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Sant Joan insiste al Govern para que asuma la gestión de la depuradora de Portinatx

El alcalde considera un agravio compartivo que el municipio con menos recursos asuma un proyecto de esta envergadura

Imagen de la depuradora de Portinatx, que será sustituida por una nueva planta en las mismas instalaciones. | J. A. RIERA

Imagen de la depuradora de Portinatx, que será sustituida por una nueva planta en las mismas instalaciones. | J. A. RIERA

El alcalde de Sant Joan, Antoni Marí, Carraca insistirá al Govern para que se haga cargo de la futura depuradora de Portinatx, después de que la declaración ambiental de este proyecto haya recibido el visto bueno de la Comisión Balear de Medio Ambiente. Esta nueva planta debe solucionar las deficiencias en la depuración de aguas que presentan la actual estación, la única de gestión municipal de Ibiza.

Precisamente, el Ayuntamiento de Sant Joan lleva años reclamando, sin éxito, que la depuradora de Portinatx pase a depender de la empresa pública autonómica Abaqua, como en la mayoría de municipios de Balears. Se da la circunstancia de que la competencia en la gestión de las aguas residuales es municipal. No obstante, la práctica habitual es que los ayuntamientos se limiten a la red de alcantarillado y, a través de convenios, cedan el funcionamiento de las depuradoras al Govern balear.

«Llevamos muchos años reclamando acabar con este agravio comparativo y todavía no lo hemos conseguido», recuerda Carraca. «El Govern me indicó que, en el momento que contáramos con una depuradora nueva y con un buen funcionamiento, ya hablaríamos para ver si asumen la competencia, pero no existe ningún compromiso firme por su parte», asegura.

La declaración de impacto ambiental de la planta recibe el visto bueno tras más de seis años de tramitación

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Una planta de 1991

«Tenemos otras depuradoras en el municipio gestionadas por Abaqua y que ha construido el Govern, además de hacerse cargo de la dirección de obra», abunda Antoni Marí. En el caso de Portinatx, se trata de una planta que levantó el Ayuntamiento en el año 1991, siguiendo un sistema experimental que dio problemas desde el primer momento.

«Ante la necesidad imperiosa de que Portinatx cuente con una depuradora en condiciones, hemos decidido sacar adelante el proyecto, aunque no es lo propio de un municipio de 6.600 habitantes y un presupuesto de siete millones de euros al año», se resigna.

Más de seis años

Una vez tomada la iniciativa, se estancó en la burocrática. La tramitación comenzó en septiembre de 2014, pero no fue hasta mediados del pasado mes de marzo que la Comisión Balear de Medio Ambiente, dependiente del Ejecutivo autonómico, aprobó la declaración de impacto ambiental del proyecto, que permite que puedan darse los siguientes pasos hasta llegar a adjudicar las obras.

2,2 Millones. El proyecto recibe financión de la ecotasa. La depuradora de Portinatx tiene una subvención de 2,2 millones de euros de la ecotasa, con la que prevé cubrir la mitad del coste.

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«Lo deseable es que puedan comenzar después del verano y que la planta se ponga en marcha en mayo del año que viene, pero ahora mismo no sabemos si será viable o habrá que esperar a 2023 para que entre en funcionamiento», admite Carraca.

La nueva infraestructura se construirá en el mismo recinto de 3.506 metros cuadrados donde se encuentra la actual, aunque se levantará al lado de ella. La futura estación depuradora ocupará 2.018 metros cuadrados, en un único edificio de una sola planta.

Para su financiación, estimada en unos cuatro millones de euros, el Ayuntamiento recibirá 2,2 millones del fondo del impuesto de turismo sostenible y prevé que el resto sea aportado entre el Consell y el Govern.

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