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Crisis sanitaria | Nuevos hábitos

Dalt Vila se pone de moda entre los residentes de Ibiza

Las cifras que maneja la Oficina de Turismo ubicada en la Casa de la Cúria evidencian que, por lo menos, entre enero y marzo de este año el casco antiguo de Ibiza recibió más visitas de lo habitual por esas fechas por parte de la población local

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Los residentes de Ibiza descubren Dalt Vila Toni Escobar

El casco antiguo de Ibiza se ha puesto de moda entre la población local, por lo menos durante la fase cuatro de riesgo extremo de covid, que se prolongó entre el 13 de enero y el 15 de marzo. En esas fechas, la restauración estaba cerrada y tampoco había posibilidad de hacer escapadas debido al cierre perimetral de la isla. La falta de alternativas de ocio, por tanto, es lo que parece haber animado a muchos ibicencos a redescubrir un barrio que, a pesar de ser Patrimonio de la Humanidad, hasta ahora en invierno, sin turistas, estaba casi desierto. Este cambio de tendencia lo han detectado en la Oficina de Turismo de Dalt Vila.

En estos meses muchos residentes practican deporte corriendo o en bicicleta en las calles empinadas del barrio

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Según la información proporcionada por el Ayuntamiento de Ibiza, en los meses de enero, febrero y marzo 162 personas pasaron por estas dependencias ubicadas en la Casa de la Cúria, frente a la Catedral. Como cabía esperar, porque la isla estaba cerrada al turismo, la mayor parte de las personas atendidas, 136, eran de nacionalidad española y de ellas el 99 por ciento, residentes en la isla y en concreto en la ciudad de Ibiza. Aseguran desde la oficina, que no ha cerrado ningún día desde que reabrió en julio del año pasado, que mucha gente que sube a Dalt Vila comenta que llevaba años sin hacerlo. La mayoría de los visitantes se interesan por los museos del barrio y los horarios de las misas en la catedral o quieren simplemente pasear y disfrutar de las imponentes vistas que ofrece el casco histórico.

Mohamed Chiadmi, David Barrientos y Jaume Roig. | TONI ESCOBAR

Además de las visitas presenciales, en lo que va de año en esta oficina de turismo han atendido más de 100 llamadas de gente, sobre todo del territorio nacional, que quiere conocer la situación en la isla para venir de vacaciones y saber si es necesario hacerse una PCR.

Durante los días de Semana Santa, Dalt Vila ha cobrado todavía más vida con la visita de turistas, sobre todo de las islas vecinas, además de Alemania, Francia e incluso Italia. Sin embargo, hoy (por ayer), en la Oficina de Turismo de Dalt Vila no han registrado apenas movimiento durante la mañana. Entre las 10 y las 12 horas solo ha entrado una persona, una ibicenca que quería pedir un mapa de la zona. «Hay muchos residentes que desconocen toda la oferta cultural que ofrece Dalt Vila porque solo suben aquí cuando hay Mercado Medieval», explica una de las empleadas que atiende este domingo la oficina.

Joaquín Creus, Karina Pundik, Ana Romero y Guillem Creus, en el Portal de ses Taules. | TONI ESCOBAR

Además de esta ibicenca que ha visitado la oficina turística ávida de conocer los tesoros culturales, históricos y arquitectónicos que alberga el recinto amurallado, muchos otros lugareños recorren este mediodía sus callejuelas, ya sea a pie o en bicicleta. Y es que, como comenta una vecina del barrio, Alejandra Llobet, en los últimos años lo que más abunda en los meses de temporada baja son residentes que van allí a practicar ejercicio corriendo o en bicicleta aprovechando sus empinadas cuestas. No es el caso de Joaquín Creus y su pareja Karina Pundik, residentes en Sant Josep, que están dando un paseo por Dalt Vila con su hijo Guillem y su novia, Ana Romero, que viven en Sant Andreu de Llavaneres, en Barcelona, y que están de visita en la isla. «Venimos solo un día. Nos vamos a casar en Ibiza y teníamos que probar el menú de la boda. Después de aterrizar, los primero que hemos hecho es desayunar y visitar Dalt Vila», explica Guillem. «Nos gusta mucho esta zona. Vivimos unos meses aquí hace un par de años y la añoramos», comenta su padre minutos después de hacerse unos selfies en el Portal de ses Taules.

