la figura de movilidad singular». Recordó, primero, que sólo se pueden prohibir determinadas actividades de forma excepcional por «razones de imperiosa necesidad o interés general».

En este caso, explicó el vicepresidente, «se ha estudiado que la movilidad que genera este tipo de establecimientos, a partir de 200 personas, suele ser de unos mil viajes, sobre todo en coche». «Esta movilidad perjudicaría al modelo urbanístico de Sant Joan. Es el municipio con menor densidad de población de la isla y la dimensión de sus carreteras y caminos no permiten llevar a cabo según qué actividades de manera diaria», señaló Juan, que también reconoció que la tramitación de «esta modificación ha tenido sus vicisitudes legales» (discusiones técnicas), pero finalmente se ha aprobado tal como había propuesto Sant Joan.

El vicepresidente abundó en que esta medida «asegura el futuro turístico» de este municipio, que se basa en «un modelo sosegado, tranquilo y familiar». Precisamente, Juan dijo que este perfil de turista «se podría ver perjudicado» por el ocio musical tan extendido en el resto de la isla, al tiempo que insistió en que «no se trata de un ataque al turismo». «Estamos convencidos de que esta es la línea a seguir», añadió el también conseller de Territorio.

Además, Mariano Juan apuntó «otro hecho diferencial» que explica también la adopción de esta medida en Sant Joan: los escasos recursos de los que dispone el Ayuntamiento, fundamentalmente de efectivos de la Policía Local, para ejercer un control sobre esta actividad. «Esta situación justifica que se haya adoptado este blindaje con respecto a otros municipios», destacó el vicepresidente. El alcalde agregó que, por esta circunstancias, es «importante tratar de «evitar la implantación indiscriminada de determinada oferta de ocio» en este municipio y que, por ello, había que adelantarse antes de que surgiera el problema.

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