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Personas con discapacidad física piden el servicio de pisos supervisados en Ibiza

Un grupo de afectados intenta, a través de Aemif, poner en marcha este servicio inexistente en la isla y conectar con más personas interesadas que estén en la misma situación para llamar la atención de las administraciones para que aporten soluciones

Rares Constantin Popa se encuentra cada día con obstáculos que impiden su movilidad, como en esta imagen en Cala Nova. | JUAN A.RIERA

Rares Constantin Popa se encuentra cada día con obstáculos que impiden su movilidad, como en esta imagen en Cala Nova. | JUAN A.RIERA

Rares Constantin Popa tiene 27 años y está convencido de que la silla de ruedas en la que se mueve desde hace 12 años no tiene que ser un impedimento para lograr un mayor grado de independencia y autonomía personal en su vida. Al igual que otras personas que hayan sufrido, como en su caso, una lesión medular o sufren otro tipo de discapacidad física se siente discriminado. Por eso se ha planteado un nuevo reto, que consiste en lograr que las administraciones competentes monten en Ibiza un servicio de pisos supervisados para personas con discapacidad física, igual que existen piso tutelados para adultos con discapacidad psíquica.

« Se trata de que la gente con discapacidad física pueda tener intimidad y más autonomía» Rares Constantin Popa Joven discapacitado

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Para lograrlo, Rares Popa ha lanzado su propia campaña en busca de apoyos institucionales y privados. También contactó con la Asociación de Esclerósis Múltiple de Ibiza y Formentera (Aemif), que considera que la puesta en marcha de este servicio es «imprescindible», advierte su director, Ismael Vargas.

La vida de Rares cambió cuando tenía 15 años. Un día, saliendo de clase, cogió la bicicleta para volver a casa y sufrió un grave accidente que le dejó parapléjico. Entonces los médicos le dieron 15 días de vida, pero se equivocaron: «Aún sigo aquí... y vivo», comenta dejando caer una sonrisa.

Con esfuerzo y voluntad fue recuperándose y decidió seguir formándose. Logró terminar la ESO y un curso de auxiliar administrativo. Su proyecto de vida pasaba por «ganar dinero», como cualquier otro joven de su edad, para independizarse, pero su discapacidad se convirtió en un muro casi infranqueable. No encontró trabajo y optó a una plaza en la residencia de Can Raspall.

Sin intimidad ni independencia

Pero en ese entorno no se sentía a gusto, compartiendo habitación con otro usuario y «sin poder tener intimidad personal ni independencia real», recalcó.

Fue entonces cuando conoció a otro usuario que le explicó la opción de los pisos supervisados. Decidió recuperar esa idea, informarse y comenzar a reclamar un servicio que no existe en Ibiza pero sí en Mallorca: «Se trata de que las personas con discapacidad física podamos optar a un piso supervisado, para así tener más autonomía e independencia y que podamos tomar nuestras decisiones», insiste. Esos alojamientos deben también estar adaptados en sus accesos y en el interior (especialmente el baño) para personas con movilidad reducida.

Una persona en silla de rueda se dirige a una rampa. | TONI ESCOBAR

Con esa idea Popa terminó dejando Can Raspall y regresó a casa de sus padres, en es Canar, aunque reconoce que tampoco es la solución para él.

Eso le llevó a mantener una reunión con el director de Aemif, que se comprometió a plantear la creación de este servicio a las administraciones competentes, Govern, Consell y ayuntamientos.

Popa detalló que estos pisos, en función del número de habitaciones, pueden ser compartidos. Luego existe un servicio concertado que ayuda a los usuarios, solo algunas horas, en las tareas básicas de su día a día, como la higiene personal, la limpieza del piso y la comida: «Si son pisos con varias habitaciones, puede haber una persona por cuarto, lo que no puede ser es compartir, a estas alturas, el mismo espacio de intimidad con otra persona», recalcó. Aseguró que no es el único afectado, que por lo menos conoce tres casos similares al suyo: «Pero no somos solo tres, lo que ocurre es que no estamos conectados entre nosotros».

Aemif

Ismael Vargas detalló que Rares, junto con otra persona, acudió a solicitar ese servicio, «que no está en Ibiza pero que Aemif ya tenía en mente, dentro de nuestros recursos, que son justos». A partir de ese momento, aseguró, «nos pusimos manos a la obra trabajando en la normativa, las competencias y en cómo se daría este servicio, que consideramos imprescindible».

« Con las administraciones va a ser lento, pero nosotros ya estamos trabajando» Ismael Vargas director de Aemif

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Reconoció que ellos pueden hacer algo pero «con las administraciones va a ser lento. Debemos pensar que hay que disponer de viviendas -lo estamos viendo con el Ibavi- y luego concertar este servicio esencial». Vargas indicó que en estos momentos puede haber cinco personas interesadas en Ibiza, aunque está convencido de que una vez creado el servicio, aumentará la demanda.

(Teléfonos de Aemif: 971 932 146 y 620 064 831).

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