«Para mí Dalt Vila es la esencia de Ibiza. Se respira una energía especial», asegura la ibicenca Noelia Torres

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Esta familia ha pasado por la Plaça de Vila, donde solo está abierta la cafetería Dnou, que regentan los hermanos Paula y Carlos Woodward. A las once de la mañana la terraza está vacía, a partir de las doce, ya se ven clientes. «El ibicenco no suele subir al recinto amurallado, suele quedarse en la Plaza del Parque o en Vara de Rey. Dalt Vila debe ser uno de los cascos antiguos con menos vida de España», comenta Carlos.

Silvia González en el Centro Madina Yabisa. | TONI ESCOBAR

Por la calle de sa Carrossa pasea con ropa deportiva Noelia Torres, una ibicenca asidua del barrio desde que regresó a la isla hace dos años después de vivir siete en Noruega. «Suelo venir los fines de semana a pasear y recargar energía. Me encanta, para mí Dalt Vila es la esencia de Ibiza. Se respira una energía especial. Cuando me pierdo por sus calles siento que me traslado en el tiempo a la época de mis antepasados», comenta con mirada ensoñadora. Ha viajado mucho, asegura, y tanto tiempo fuera le ha hecho valorar como nunca la isla y una de sus grandes joyas, el casco antiguo de Vila.

Silvia González es de Granada pero lleva media vida en Ibiza y también disfruta mucho explorando Dalt Vila. Acaba de salir del Centro de Interpretación Madina Yabisa, en la calle Mayor. «Estoy preparando una yincana en Dalt Vila con figuras geométricas y arquitectura para el taller de matemáticas. Quiero acercar la geometría a los alumnos de primer ciclo de Primaria y mostrarles que está en todas partes», explica esta profesora del colegio Cas Serres. «Me gusta introducir actividades que impliquen movimiento y quiero que los alumnos conozcan Dalt Vila porque apenas la visitan», señala.

Ciclistas en Dalt Vila. | TONI ESCOBAR

En la Plaça de la Catedral, contemplando las vistas desde el mirador, está un popular vecino de la zona, Jesús García, más conocido como Traspas. Comenta que el negocio que regenta con su pareja, Isabel Delgado (Torijano), solo ha estado abierto cuatro días en Semana Santa. «Hemos hecho una venta cada día», se lamenta.

Tania Pérez y Nuseiba Ben admiran el mar desde el baluarte de Sant Bernat. La primera, que es de Ibiza, está mostrando el casco antiguo a su amiga, que reside en Palma y ha hecho una escapada de fin de semana. «Cuando vienen amigos y familia, Dalt Vila es una visita obligada», asegura Tania.

Muy cerca de las jóvenes, móvil en mano, posan tres adolescentes de trece años, Jaume Roig, David Barrientos y Mohamed Chiadmi. No graban vídeos para Tik Tok ni hacen fotos para subir a Instagram, aclaran. «Estamos trabajando para un proyecto de Sociales. Tenemos que hacernos fotos en 36 lugares de Dalt Vila y luego buscar información de cada sitio», comentan. Confiesan que no visitan mucho el recinto amurallado, así que este trabajo para clase va a ser una oportunidad única para descubrir muchos de sus rincones.

La Oficina de Turismo de Dalt Vila está abierta todos los días

Desde que en julio de 2020 la Oficina de Turismo de Dalt Vila reabrió, este servicio está en funcionamiento los sietes días de la semana. Según indica un cartel colocado en la entrada del edificio, las dependencias abren en este periodo de lunes a sábado de 10 a 14 horas y de 17 a 20 horas y los domingos y festivos, de 10 a 14 horas.

162 visitas registradas

Entre enero y marzo, por la Oficina de Turismo de Dalt Vila pasaron 162 personas, 136 de España, doce de Inglaterra, ocho de Francia, cuatro de Italia y dos de Sudamérica.

100 llamadas atendidas

En lo que va de año en esta oficina turística han atendido más de 100 llamadas de gente interesada en saber la situación de la isla para ir de vacaciones. 

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