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Arqueología

Nuevos restos arqueológicos en el aeropuerto de Ibiza

La ampliación del aparcamiento para 'jets' se tuvo que paralizar hace varios años por la aparición de importantes vestigios romanos

Nuevos restos arqueológicos en el aeropuerto | VICENT MARÍ

Nuevos restos arqueológicos en el aeropuerto | VICENT MARÍ

La construcción de un nuevo edificio destinado a aparcamientos frente a la terminal del aeropuerto de Ibiza ha sacado a la luz nuevos restos arqueológicos, después de los hallados en la obra para ampliar el parking para aviones privados en los terrenos situados entre la terminal y la carretera de ses Salines. Aeropuertos Nacionales y Navegación Aérea (AENA), que debe informar al Consell del hallazgo, ha declinado informar sobre este nuevo hallazgo, al parecer antiguas zanjas de cultivo.

Nuevos restos arqueológicos en el aeropuerto

El primer proyecto que diseñó AENA para la ampliación de la plataforma del aeropuerto de Ibiza que acoge las aeronaves del tráfico de aviación general ( jets privados, avionetas y los traslados hospitalarios y de emergencias) tuvo que ser revisado a finales de 2016 tras meses de negociación con el Consell de Ibiza porque preveía la eliminación de varios elementos patrimoniales ubicados en el terreno elegido para los trabajos, en la zona más próxima a la cabecera de pista que linda con la carretera de ses Salines.

Como ya publicó Diario de Ibiza a principios de 2019, en marzo de 2016, la institución insular aprobó la evaluación de impacto ambiental del proyecto en unos terrenos de 80.000 metros cuadrados para permitir el estacionamiento de 58 aeronaves.

En enero de un año más tarde, el Ministerio de Fomento dio el visto bueno definitivo al Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) del aeropuerto ibicenco, que incluía ya de manera definitiva el proyecto de ampliación de esta plataforma, presupuestado en 16 millones y que debía iniciarse ese mismo año para finalizar en 2019.

Restos romanos

El problema es que en noviembre de ese mismo año, días después de que se pudieran iniciar por fin los trabajos, los operarios descubrieron otro tipo de elementos históricos, pero en esta ocasión datados en el Bajo Imperio Romano, de alrededor del siglo IV d.C.

Las obras se paralizaron de inmediato. Se acordó acotar la zona en la que se hallaron los restos y se avisó a los responsables de Patrimonio del Consell para que visitaran el terreno.

Siguiendo las indicaciones del departamento de Patrimonio de la institución ibicenca, se llevó a cabo un «análisis geotécnico con georradar en la zona con el objetivo de delimitar el alcance de los restos», informaron entonces desde el Consell.

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